De azafata, casada con un banquero y madre de dos hijos, a primera jefa de Gobierno homosexual reconocida. La socialdemócrata Johanna Sigurdadóttir presidirá el Gobierno islandés hasta las elecciones de mayo
La «premier» lesbiana de los hielos
Sigurdardóttir, hasta ahora ministra de Asuntos Sociales, el pasado miércoles en plena negociación con el Partido Izquierdista Verde
Domingo, 01-02-09
De azafata, casada con un banquero, con el que tuvo dos hijos, a primera persona en declararse homosexual que llega a jefe de Gobierno. La socialdemócrata Johanna Sigurdardóttir, de 66 años, se convertirá en primera ministra de Islandia -el país de los hielos-tan pronto se constituya el Ejecutivo de coalición que se negocia en Reykiavick, y que hoy podría quedar cerrado.
La crisis económica está poniendo a Islandia en el mapa. Este país de apenas 320.000 habitantes ha sido el primero en declararse en bancarrota a consecuencia del hundimiento de las finanzas internacionales; su Gobierno ha sido también el primero en dimitir en bloque -a saber si alguno más le seguirá-, empujado por las protestas callejeras, y ahora tendrá una lesbiana al frente del Consejo de Ministros, marcando otro hecho único en el mundo.
Sigurdardóttir, la diputada más antigua del Parlamento y hasta ahora ministra de Asuntos Sociales, llega a su nuevo puesto debido a que la líder del Partido Socialdemócrata, Ingibjörg Sólrún Gísladóttir, que se recupera de un cáncer, ha propuesto que sea su colega de partido la que asuma la responsabilidad. Se negocia a toda prisa un pacto con el Partido Izquierdista Verde. Sigurdardóttir actuará de primera ministra de modo interino hasta que, en mayo, se celebren nuevas elecciones.
Nacida en Reikiavick en 1942, se graduó en el Colegio de Comercio de Islandia y entró a trabajar como azafata en Loftleidir Airlines, hoy Icelandair. En esa ocupación, durante las décadas de 1960 y de 1970, actuó como sindicalista y esto le llevó a entrar en política. En 1978 fue elegida diputada con las siglas del Partido Socialdemócrata, y desde entonces ha renovado su escaño en todas las elecciones.
«Mi momento ha llegado»
Llegó a ministra en 1987, y en el partido escaló hasta la vicepresidencia. En la década de 1990 se presentó a presidenta de la formación, pero no logró su objetivo. En su discurso de aceptación de la derrota, Sigurdardóttir fue desafiante, levantó el puño y dijo: «Mi momento llegará». La frase ha circulado con frecuencia estos años en la política islandesa, y este fin de semana se han visto en la capital camisetas con la sentencia «Mi momento ha llegado». En 1994 dimitió como ministra de Asuntos Sociales, cartera a la que volvería en 2007.
Durante su época de azafata sindicalista, Sigurdardóttir se casó con el banquero Torvaldur Johannesson, con el que concibió dos hijos. El primero lo tuvo a los 30 años, y el segundo a los 35. Una vez divorciada, ya en 2002 y a la edad de 60 años, se casó en una ceremonia civil con la escritora y periodista Jonina Leosdóttir.
Su actividad desarrollada al frente de Asuntos Sociales le ha dado un perfil de compromiso hacia los más desfavorecidos de la sociedad islandesa y le ha otorgado enorme popularidad. En una encuesta de finales del año pasado, el 73 por ciento de la población la valoraba de modo muy positivo, siendo el único miembro del Gobierno en no ser víctima de la crisis y en ganar popularidad en comparación con el año anterior.
Los conservadores, que dejan la presidencia del Gobierno con la renuncia de Geir Haarde, han señalado que cualquier político puede ganar en popularidad si tira de talonario, al tiempo que advierten que Sigurdardóttir no tiene experiencia en el mundo económico y que su concepción estatalista perjudicará al país en la recuperación de la crisis. «Johanna es una muy buena mujer, pero le gusta el gasto público y subir los impuestos», ha declarado Haarde.
Gases lacrimógenos
El ya ex jefe de gobierno se vio obligado a dimitir el pasado lunes, y con él lo hizo el resto del Ejecutivo, tras las intensas protestas que sacudieron al país y en las que participaron 32.000 personas, el 10 por ciento de la población. Para dispersar a los manifestantes, la Policía usó gas lacrimógeno, algo que no sucedía en Islandia desde hacía medio siglo.
La principal tarea de Sigurdardóttir será la de abordar la reflotación de la economía de la isla, hundida tras entrar en bancarrota los tres pincipales bancos islandeses. Desde entonces, el Gobierno ha negociado un rescate de más de 7.000 millones de euros en préstamos del Fondo Monetario Internacional.

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