Sábado, 06-12-08
El Grupo XXI de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional ha detenido a siete integrantes de la llamada «banda del Betún» -lo que empezó siendo una operación muy oscura terminó viendo la luz-, en un dispositivo puesto en marcha en marzo pasado.
Se les acusa de 15 ilícitos penales, incluida la asociación ilícita, pero la operación sigue abierta. Eran delincuentes polivalentes: robaban coches, traficaban con ellos en Marruecos -previa falsificación de las matrículas- o los empotraban en estancos y perfumerías. Tampoco dudaban en entrar en un colegio diocesano de Guadalajara, amenazar a los docentes y llevarse la caja fuerte. O robar coches de concesionarios.
Porque solían trabajar con «santeros» que les proporcionaban información del interior de los negocios o se hacían pasar por clientes para saber dónde se escondían los objetos de valor. En el caso del colegio, simularon que querían matricular a un hermano para, días después, saber cómo dar el golpe. La presión policial en Madrid -vivían en Vallecas y El Molar- les llevaba a actuar en otras provincias.

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