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La larga relación entre la princesa heredera sueca Victoria y Daniel Westling terminará en boda. La siempre discreta Casa Real de Suecia anunció ayer, cuando nadie lo esperaba, el compromiso de la heredera del Trono con su novio desde hace siete años.
Desde primera hora de la mañana se filtró la noticia a los periódicos de la red y a las televisiones de que el Rey Carlos Gustavo XVI había convocado al Consejo del Reino a una reunión extraordinaria, tras mantener una larga entrevista con el primer ministro. Desde entonces todo fueron suposiciones sobre una posible boda y el título que el Monarca concedería a Daniel.
Antes de la una de la tarde se reunieron delante del Palacio Real un gran número de periodistas, fotógrafos, cámaras de televisión, curiosos y turistas a la espera de la gran noticia, que saltó una hora después: «Su Alteza Real, la «kronprinsessa» Victoria, se ha comprometido oficialmente hoy con Daniel Westling». La Casa Real anunció asimismo que el Monarca ha concedido dos títulos a Daniel, quien una vez dado el «sí» se convertirá en Príncipe de Suecia y duque de Östergötland. Al mismo tiempo que se emitía el comunicado oficial, sonaban las campanas de la catedral.
Esta futura reina de 31 años, tan discreta como enérgica -desafió a los tradicionalistas a la vez que afirmó que jamás renunciaría al Trono por amor-, defendió a capa y espada su relación con su entrenador de gimnasia. Además de plantar cara a sus padres, a los monárquicos de solera, que siguen sin considerar a ese joven apropiado como consorte, y al mundo entero, supo convencer al Rey, al Gobierno y al pueblo sueco de que su elegido era perfecto. La Princesa debía pedir autorización para casarse, según establece la Constitución.
Así, todos han dado luz verde a una boda, calificada de única, por ser la primera heredera del Trono sueco que se cada con «un hombre del pueblo».
La boda se celebrará en la primavera de 2010 y coincide con los festejos del bicentenario de la dinastía Bernadotte.
Nadie imagina las consecuencias de esta unión y los republicanos, con mayoría en el Parlamento y siempre decididos a abolir la Monarquía, no han hecho comentario alguno. De momento, la mayor parte de los suecos sienten alegría.
Consentimiento oficial
Así lo expresó el primer ministro, Fredrik Reinfeldt, que en sus declaraciones sobre el enlace -«al que el Gobierno ha dado su consentimiento según la Constitución»- afirmó que «esta noticia de un amor que vence todo es como un rayo de luz dentro de la profunda crisis que sufre el país».
En la primera comparecencia pública con su prometido, la princesa Victoria afirmó que entre ellos el amor no surgió «a primera vista» sino que fue consecuencia de una «bella y entrañable amistad». Westling por su lado relató que le pidió matrimonio en un «bonito día de verano» cerca del Palacio Real de Drottningholm y que estaba «muy nervioso» ante una posible negativa. Anunció además que después de la boda abandonará sus actividades para «apoyarla». Nacido en Örebro, centro del país, hace 35 años, es el principal propietario de una cadena de gimnasios. Aunque en un principio el Rey no se mostró partidario del pretendiente de su hija, ayer afirmó que «es un buen hombre que trabaja duro y se toma la vida en serio».
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