Actualizado Martes, 10-02-09 a las 08:32
Ahora que en el Real Madrid suma su séptima victoria consecutiva en la Liga, aunque con más pena que gloria, de nuevo la falta de oportunidades entre algunos jugadores vuelve a saltar a la palestra.
Recluído en el banquillo desde que llegó, Klaas Jan Huntelaar quiere, evidentemente, triunfar en el equipo. Pero, para ello, necesita minutos y, de momento, no los disfruta.
Intencionado o no, los rumores que han apuntado que el delantero holandés quería abandonar el equipo han vuelto a ser una muestra más de la desorganización en el conjunto merengue.
Su indignación viene por su escasa contribución en el equipo: 151 minutos en Liga repartidos en cinco partidos, sólo uno de titular y, para colmo, fuera de la lista de la Liga de Campeones.
Como RobinhoDespués de que la prensa asegurara que quería abandonar el club, ha tenido que recular -o desmentir- y decir con la boca pequeña que su objetivo es "ganar título con este gran club". Y, por tanto, no piensa dejarlo. No deja de ser una llamada de atención, que recuerda a otros jugadores que han pasado por la plantilla y que tampoco pudieron hacerse un nombre en el Real Madrid.
Robinho, joven brasileño al que todos recuerdan por sus interminables bicicletas, quería marcharse al Chelsea porque se sentía ninguneado y como moneda de cambio por un Cristiano Ronaldo que nunca llegó a pisar la capital española, al menos para vestir la camiseta blanca.
Polémico CassanoOtro brasileño, Baptista, no triunfó dentro del equipo, amén de escasas pero increíbles actuaciones, como aquella en el Betis-Real Madrid en septiembre de 2007 o en el encuentro contra el F.C.Barcelona en el que inauguró el marcador. Sin embargo, no estaba contento con su situación y quería dejarlo. Al final, consiguió lo que se proponía y acabó en Roma.
La historia se vuelve a repetir. Después de todos los disgustos que le dio a Fabio Capello, el italiano Antonio Cassano, jugador talentoso pero perezoso -¿recuerdan sus kilos de más?- no cuajó por sus desplantes y su arrogante forma de ser. Descontento e insoportable, quiso abandonar el club madridista, al que había llegado con la vitola de estrella. El Madrid colocó al jugador en la Sampdoria para que, finalmente, pudiera disfrutar jugando al fútbol.

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