Por primera vez un 40 por ciento tiene hecho el Bachillerato aunque el requisito básico es el certificado escolar
Suben a seis los aspirantes por plaza para ingresar en las Fuerzas Armadas
Más soldados y más preparados. Ingresar en las Fuerzas Armadas se ha convertido en unas de las salidas laborales favoritas para los jóvenes españoles. Con las mejoras salariales, de formación y promoción interna aplicadas en los últimos años para soldados y marineros, más el empujón de la crisis económica desde 2008, el Ministerio de Defensa había dejado de tener problemas para completar plantillas en las últimas convocatorias. Con el arranque de 2009, las Fuerzas Armadas han dado otro paso: tienen mucho margen para elegir. En el primer ciclo de recluta se han presentado seis aspirantes por plaza, dos más que hace un año y el doble que en 2007, según los datos de Defensa a que ha tenido acceso ABC.
Supone un gran avance sobre el arranque del proceso, cuando los aspirantes no llegaban ni a dos por plaza. Pero la gran novedad en la recluta de este año es el superior nivel de estudios de los candidatos: el 40 por ciento tiene hecho el bachillerato, cuando en 2008 el porcentaje se quedaba en el 32, casi el mismo que sumaban los jóvenes con un simple certificado de escolaridad y los sin estudio alguno.
En Defensa insisten, con las cifras de 2007 y 2008, que las Fuerzas Armadas ya se habían convertido en una salida laboral atractiva para los jóvenes, pero la crisis económica y el paro han ayudado, como demuestran los datos de los nuevos aspirantes. Un mínimo de unos 14.000 euros brutos anuales, un contrato de dos años con la posibilidad de prolongarlo o pasar a escalas superiores y, en algunos casos, la oportunidad de aprender una profesión es la oferta de las FAS profesionales desde hace dos años.
Para optar a las 1.401 plazas para los tres Ejércitos ofrecidas en enero optaron más de 8.000 aspirantes. La mayoría de los puestos correspondían a Tierra -1.040- y tenían como destino el de fusilero. Pero entre las 254 plazas de la Armada y las 107 del Ejército del Aire había más especialización. Subieron los baremos, pero también los aspirantes más cualificados.
Según los datos que ha tenido acceso ABC, por primera vez en las fases de recluta del Ejército profesional predominan entre los nuevos soldados y marineros los jóvenes con estudios medios: ESO y Bachillerato (81 por ciento) frente a los que sólo tienen el certificado de escolaridad: 14,5 por ciento. En 2008 un 20 por ciento de los nuevos soldados y marineros apenas tenía estudios básicos y un ocho ni siquiera el certificado de escolaridad. Y ya había subido el nivel de formación.
Refuerzo para soldados
Según un informe remitido por Defensa al Congreso en 2007, el Ministerio había admitido durante ese ejercicio a 128 reclutas sin titulación alguna y a 11.557 con sólo el certificado de escolaridad. Se reconocía que el fracaso en los estudios más básicos era frecuente entre los aspirantes a entrar en las FAS y se destacaba que «la situación expuesta exige un esfuerzo añadido, aunque obligado, para elevar el nivel formativo de sus componentes, lo que exige compaginar las actividades específicamente militares con la realización de cursos de apoyo que posibiliten e impulsen a los militares profesionales de tropa y marinería la promoción o la adquisición de unas titulaciones y cualificaciones que les serán útiles, no sólo para su carrera profesional en las FAS, sino también para su reincorporación laboral cuando las abandonen».
Ese problema se fue corrigiendo a lo largo de 2008 con la llegada de reclutas con más formación. A finales del ejercicio ya se registraba una proporción de 4,5 aspirantes por plaza y había un 32 por ciento de nuevos soldados que habían terminado el bachillerato.
A partir de ahora se pondrán cubrir sin problemas las modestas -para el peso demográfico y económico de España-aspiraciones de Defensa de contar con 86.000 soldados y marineros a final de este año y con una formación previa «normalizada», muy similar al retrato social de la juventud española en cuanto a estudios. Las Fuerzas Armadas, pues, están a punto de recuperarse del bache en el reclutamiento que sufrieron después del fin de «la mili».

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