Darwin en casa. El taller de la evolución
«Dawn House», la casa donde vivió Darwin durante 40 años y escribió «El origen de las especies»
Actualizado Domingo, 08-03-09 a las 11:34
Es un sillón al que Charles Darwin le hizo poner unas patas de hierro con ruedas sacadas de una cama para poder moverse desde la mesa hasta la ventana levantarse. Sentado en él, con una tabla sobre los brazos del sillón en la que poder escribir, el naturalista inglés redactó «El origen de las especies». Le llevó trece meses poner sus ideas sobre el papel, destilando experiencias de su temprana expedición a bordo del «Beagle» y madurando las hipótesis que había vislumbrado los últimos años. El libro apareció en 1859.
El estudio de Darwin en Down House, la casa a 25 kilómetros de Londres en la que vivió durante ocho lustros, es la meca de los visitantes atraídos por este Año Darwin en el que se cumplen dos efemérides redondas: los dos siglos del nacimiento del científico, y el 150 aniversario de la publicación de su decisiva obra.
Down House, que se acaba de reabrir como museo, está a una hora al sur del centro de Londres. Se toma un tren en las estaciones de Victoria o de Charing Cross y se viaja hasta Orpington o Bromley South, por donde pasa un autobús que deja frente a la casa. Lo que más sorprende es la tranquilidad del paraje y la parsimonia que el entorno y la propia casa de amplias estancias imprimía a la vida de sus moradores. De una teoría revolucionaria como la de la evolución cabía esperar un marco de gestación más frenético, pero el reloj en el siglo XIX iba más lento y Darwin era un hombre de rutinas.
Se levantaba temprano y salía a pasear antes del desayuno. A las 8 de la mañana se ponía a trabajar en su estudio durante hora y media. Se tomaba luego un pequeño descanso, en el que su esposa Emma solía leerle la correspondencia familiar, y volvía a su estudio hasta las 12. Era entonces el momento de un nuevo paseo, en compañía de su perro; esta vez más largo e inexcusable hiciera el tiempo que hiciera. A la 1 se servía la principal comida del día. Después se ponía a leer el periódico o a escribir cartas hasta las 3, hora en que se sentaba junto a su esposa y descansaba mientras ella le leía algún libro. Sobre las 4.30 volvía a trabajar, con una breve pausa a las 5.30, hasta que a las 7.30 era servido el té-cena. La velada se completaba con un par de partidas de «Backgammon», más lecturas y algo de música con Emma al piano.
En esos ratos libres también había tiempo para el billar. Darwin hizo instalar una mesa de billar en la habitación contigua a su despacho para jugar allí con alguno de sus hijos o con el sirviente. El mueble lo compró durante el tiempo en que estaba escribiendo «El origen de las especies», de forma que los ratos volcados sobre el tapete constituyeron una diversión terapéutica, según él mismo la calificaría.
La planta baja de la casa se ha conservado como los Darwin la dejaron; rehabilitada, pero con el mobiliario utilizado por la familia. La planta superior, donde se encontraban los dormitorios, está dedicada a una exposición, con la reproducción del camarote que Darwin pudo usar en el «Beagle».
Para quienes no puedan desplazarse hasta el condado de Kent, otra completa exposición está abierta en el Museo de Historia Natural de Londres, aprovechando el completo legado de Darwin del que el museo es privilegiado depositario.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...