MARIANO PEINADO, Presidente de la Asociación de Defensa Canina Iadcro
Peinado, de 44 años, dice que no vive de los perros (es transportista), sino para ellos. Por eso abandera la lucha para quitar la etiqueta de peligrosos a los pit bull, staffordshire bull terrier, american staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileño, tosa inu y akita inu.

-«Patches» parece cariñoso y juguetón, pero no me dirá que no impone...
-Tenemos otros dos pit bull, un rottweiler, un bulldog inglés...
-¡No siga! Si un día me topo con toda su jauría, me daré a la fuga.
-¡Porque la llamada «ley de perros potencialmente peligrosos» ha hecho mucho daño! No tiene ningún rigor zoosanitario. Desde que se creó tanta alarma social, hace ahora casi diez años, mucha gente se cruza de acera para esquivar casi a cualquier perro grande. Y no digamos si es de pelaje oscuro.
-Fue una ley bien recibida y hasta aplaudida.
-Pues es injusta y contraproducente. De hecho, los ataques de perros se han incrementado, porque no existen razas peligrosas, sino determinados ejemplares violentos de cualquiera de ellas. Por eso en nuestra asociación, Iadcro, estamos en campaña. ¡Buscamos apoyos para reclamar la abolición de esa ley!
-Le echan más moral que el Alcoyano.
-No tanto. En Holanda e Italia se acaban de derogar leyes similares y en el Reino Unido están en vías de hacerlo.
-¿Tienen en otros lares la misma lista negra de razas caninas?
-¡Qué va! Fíjate si todo esto es un sinsentido, que en cada país se ha elaborado un catálogo diferente.
-¿Por qué esa falta de criterios comunes?
-Siempre hay intereses económicos detrás. Por ejemplo, las estadísticas demuestran que los pastores alemanes son los perros que más ataques mortales producen, lo cual es normal hasta cierto punto porque son los que más abundan. Pero como la cinofilia de muchos países (entre ellos España) la dirigen criadores de perros de esa raza, no sólo se salvan siempre de la quema de las legislaciones restrictivas, sino que además se produce un curioso fenómeno: cuando razas como los pit bull o los rottweiler empiezan a cobrar popularidad y a competir con el pastor alemán, se desatan las campañas contra ellos.
-Quizá porque son canes con cuello de toro y poderosas mandíbulas.
-Pero los pit bull, por ejemplo, ni siquiera pueden considerarse grandes. Y perros más pequeños pueden ser más agresivos. Hace trece años un cocker de siete kilos mató a un niño en la vía pública en Barcelona. Y en Inglaterra un caniche enano destrozó a un bebé por celos.
-¿No es el pi bull un cóctel genético concebido para la agresividad, para las peleas?
-¡Otro bulo! El pit bull existe desde hace quinientos años y se le especializó para colaborar con el hombre en tareas como el exterminio de ratas o la caza mayor. No se empezó a utilizar para peleas de perros hasta mediados del siglo XIX, al igual que se comenzaron a usar ejemplares de otras razas.
-Puede parecer, no obstante, que postulan la desregulación de fieras.
-Al contrario, estamos por la regulación legal, pero no de ocho razas, sino de toda la especie canina. Un perro, cualquier perro, con pedigrí o mestizo, es potencialmente peligroso cuando no recibe una educación adecuada. Nosotros queremos una ley que incida en esa responsabilidad mediante el registro de todos los propietarios.
-¿No convendría un examen de capacidad en tenencia de perros?
-Por lo menos, es necesaria la garantía de que a un propietario irresponsable se le penalizará. No sólo por la posibilidad de que un perro ataque a personas, sino, por ejemplo, por llevarlo suelto junto a una autopista, con el riesgo de que cruce y provoque un accidente.
-«Cave canem». Desde los romanos se alienta a que ciertos ejemplares inspiren temor.
-¿Pues sabes que según el INE los ataques de perro ocupan el lugar número 72.000 de las causas de muerte de personas? Los datos despejan los recelos. ¡Y, sin embargo, hoy los pit bull y otras razas corren riesgo de extinción por campañas insidiosas!

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