Actualizado Viernes, 01-05-09 a las 10:55
Debería tener ya 49 años de edad pero un fortuito accidente sesgó su vida y, con él, una pequeña parte del espectáculo automovilístico. Fue en el Gran Premio de San Marino, en el mítico circuito de Ímola, hace exactamente 15 años, el 1 de mayo de 1994. Ayrton Senna se salía de la famosa curva de Tamburello a más de 300 kilómetros por hora y moría subido en lo que era su vida: un bólido de Fórmula 1.

Con numerosos récords en su haber, el brasileño fue el piloto con mayor número de pole positions. Solo Michael Schumacher, en 2006, le superó. Correr y competir formaba parte de él. Una de sus frases más recordadas así lo constababa: "El segundo es el primero de los perdedores".

Senna, uno de los pilotos más brillantes de la historia, vivía al límite cuando agarraba el volante. Sin miedo, trataba de evitar pensar en la idea de sufrir un accidente. Ya lo sentía así de pequeño. Su primera carrera fue montado en un kart de tan solo un caballo de potencia. Se lo regaló su padre cuando tenía 8 años. Competía con chavales mayores que él pero, sin amilanarse, supo superarles.

Tras debutar en la Fórmula 1 en el equipo Toleman, Lotus, uno de los grandes equipos del momento, le acogió como un auténtico campeón. Tras su paso por una escudería que contó en el pasado con Emerson Fittipaldi recaló en McLaren para, finalmente, acabar en Williams.

La última muerte en un circuitoEn la vuelta número 7 y tras reanudarse la carrera por un aparatoso accidente, Senna estrelló su monoplaza Williams Renault FW16 contra un muro. Una barra le atraveso el cráneo Tras el accidente, Senna permaneció mientras la carrera se paralizaba.

Los médicos que le atendieron nada pudieron hacer. Incluso fue necesario hacerle una traqueotomía en el mismo circuito hasta ser trasladado en helicóptero hasta el hospital de Maggiore de Bolonia. Tras permanecer en coma durante varias horas, moría. El destino quiso que aquella triste y angustiosa carrera, en la que el día anterior también falleciera el austríaco Roland Ratzenberger durante las pruebas de clasificación, fue ganada por el alemán Michael Schumacher.

Religoso pero agresivo, antes de cada carrera acostumbraba a leer algún pasaje de la Biblia. Por lo que pudiera pasar. Hoy en día, las escuderías se preocupan en la seguridad del piloto y parece imposible que algo similar vuelva a suceder. La muerte de Senna fue, de hecho, la última en un circuito. Algo cambió desde entonces. Como él mismo dijo: "todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón".

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