Pueblos enteros han quedado destruidos casi por completo, según relatan testigos del terremoto de 5,8 grados en la escala de Richter que sacudió esta madrugada Abruzzo, en el centro de Italia, dejando,según ha confirmado el gobierno, más de 150 muertos, 1.500 heridos y 50.000 personas sin casa.
Saul Chiuchiarelli, residente en esa ciudad, relató a Efe cómo logró salir ileso del terremoto mientras el techo de su vivienda se le venía encima. A Chiuchiarelli le despertó el seísmo y vio que pedazos del techo y de las paredes caían en su dormitorio. "No sólo el yeso, sino parte del hormigón caía sobre mi, aunque por fortuna no me alcanzó", declaró.
Tanto él como algunos de sus vecinos salieron a las escaleras, que según ha explicado, temblaban pero aún eran practicables, y todos ellos consiguieron salir ilesos a la calle.
Ante el miedo a nuevas réplicas y a la posibilidad de que su casa tuviera daños estructurales, Chiuchiarelli se ha trasladado a su localidad de origen Ovindoli, donde los daños han sido "menores que en L'Aquila" y se ha llevado con él a dos de sus vecinos a los que ha brindado su hospitalidad.
"Hay pánico. Hay pueblos destruidos casi por entero. Las madres, los hijos, las mujeres, hemos salido todos fuera", declaró uno de los supervivientes al diario italiano "Corriere della Sera". "No sé cuántas personas han quedado bajo los escombros. Yo me encontraba con mi mujer en la cama en la segunda planta. En la primera estaba mi madre con mis hijos. Todos los techos han caído. No sé ni cómo hemos conseguido salir con vida", añadió.
Trágicos testimoniosGuido Mariani dijo hoy al diario italiano "La Repubblica" que permaneció "durante tres horas bajo los escombros" y que "afortunadamente" dos vigas impidieron que un muro se le cayera encima. Mariani aseguró que los que lo salvaron retiraban los escombros con sus "manos desnudas", pero no pudo decir cuanta gente quedaba bajo los escombros en el bloque de viviendas en el que se encontraba.
Natalia Amoroso, una joven estudiante de la ciudad de L'Aquila (uno de los lugares más afectados) ha podido saber de lo ocurrido esta noche en su pueblo por el testimonio de unas compañeras. "Yo me encontraba esta noche en Lanciano, pero he podido hablar con dos amigas del instituto y me han dicho que sólo quieren salir de allí. Por ahora no pueden porque las calles están bloqueadas. Según me han dicho, nuestro instituto ha sufrido daños y hay edificios que se han desplomado por entero".
La sacudida del terremoto le pilló a Loredana di Stefano en la cama de su casa de Lanciano, también en los Abruzos, desde donde sintió "las puertas de los armarios golpear y las lámparas balancearse". Di Stefano vio a vecinos que salieron a la calle en pijama en plena noche ante el temor de que las réplicas pudieran sucederse.
Sin comunicación con los familiaresLa dificultad de ponerse en contacto con sus familiares y amigos ha aumentado la incertidumbre de los habitantes. Federica Cialfi, que vive en L'Aquila, ha dicho a Efe que "en la ciudad se venían sintiendo temblores ya desde octubre". Las autoridades habían evacuado su casa los pasados días 30 y 31 de marzo, después de registrarse temblores más fuertes de lo normal, lo que decidió a Cialfi a su pueblo natal, la localidad de Cupello.
Allí le despertó esta mañana el sismo, aunque reconoce que con menos fuerza que en la capital de la región. De hecho, ha asegurado que la casa de su abuela en el barrio de Porta Napoli, en L'Aquila, está completamente destruida, aunque la propietaria no se encontraba dentro en el momento del terremoto.
Según Cialfi, ponerse en contacto con familiares en las zonas más afectadas, era "casi imposible" porque las líneas estaban colapsadas. Después de muchos intentos, Cialfi consiguió hablar por teléfono con uno de sus primos que reside en L'Aquila y que le refirió que estaba vivo "de milagro", ya que había salido a la calle a fumar minutos antes del seísmo, que derrumbó la pared de su habitación.
El terremoto de 5,8 grados tuvo lugar a las 03:32 horas con epicentro de Abruzzo, a unos 10 kilómetros de L'Aquila, dejando más de 50 muertos. El seísmo se ha notado en todo el centro de Italia, desde la Romagna a Nápoles. El primer ministro Silvio Berlusconi ha declarado el estado de emergencia nacional, movilizando al ejército y dando el poder de la gestión de la catástrofe a Guido Bertolase. El propio Berlusconi, acompañado del ministro del Interior, Roberto Maroni, ha decidido acercarse hasta L'Aquila para conocer en primera persona los daños ocasionados por el terremoto. El jefe de Protección Civil ha declarado que se trata de "una situación dramática, la peor tragedia de este siglo" en Italia.

De momento no hay españoles entre las vícitmasLa embajada de España en Roma ha informado a ABC.es que por el momento no tiene constancia de ningún estudiante español entre las víctimas, aunque están buscando a siete universitarios bajo los escombros de la Casa del Estudiante, que se ha derrumbado por completo. Un grupo de 25 españoles han sido trasladados en autobús a Nápoles tras el terremoto.
Benedicto XVI y Giorgio Napolitano, presidente de la República, han enviado sendos mensajes de solidaridad a la población afectada por el seismo.
El terremoto ha tenido una profundidad de 8,8 kilómetros. Giulio Selvaggi, director del centro nacional de terremotos del Insituto Italiano de geofísica y vulcanología, ha declarado que un seismo similar es considerado "moderado, con una intensidad 30 veces inferior a la que en 1980 devastó Irpinia". La actividad sísmica se había intensificado en Abruzzo desade el pasado 16 de enero, con cientos de réplicas, la más fuerte con una magnitud de 4 grados en la escala Richter el pasado 30 de marzo.
El terremoto de Abruzzo deja más de 150 muertos y 1.500 heridos
Balance dramáticoEL balance es dramático, y aún provisional y destinado a crecer irremisiblemente. Al menos 50 muertos confirmados, centenares de desaparecidos y 50.000 personas han perdido sus casas.Entre las víctimas hay al menos cinco niños. Las labores de socorro están siendo muy complicadas debido a las continuas réplicas del seismo, que amenazan con destruir más edificios, ahora seriamente dañados.
Labores de rescate. Desde primera hora de la mañana la situación se presentaba dramática. A media mañana comenzaban a cubirse los primeros cadáveres, mientras cientos de personas vagaban por las calles en estado de shock, muchos todavía en pijama. A todos ellos se les iba trasladando a la zona del estadio, donde ha sido instalada el campo de acogida.
En el hospital, que aún no dispone de agua potable, se han comenzado a realizar las primeras intervenciones. De momento hay una única sala operativa, aunque los heridos más graves están siendo trasladados a hospitales de Rieti y Roma. A primera hora reinaba el caos en los alrededores del hospital mientras continuaban llegando ambulancias y coches privados con más heridos.
Edificios derruidos. Según protección civil, podrían llegar a 15.000. Cuatro palacios están destruidos: la casa del estudiante, uno en la Via Santa Andrea y otro en la Vía 20 de septiembre. El hotel Duca degli Abruzzi está completamente en ruinas. En la casa del estudiante se ha encontrado vivo a un niño, aunque también otros diez fallecidos.

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