La noche que Ribadelago «desapareció»
Miércoles, 07-01-09
El 9 de enero de hace 50 años no se borrará nunca de las memorias de los zamoranos y en particular de los sanabreses. Una fecha que se ha grabado a fuego en el alma de los supervivientes de la gran tragedia acontecida los primeros días del enero de 1959.
«Yo perdí a 12 familiares y mi novia -ahora mi mujer- a sus padres y a dos hermanos» cuenta consternado el actual alcalde de Ribadelago y superviviente de la catástrofe, Alfredo Puente. Y es que resulta imposible olvidar «un momento tan triste» en las vidas de los pocos que pudieron salvarse de la fuerza del agua.
Era medianoche en Ribadelago. Las luces comenzaban a apagarse y el sueño se apoderaba uno a uno de todos los vecinos. El frío se hacía notar en la comarca sanabresa en un invierno, el de 1959, en el que habían caído lluvias torrenciales. Sin embargo, en el recién estrenado año lo peor estaba por llegar. En la madrugada del 8 al 9 de enero la presa de Vega de Tera rompe y deja escapar entre sus grietas la fuerza del agua. En total 8 millones de metros cúbicos anegan Ribadelago.
La furia de las aguas matan a 144 hombres y mujeres vecinos del pequeñito pueblo sanabrés, pero tan sólo 28 cuerpos fueron encontrados tras la tragedia. Los restantes quedarían sepultados al fondo del Lago de Sanabria. Aún hoy el dolor pace en los corazones de sus familiares.
Tal suceso hay que enmarcarlo en un momento histórico en el que todo el territorio nacional sufría grandes cambios. España se iba levantando de nuevo tras haber padecido una guerra civil y el país requería al mismo tiempo nuevas fuentes de energía, como la eléctrica. Quizá con ese fin, o tal vez con otro, lo cierto es que en la época de Franco se decidió construir un dique en la desembocadura del Lago de Sanabria.La presa Vega de Tera tardó en hacerse realizarse unos tres años, casualidades de la vida, el mismo tiempo que tardó en hacerse añicos.
En 1953 se ideó el proyecto y comenzaron las obras de inmediato que concluyeron en 1956, y fue en el año 1959 cuando saltó por los aires arrasando un pueblecito de la comarca sanabresa.
«Con emoción contenida»
«Después de 50 años sigue muy vivo en la memoria de todos los vecinos de Ribadelago y se espera con emoción contenida este aniversario. No viene mal recordar el sufrimiento de este pueblo y también a los que no están» asegura Alfredo Puente. Puente, que detalla con pelos y señales su huída de Ribadelago en el momento de la tragedia, aclama la necesidad de celebrar el cincuentenario de la catástrofe que asoló Sanabria en la noche del 9 de enero de 1959 con un programa de actos austero y con un marcado carácter de recogimiento.
Del 8 al 10 de enero en el actual Ribadelago se sucederán distintos eventos que contarán con un Comité de Honor presidido por la Casa Real y del que forman parte importantes personalidades entre las que cabe destacar al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero o el Cardenal-Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Así las cosas el acto más emotivo tendrá luegar el día 9 a las 12.30 horas que consistirá en la inauguración del Monumento enclavado en el pueblo y que servirá de símbolo de recuerdo perpetuo de las víctimas. Una escultura realizada por el artista zamorano, Ricardo Flecha.
Mirada de esperanza
«He querido elaborar una estatua en la que una madre recoge a su hijo en el regazo después de haber visto las fotos que se hicieron al día después en el pueblo. En muchas de esas imágenes se ve a mujeres con bebes arropados con sus manteos de una forma muy peculiar. Así que en la estatua se representa a una mujer sanabresa con la mirada al frente, representando la esperanza, y a un bebe envuelto en su manteo con cara asustada.
Pero lo más importante es la imagen de esa esperanza, de ese poder salir adelante, como así ha hecho el actual Ribadelago siendo uno de los más importantes de Sanabria», explica Flecha acerca de su trabajo que se colocará en un lugar singular del pueblo.
Las víctimas y sus familias serán la preocupación primordial y el eje en torno al cual girará este aniversario, tal y como lo explica el alcalde del Ayuntamiento de Galende (al que pertenece Ribadelago), Jesús Villasante. Son centenares las historias de cada uno de los habitantes de Ribadelago, la de Alfredo Puente podría servir como ejemplo.
«Nos dimos cuenta pronto que la presa había reventado y corrí a casa con intención de sacar a mi novia y al abuelo, pero con él no pudimos. Nosotros tuvimos tiempo para reaccionar gracias a la situación de la casa y también porque el puente aguantó un tiempo el agua de la presa, pero una vez que el puente cedió en cinco minutos el agua inundó el pueblo entero», eso sólo fue el inicio de la gran desgracia.
«Cuando salimos de la casa, pero sin mi abuelo porque a sus 80 años se negaba a salir de su casa, vimos un panorama horrible. La gente corría sin saber adonde, los niños lloraban, las mujeres chillaban...Otros subían al campanario de la iglesia. No sabíamos donde ir» y cuando llegó el nuevo día llegaron los episodios más tristes de la historia sanabresa: muertos y centenares de desaparecidos, sobre todo niños. todos ellos y cincuenta años después Zamora y toda España les brinda un homenaje.

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