Se reproduce el escenario tras la caída de «Txeroki»: lucha interna con sus herederos
Actualizado Martes, 09-12-08 a las 09:41
Ayer, tan sólo veinte días después de la detención del cabecilla etarra Garikoitz Aspiazu, la Policía francesa, en colaboración con la Guardia Civil, dio otro golpe capital a la cabeza de ETA con la captura del sustituto de «Txeroki». Aitzol Iriondo, que apenas llevaba unos días al frente del «aparato militar» de la banda, fue detenido junto a otros dos etarras: los «liberados» Aitor Artetxe Rodríguez, que consiguió huir el pasado julio tras la desarticulación del «comando Vizcaya», y Eneko Zarrabeitia, que en las últimas fechas había realizado diversas entregas de material explosivo y coches bomba a los «comandos» que atentan en España.

Además de ser el «número uno» del «aparato militar», medios de la lucha antiterrorista vinculan a Aitzol Iriondo con el atentado de Capbreton -se da por descartada la presencia de «Txeroki»- en el que fueron asesinados los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno. Según varios testigos, las características físicas de este etarra corresponderían con el tercer etarra que intervino en el doble crimen y que consiguió huir.
Las detenciones de ayer constituyen otro duro golpe a la banda terrorista y más aún porque no había conseguido recuperarse de la reciente captura de Garikoitz Aspiazu. Tras la detención de este individuo -el pasado día 17-, el objetivo de las Fuerzas de Seguridad tanto de España como de Francia era la localización de quien iba a ser su sustituto al frente del «aparato militar». Las intensas investigaciones abiertas por parte de la Guardia Civil para estrechar el cerco sobre Aitzol Iriondo, alias «Gurbitz» o «Balak», dieron su fruto en la tarde de ayer. Así, en la localidad francesa de Gerde, cerca de Bagneres de Bigorre, fue detenido a las seis de la tarde el ex «lugarteniente» de «Txeroki» junto Aitor Artexte y Eneko Zarrabeitia. Los tres iban armados, pero la rapidez con la que efectuó la operación de captura impidió que los criminales hieran uso de las pistolas.
La casa y la iglesia de Gerde
La captura de estos tres individuos es continuación de la de «Txeroki», según el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y es que durante las investigaciones que llevaron a la captura de Aspaizu se obtuvieron pistas sobre una vivienda situada en Gerde. La vigilancia a la que fue sometida llevó a los investigadores a confirmar que uno de sus moradores era Aitzol Iriondo, el objetivo «número uno» de las Fuerzas de Seguridad francesas y españolas. Una vez más ¡bingo!
Pero la casa no fue la única pista. En el curso de los seguimientos a los que fue sometido «Txeroki» también se advirtió que miembros del «aparato militar» mantenían citas cerca de la iglesia de Gerde, localidad que sólo dista 60 kilómetros de donde fue arrestado Aspiazu. En estas investigaciones tuvieron un papel importante los datos aportados por el Centro Nacional de Interligencia (CNI).
Ayer, Iriondo, ya como jefe del «aparato militar» de la banda, mantenía en el momento de su detención una cita con Artetxe y Zarrabeitia, alias «Sorgin». Estos dos individuos, según diferentes medios de la lucha antiterrorista, constituirían un «comando». De momento se desconoce si el destino inmediato de estos los dos etarras era trasladarse a España para emprender una ofensiva de atentados, una vez recibidas las instrucciones de su jefe directo. Pero al mismo tiempo no se descarta que Artetxe y Zarrabeitia estuvieran «rindiendo cuentas» ante Iriondo tras haber pasado un tiempo en el «interior».
Ante esta última posibilidad, los investigadores dan gran importancia a los datos que se puedan obtener de los análisis de balística a los que serán sometidas las dos armas que portaban. El interés de esta prueba radica en la posibilidad de que pudieran haber intervenido en el asesinato del empresario Ignacio Uría, cometido el pasado el pasado miércoles en Azpeitia. Un atentado que, según Pérez Rubalcaba, habría sido ordenado por «Txeroki» o por su sustituto Aitzol Iriondo.
Legutiano
No obstante, los expertos en la lucha anteterroristas tampoco descartan que tanto Zarrabeitia como Artetxe estuvieran al frente de algunos de los «aparatos» que integran el «aparato militar». Esta posibilidad se sustenta en el hecho de que Zarrabeitia fue quien entregó el 11 de mayo de 2008 en Las Landas la furgoneta utilizada en el atentado del 24 de mayo contra la casa cuartel de Legutiano, en el que murió el guardia civil Juan Manuel Piñuel. Este es uno de los motivos por el que las Fuerzas de Seguridad le adjudican una alta responsabilidad en la «logística militar» de ETA, que aprovisiona directamente a los «comandos».
Al igual que se hizo con la pistola intervenida a «Txeroki», la Policía Científica también comproborá si el arma que portaba Aitzol Iriondo tiene «antecedentes». Con esta prueba se busca determinar si el ahora detenido intervino en el asesinato de Capbreton. Sobre este atentado, el ministro del Interior llegó a afirmar ayer «está claro» que fue uno de los dos. Las hipótesis apuntan ahora a Iriondo, una vez que la Policía gala ha concluido que la pistola intervenida a «Txeroki» no corresponde con la que se utilizó para acabar con la vida de los dos guardias civiles. Además, los restos biológicos recuperados en el lucgar del crimen tampoco coinden con el ADN de Aspiazu.
«Más pasado que futuro»
A la ya maltrecha situación de la banda, «con más pasado que futuro», se suma el golpe asestado ayer. La caída de Iriondo, tres semanas después de la de «Txeroki», deja a la banda en un estado de mínimos, aunque con capacidad de matar. El ministro del Interior afirmó ayer que el nuevo objetivo de la Fuerzas de Seguridad es la detención del sustituto de Iriondo. Varios son los nombres que se barajan. Por un lado, los expertos en la lucha antiterrorista señalan que las riendas del «aparato militar», dada la debilidad en que se encuentra, las podría tomar José Luis Ecioalza Galán, un histórico que se habría aupado a la dirección etarra para compensar la inexperiencia de los «txerokis».
Por otro lado, se apunta que el sustituto de Iriondo podría ser Eneko Gogeaoskoetxea o Jurdan Martitegi. A este último, «Txeroki» le ordenó junto a Arkaitz Goikoetxea la constitución del «comando Vizcaya», desarticulado en julio por la Guardia Civil. Lo que está claro es que estas detenciones en cadena abren en el seno de ETA una fase de inestibilidad en la que la lucha por el poder está a la orden del día.


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