Poeta de largo, larguísimo recorrido, aliento clásico y verso diáfano, y una obra firme y perdurable, Jaime Siles obtuvo por su más reciente libro, «Actos de habla» (Ed. Plaza y Janés), el XIII Premio de Poesía Ciudad de Torrevieja. Una obra que es para el autor valenciano «un libro muy nuevo, producto de una investigación del lenguaje poético, una investigación de lo formal a la manera de Rilke».
El yo y el tiempo son los ejes sobre los que gira este poemario, «poesía del pensamiento, poemas que siguen un ritmo discursivo de la lengua coloquial llevada a una dimensión literaria». «Lenguaje de esa voz / en la que oigo / los ecos del latido perpetuo del mundo, / los ecos mutilados de Dios», escribe Siles en «Yoyear» un título más que afortunado para acercarnos al «lirismo del yo, poner el yo frente a sí mismo, aunque ese yo no sea necesariamente Jaime Siles, porque no hablo de un yo empírico, sino discursivo, porque al poeta le habitan voces, incluso le habitan personas».
«Actos de habla», un libro del que el autor de «Himnos tardíos» subraya su alejamiento de «las corrientes más recientes de la poesía, porque la poesía más que una moda tiene que ser una verdad. Al fin y al cabo eso es lo que busca todo poeta, a falta de cualquier certidumbre poder llegar a alguna verdad. Vivimos tiempos de oscuridad y los poemas intentan arrojar algo de luz sobre esas tinieblas»: «De la única vida que merece vivirse: / la de los dulces días de la imaginación».
Poeta, Jaime Siles, que alienta, desde el clasicismo y la cultura, desde Florencia, desde sus comentarios a Keats o la pantalla del cine familiar de «las tristes tardes de domingo de invierno» su hermosa palabra poética, ésa que «ordena el lenguaje de la tribu, esa lavadora que limpia y hace que se perpetúe nuestra lengua».

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