EE.UU. aprueba el uso en humanos de la primera terapia con células embrionarias
Un investigador observa un cultivo de células madre en el Instituto Burnham, en California
Sábado, 24-01-09
La FDA, la agencia del medicamento de Estados Unidos, ha dado luz verde a la primera investigación que probará en pacientes un tratamiento con células madre obtenidas de embriones. El permiso llega diez años después de que se aislaran las primeras células madre embrionarias y apenas tres días después de que Barack Obama jurara su cargo como nuevo presidente. ¿Pura coincidencia o empujón político? La FDA se ha apresurado a negar que la autorización esté ligada a presiones políticas, aunque llevaba meses retrasando la decisión.
Ahora Geron Corporation, la empresa de biotecnología que ha desarrollado el tratamiento, probará su nueva estrategia en un grupo pequeño de ocho o diez pacientes en varios centros hospitalarios del país.
La autorización llega en un momento en el que ya existe otra opción -reprogramación celular- con la que se logran células similares a las embrionarias a partir de un poco de piel o un pelo de un paciente. Podría ser más eficaz y no plantearía las reservas éticas que implica la destrucción de embriones humanos.
Los candidatos a esta terapia experimental deberán tener una lesión medular grave y reciente. El tratamiento se realizará entre 7 y 14 días después de que se haya producido la lesión. No hay evidencia de que pudiera funcionar en parapléjicos que lleven meses o años afectados.
La empresa Geron no inyectará directamente las células madre obtenidas de los embriones. Los científicos de Geron utilizan factores de crecimiento para transformarlas en el tipo celular que más les interesa: oligodendrocitos, células del sistema nervioso. Después se inyectarán directamente en la médula para intentar reparar los daños nerviosos.
El objetivo es restaurar la transmisión de información entre las células nerviosas que ha interrumpido el daño medular. También se alberga la esperanza de lograr cierta regeneración nerviosa. Los resultados en experimentación animal son asombrosos, con ratas que volvían a caminar después del tratamiento. Pero no es la primera vez que se cura una lesión medular en un roedor.
El riesgo del cáncer
Una de las razones por la que hasta ahora nadie se había atrevido a probar en humanos un tratamiento de este tipo es el miedo al cáncer. Una vez que se introducen células embrionarias en el organismo es difícil impedir que puedan propiciar la formación de tumores. El segundo problema es el riesgo de rechazo del sistema inmune, como el que se tiene con el trasplante de órganos.

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