Viernes, 06-02-09
M. PORTILLA
MADRID. El que fuera hasta ayer director general de Cajasur, Carlos Senent, presentó el pasado lunes ante el Servicio de Mediación Arbitraje y Conciliación (SMAC) la extinción voluntaria de su contrato por el «acoso personal y moral» al que estaba siendo sometido desde hace semanas. Al mismo tiempo, Senent demandaba el correspondiente acto de conciliación, o en caso contrario resolvería la situación ante los tribunales.
En respuesta a esa petición, un notario se presentó ayer en el domicilio particular de Carlos Senent para comunicarle que el consejo de administración de la entidad había tomado la decisión de dar por concluido su contrato.
El ex directivo del BBVA Carlos Senent, había tomado posesión de su cargo como director general de Cajasur el pasado 1 de octubre con el objetivo marcado de modernizar y profesionalizar esta entidad de ahorro, y para ello su primera misión consistió en trazar un plan de transformación de la caja para realizarlo en los dos o tres próximos años. Hasta ese momento, la caja sólo regía su estrategia por unos principios básicos de gestión financiera elaborados por una consultora externa.
El plan de transformación se centraba en la gestión del negocio, de la calidad, de la eficiencia, control de la morosidad y gestión de los recursos humanos. En este último apartado se trataba de dar paso a la dirección de la entidad desde los niveles de oficina hasta los puestos directivos a la gente más capaz, joven y con experiencia y resultados demostrados.
Fuentes próximas a Senent manifestaron a ABC que el plan era perfectamente compatible con los principios citados trazados por la consultora externa y con la línea de su antecesor en el cargo, y ya fallecido, Alfonso Tolcheff.
Los fines que perseguía, además de los de la modernización y profesionalización mencionados, eran los de conseguir beneficios y solvencia, que son los principios de cualquier entidad, ya sea un banco o una caja. «No hay choque de culturas», indicaron las mismas fuentes, si se obtienen beneficios y la entidad es solvente, podrá repartir dividendos o destinar a obra social la parte correspondiente, según sea un banco o una caja.
Las discrepancias fundamentales se produjeron al no aceptarse en la entidad el nuevo organigrama que incorporaba el plan de transformación, para el que Carlos Senent había designado a un nuevo equipo. Además, el ya ex director general de Cajasur pretendía profesionalizar más el control del riesgo en la entidad, y por eso se mostró contrario a que las áreas de negocio intervinieran en la decisión de las concesiones de riesgo.
El plan de transformación se centraba en los principales problemas de CajaSur: la eficiencia, la morosidad, el negocio y su segmentación con apoyo a la gestión de pymes y familias, la calidad de servicio y la motivación del equipo con una mayor profesionalización de la gestión de los recursos humanos. La razón de la imposición de personas que no reunían el perfil adecuado de acuerdo con las fuentes citadas fue la gota que colmó el vaso de una serie de limitaciones a la capacidad de actuación del ya ex director general en los últimos dos meses.
El consejo de administración de Cajasur nombró ayer a Antonio Barral Rivada como nuevo director general.

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