Actualizado Jueves, 05-02-09 a las 12:22
Nicolas Sarkozy espera de Barack Obama el “reconocimiento” de la Europa de la defensa y la atribución a Francia del mando de las bases de la OTAN en Norfolk (Virginia) y Lisboa, para poder anunciar el “pleno retorno” francés a la estructura militar integrada de la Alianza Atlántica, que pudiera anunciarse, si no surgen problemas imprevistos, en la próxima cumbre trasatlántica de Estrasburgo y Kehl, llamada a celebrar el 60 aniversario de la Organización.
Tras la salida de Francia de la OTAN, en 1966, comunicada por el general de Gaulle al presidente Lyndon Johnson con una simple carta, sucesivos gobiernos franceses, bajo las presidencias de Giscard (1974-81), Mitterrand (1981-1995) y Chirac (1995-2007), iniciaron un retorno inconfesable.
En 1995/96, el presidente Chirac exigió a Washington el mando de la OTAN, en Nápoles, para consumar el “pleno retorno”. Pero Washington rechazó conceder a París el mando donde se controlan las maniobras de la VI flota en el Mediterráneo. Elegido presidente, Sarkozy inició automáticamente unas negociaciones que ahora están culminando.
Un consejero del presidente Obama habría negociado con un consejero del presidente Sarkozy la concesión a Francia de los mandos aliados de Norfolk y Lisboa. Se trata de concesiones americanas relativamente modestas. En Norfolk se encuentra el ACT (Allied Command Transformation), responsable de las evoluciones de la OTAN en materia de estrategia, sin mando directo sobre ninguna operación militar en curso, cuando se presta al presidente Obama la intención de pedir a los aliados europeos el envío de más tropas a Afganistán. El mando aliado de Lisboa controla la Fuerza de reacción rápida aliada, sensible en tiempos de crisis, pero menos importante en tiempos de paz armada.
Turquía como «piedra en el zapato»Las negociaciones entre los consejeros de Sarkozy y los consejeros de Obama han evolucionado positivamente. A falta de matices altamente inflamables.
Dentro de la OTAN, algunos miembros apoyan a Turquía, que siente la tentación de un “chantaje”: “vetar” el “pleno retorno” de Francia, si Francia no modifica su postura adversa al ingreso de Turquía en la Unión Europea.
En un terreno nacional y europeo, el presidente Sarkozy ha lanzado una vasta operación de “pedagogía y seducción”. La UMP, el partido gubernamental francés, invitó hace días a José María Aznar a participar como estrella invitada en un coloquio en defensa del nuevo puesto de Francia en la OTAN. Ante Alemania, el presidente francés ha escrito con Angela Merkel un texto de análisis estableciendo una relación de fondo entre la OTAN y la UE.
En escorzo, Francia no solo aspira a asumir puestos de mando en la OTAN. También desea un “reconocimiento pleno” de empantanado proyecto de defensa europea, pilar europeo de la defensa, víctima, desde hace décadas, de los enfrentamientos soterrados entre atlantistas y menos atlantistas europeos.

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