Las «chiquillas» arrasan Lekerdal
EFE Marchena protege el balón ante el acoso de un delantero del Rosenborg
Viernes, 28-11-08
Tiritando, apretando los dientes y demostrando calidad y sacrificio sobre un césped helado en Lekerdal. Ni «chiquillas» ante el frío ni «enclenques» -término con el que rectificó y se disculpó el Rosenborg de la palabra «maricones» en el ya conocido curso de castellano referido a los jugadores valencianistas-. Así ganó el Valencia ayer en Trondheim. Se rehizo del resultado de la pasada temporada, cuando cayó en el mismo estadio (2-0) en la «Champions». Salió triunfante en la revancha. Y, sobre todo, hizo bueno el empate que cedió en la primera jornada de la liguilla en Mestalla ante el Copenhague, que nunca se debió dar ante un rival muy inferior.
La victoria la celebraron desde el graderío los componentes de la nueva peña blanquinegra en el extranjero -se inauguró ayer-. Los integrantes de «Chescandinavia», compuesta, a través de Internet, por una cincuentena de aficionados y simpatizantes de Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia, saltaron de alegría con los goles de su equipo.
El partido no fue un paseo. Costó. Era de esos encuentros de brega, de lucha con el equipo rival y con el estado del terreno de juego -helado-, de paciencia. Esta virtud tuvo su recompensa. Llegó, tras un intercambio de golpes, en el ecuador de la primera mitad. El Valencia salió a la contra. Edu sacó un centro medido tras una jugada personal para que un «bajito», Mata, entre gigantes rematase de cabeza, inaugurando el marcador y llevando la tranquilidad al bando «che».
Los de Emery cogieron su sitio en el campo. Cómodos. Recogiditos. Esperando y saliendo a la contra. Cedieron la posesión del balón a los noruegos, pero los valencianistas jugaban con el arma que más les gusta: el contraataque.
Sin perder la rocosidad, con la entrada de Baraja y Joaquín en el segundo acto el Valencia quiso más el balón y crearon las mejores ocasiones. Joaquín y Morientes tuvieron la sentencia en sus botas. Pero fue otro «bajito» entre gigantes, quien sentenció. Pablo se fabricó una jugada por la banda izquierda que finalizó con un toque suave por encima del portero (0-2).
El tanto valencianista llevó al Rosenborg a bajar los brazos. Las cosas habían cambiado con Baraja y Joaquín, y ambos redondearon el resultado. Primero fue el vallisoletano, quien remató una jugada de estrategia. Después fue el gaditano que finiquitó una contra.

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