La tripulación de la patrullera «Río Duero», perteneciente al Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Fuerteventura, evitaron a finales de enero el naufragio de la embarcación cuando se dirigía de Gran Canaria a la isla majorera, según informó ayer la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC).
La patrullera, de 30 metros de eslora y valorada en cuatro millones de euros, permaneció bastante tiempo patrullando la costa de Mauritania integrando el dispositivo de vigilancia de la Agencia de Fronteras Exteriores (Frontex).
Por este motivo, la Asociación explicó que estuvo durante 11 meses en Puerto Naos (Lanzarote), «para reparar unos graves daños estructurales que sufrió en esta misión».
Tras su reparación, la embarcación pasó una revisión de sus motores en Tenerife que finalizó el 24 de enero, trasladándose a Gran Canaria al día siguiente y comenzando el viaje a Fuerteventura el lunes 26 de enero. Fue en esta travesía cuando se detectó una entrada de agua en la sala de máquinas que ocasionó que, «en breves momentos, ya hubiera más de un metro de agua en ella».
Además, «el tiempo había empeorado y el viento era de fuerza cuatro-cinco, con olas de más de tres metros y sin cobertura de telefonía móvil».
A pesar de activarse las bombas de achique, «la vía de agua impedía que se lograse el vaciado, ya que entraba tanta agua como salía», a lo que se unió que la embarcación quedó sin gobierno, por lo que la tripulación pidió auxilio por radio a Salvamento Marítimo que, «pasada una hora, hizo su presencia en la zona».
De todos modos, la AUGC indicó que la tripulación decidió «apurar hasta el último momento para salvar el barco buscando la vía de agua», localizando una abrazadera del motor.

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