El base militarde Bagram alberga a unos 600 talibanes y su reforma costaría 60 millones de dólares
Miércoles, 28-01-09
Aunque Guantánamo se ha llevado hasta ahora la atención de todos los titulares, la prisión improvisada por la Administración Bush dentro de la base afgana de Bagram se presenta ahora como un quebradero de cabeza adicional para el gobierno de Barack Obama, después de ordenar el desmantelamiento de la red de prisiones extrajudcitras creada por su antecesor. Con el dilema de tener que decidir el destino de 600 prisioneros talibanes retenidos desde el 2002 de forma indefinida en Bagram, sin acceso a asistencia letrada y sin perspectivas de ser sometidos a juicio.
Bajo condiciones de internamiento mucho más duras que las existentes en Guantánamo, el centro de detención afgano se ha mantenido hasta ahora completamente fuera del alcance de la prensa y de la supervisión de grupos de derechos humanos pese a la muertes de varios internos. La Administración Obama ha solicitado un margen de seis meses para estudiar qué hacer con todos los detenidos acumulados desde el 11-S, pero el reloj no corre a su favor. Los tribunales federales de Estados Unidos han empezado a estudiar recursos de presos en Bagram, que exigen el derecho de «habeas corpus» reconocido por el Supremo a los internos de Guantánamo.
La nueva Casa Blanca, según recordaba ayer «The New York Times», tiene que decidir si va a invertir 60 millones de dólares para construir una nueva prisión en Bagram, lo que indicaría un compromiso carcelario a largo plazo. Ya que la población reclusa se ha multiplicado por seis durante los últimos cuatro años, no solo por la espiral de violencia registrada en Afganistán, sino también por la decisión de la Administración Bush en septiembre del 2004 de no trasladar más prisioneros a Guantánamo.
Las promesas de un mayor esfuerzo militar en Afganistán, reiteradas ayer en Washington por el secretario de Defensa, indican también que la población reclusa de Bagram no hará más que aumentar en los próximos meses. Según Robert Gates, el Pentágono desplegará en el teatro de operaciones afgano dos brigadas de combate adicionales para finales de primavera, y una tercera para la mitad del verano.
Al menos nueve reincidentes
Como presión adicional para los futuros planteamientos de la Administración Obama sobre los prisioneros acumulados tras el 11-S, el gobierno de Arabia Saudí ha reconocido esta semana que nueve de los graduados de su famoso programa para rehabilitación de «jihadistas» han sido detenidos por reincidir en actividades terroristas. La semana pasada trascendió que un par de liberados de Guantánamo han terminado por integrar la facción de al Qaida que opera en Yemen tras pasar por el supuestamente modélico programa de reinserción iniciado por los saudíes en el 2004.

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