Actualizado Domingo, 08-02-09 a las 23:57
Galicia Bilingüe erró en su cálculo de una concentración pacífica a favor de la libertad lingüística. La agarrada comenzó incluso antes de la salida de la marcha, en la alameda compostelana. Miembros de esta plataforma ciudadana e integrantes de grupos independentistas iniciaron un fuego cruzado de ultrajes y afrentas. Con sus caras ocultas, una reducida cuadrilla desencadenó una guerrilla aérea, con el lanzamiento de canicas que ocasionaron lesiones a algunos de los allí presentes.

Un hombre echó la mano a un ojo que tenía completamente morado. Su agresión se produjo después de que una joven galleguista se acercase a uno de los manifestantes a preguntarle qué problema había con el castellano en Galicia. El interlocutor avisó a las fuerzas de seguridad de que lo estaban increpando, y respondió a la cuestión con un rotundo: "Fascistas, había que echaros al mar, como en Chile". El de totalitario fue el insulto más redundante entre unos y otros, máxime después del primer esposamiento, directamente en el suelo.
La protesta arrancó a mediodía, y los agentes antidisturbios (había más de setenta desplegados) cargaron contra representantes de organizaciones radicales en repetidas ocasiones. La vigilancia se acrecentó en el casco viejo, para evitar que los contramanifestantes alcanzasen por vías alternativas el recorrido prefijado. Tres mil personas acudieron al llamamiento de la organización promotora. En los primeros puestos, miembros del PP, como el secretario general, Alfonso Rueda, que vivió la batalla desde el minuto uno. En San Lázaron, donde se encuentra la sede de este partido, unos encapuchados cortaron la calle y prendieron fuego a un contenedor, mientras su mujer y las dos niñas, muy asustadas, estaban en el coche. Al número dos de los populares gallegos lo acompañaron, entre otros, la diputada en el Congreso por Pontevedra, Ana Pastor; Corina Porro, ex alcaldesa de Vigo; y el parlamentario Ignacio López-Chaves. "A título individual", remarcaron. Alberto Núñez Feijóo está de viaje en Latinoamérica.
Acudió igualmente a la citación la líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, a la que muchos extremistas recordaron que hace una década reclamaba el federalismo. También Albert Rivera y Antonio Robles, de Ciutadans. La concentración discurrió con barricadas en las arterias principales, lanzamiento de botellas y tirada de piedras. Los policías respondieron con pelotas de goma para disiparlos, y con la porra. Hay al menos ocho radicales detenidos. Carlos Morais, de 43 años, miembro de NÓS-Unidade Popular, una de las agrupaciones agitadoras, es uno de los arrestados. Su asociación ha convocado para esta tarde, a las cinco y media, una "aglutinación" frente a la comisaría de Santiago. Los demás apresados son veinteañeros.
Con el "Himno a la Alegría" de Beethoven de banda sonora, la comitiva contra la imposición idiomática alcanzó la mítica Plaza de la Quintana. Y, otra vez, escaramuzas, con fanáticos arrojando piedras y cristales. Un agente recibió uno de los impactos, y la luna del coche patrulla quedó destrozada. Cuando la agresividad se rebajó, Gloria Lago, la impulsora, en un discuro en el que intercaló fragmentos en gallego y castellano, reivindicó que las políticas lingüísticas "afectan a todos los que entienden el significado de la palabra democracia" y apuntó que "son las personas las que tienen los derechos, y no las lenguas". Demandó respeto para los más pequeños al recordar que, quienes apoyan su lucha, procuran el derecho a elegir una casilla en la que puedan indicar en qué lengua (de las dos oficiales) desean que sean educados sus hijos; exigió el "cese del adoctrinamiento" en la enseñanza, "en la que no debe haber libros con estrellas rojas -en clara alusión al símbolo del BNG-"; solicitó señalizaciones y comunicaciones oficiales bilingües; libertad para los comerciantes a fin de que escojan el habla que prefieran para sus negocios; y reclamó que las subvenciones a la creación cultural se concedan a obras de ambas lenguas.

Criticó, al final, los actos violentos registrados este domingo, y los calificó de un intento evidente "de restringir la libertad, lo que resulta totalitario y fascista". Nuevamente estos dos términos. De todos modos, conminó a los presentes a no tener miedo. "Yo llevo aguantándolos año y medio, y ahora incluso hay uno que me habla", dijo. Su movimiento, según comentó, recibió amenazas previas. NÓS-Up, Briga, Causa Galiza o la Frente Popular Galega ya habían anunciado su presencia.
Entre los antagonistas, estaban "Los Españolísimos", que disfrazados de obispos, bailarinas y toreros corearon consignas como "En Galicia, en cristiano", "Gallego y Portugués, la misma mierda es", "El dialecto que se lo metan por el recto", "Vamos a tomar un vino español", o "La Policía es nuestra amiga". Algunos de los adscritos a Galicia Bilingüe pensaron, al principio, que era un grupo de apoyo, aunque pronto se percataron de que los estaban parodiando y burlándose. La única nota cómica la marcó un niño que le dijo a su padre: "¿Pero no ves que están diciendo "somos fachas, fachas de verdad"... Eso es que no lo son". Así acabó la jornada, con una cena del grueso de Galicia Bilingue en el "Restaurante El Quijote", algo que enfadó todavía más a los sublevados. Los policías requisaron cámaras y solicitaron a los sospechosos que se identificasen. Una fotógrafa de un periódico regional, Xornal de Galicia, contó que estuvo retenida durante un tiempo después de que le hubiesen solicitado la documentación.

Mañana, concentraciones en Vigo y SantiagoLos grupos independentistas, que tienen a sus miembros entre los arrestados, se manifestaron esta tarde, a las cinco y media, en la capital gallega para exigir la libertad para sus compañeros. Doscientos radicales participaron en la marcha, que los agentes inmovilizaron en las inmediaciones de Porta Faxeira, el punto elegido por los impulsores para acceder a la Plaza Rodrigo de Padrón, donde se ubica la Policía Nacional. Mañana habrá concentraciones a las 10.00 ante los Juzgados de Santiago, que por la tarde, a las 20.00, se repetirán, al menos, en Compostela y Vigo. Carlos Morais, el integrante de NÓS-Up arrestado, ha sido trasladado a un centro médico para que se le practiquen pruebas a fin de determinar si los golpes recibidos en la cabeza revisten gravedad. El responsable de esta organización extremista, Bruno Lopes, comentó que los apresados pasarán mañana a disposición judicial.

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