Ignacio González cree «asquerosa zafia e ilegal» la trama de espionaje de la que él es su primera víctima. El vicepresidente madrileño exige a quien tenga pruebas que las lleve ante el juez. Granados le acompañó
Viernes, 23-01-09
La «doble G» del Gobierno de Esperanza Aguirre (González y Granados) volvió a comparecer junta ante los medios de comunicación por segundo día consecutivo. Lo hicieron para, más o menos, repetir lo mismo que el día anterior: «La red de espionaje de la Comunidad de Madrid -dijo Granados- es una gran mentira, y sobre ella se están colgando otras informaciones día tras día. Todo esto es un montaje cuyo único objetivo es acabar con el Gobierno de Esperanza Aguirre».
Más contundente, si cabe, se mostró Ignacio González, primera víctima conocida de la supuesta red de espionaje. El vicepresidente de la Comunidad todavía se muestra dolido. Con barba de varios días, no vaciló a la hora de dar sus impresiones. «Quieren quitarme de en medio. Alguien tiene mucho interés en acabar conmigo». Mucho interés, pero también mucho dinero. «La persona que está detrás de esto, está dispuesta a poner muchos recursos», se lamentaba la «mano derecha» de Aguirre en el Ejecutivo regional.
Tanto Granados como González «exigieron» a todo aquel que tenga cualquier dato o información «lo ponga en conocimiento de la Justicia». La intención es acabar cuando antes con este revuelo mediático. Una trama de espionaje que va consumiendo poco a poco a todos los protagonistas. «Si seguimos así -comentó Granados- en los próximos días aparecerán más víctimas de espionaje, como banqueros o hasta miembros de la Iglesia».
El consejero de Presidencia, Justicia e Interior desmintió haber montado un «servicio secreto» dentro de su Consejería, destinada a espiar a altos cargos políticos y a seguir presuntas tramas de corrupción. Granados recordó que la estructura que tiene el Ejecutivo autonómico en materia de seguridad es «similar» a la que creó Leguina en 1988 e «idéntica» a la que montó Ruiz-Gallardón en 2002.
El consejero señaló que los trabajadores que tiene en su equipo tienen unas funciones muy marcadas y concretas, y que ninguna de ellas es la de espiar o seguir a personajes. «Mis hombres se limitan -dijo- a labores de seguridad en edificios, instalaciones y personas».
Pregunta inevitable
Después de cuatro días de serial, y de esta justificación, la pregunta al vicepresidente era inevitable: «Señor González, ¿usted cree las explicaciones que ha dado el consejero Granados?». La respuesta no se hizo espera: «No tengo la más mínima constancia, ni duda, de que haya estado detrás de esto. Si no, ya lo hubiese denunciado. Se trata de una trama lamentable, asquerosa, zafia e ilegal... Pero es sólo una pata más de una estrategia encaminada a acabar con el Gobierno de la Comunidad de Madrid».
Francisco Granados, por otra parte, apuntó no tener constancia de que policías nacionales, por encargo de Interior, se encuentren detrás de este asunto, como insinuó ayer el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons. «Difícilmente podemos buscar autores de los seguimientos, si no hay pruebas. No tengo ninguna sospecha de que Interior haya seguido a Cobo o a Prada».
En este punto, Ignacio González también quiso intervenir. «Nosotros somos los primeros interesados en que se aclaren los seguimientos». También quiso valorar las palabras del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, en las que apuntaba que la trama de espionaje partía de la propia Comunidad de Madrid. «Es una situación muy delicada. Hay que ser muy cuidadoso con lo que se dice... salvo que tenga pruebas. Si es así -dijo- que las presente ante la justicia».
El vicepresidente apuntó que el empresario con el que viajó a Sudáfrica, con el que se le relacionada en adjudicaciones millonarias, es contratista de la Comunidad desde 2001.

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