Un matrimonio de nacionalidad nigeriana fue detenido ayer en Zaragoza por la muerte de su bebé, al que se le había practicado una circuncisión ilegal. El padre y la madre se enfrentan ahora a una causa penal que les puede llevar a prisión, después de haberse quedado sin su hijo por una imprudencia temeraria.
El padre tiene 38 años y la madre 33. La familia residía en una modesta vivienda del barrio zaragozano de La Jota, en la margen izquierda del Ebro. Ellos mismos llevaron ayer por la mañana al pequeño en estado muy grave a un centro sanitario de la capital aragonesa, desesperados al temer por su vida.
El bebé ingresó en estado crítico y los facultativos no lograron salvarle la vida. No se ha detallado el tiempo que había transcurrido desde que el bebé sufrió esa circuncisión carente de las más elementales condiciones de higiene y seguridad sanitaria. Una intervención, además, que la Sanidad pública practica de forma gratuita y que, realizada bajo el adecuado control médico, es de muy bajo riesgo.
La policía sigue con las diligencias para tratar de determinar diversos extremos. Entre ellos, quién fue el autor material de la circuncisión. Cabe la posibilidad de que pudiera haber más implicados, pero fuentes jurídicas consultadas por ABC indicaron que la responsabilidad penal de los padres existirá de cualquier modo, fueran o no los autores materiales de esa circuncisión ilegal. Salvo que se demostrara lo contrario, los padres aparecen al menos como cooperadores necesarios por estos hechos. Las mismas fuentes han indicado que la pena a la que se enfrentarían por lo ocurrido puede situarse en torno a los cuatro años de prisión.
Llamada de aviso a la Policía
Los padres fueron detenidos por efectivos de la Brigada de Seguridad Ciudadana de Zaragoza, que dieron con ellos en el centro de salud al que habían acudido con el pequeño. La Policía fue alertada por una llamada telefónica que avisó de la presencia de un bebé en estado grave. Cuando los agentes acudieron a la dirección que les habían indicado, comprobaron que ya no había nadie. Le preguntaron a un vecino y les explicó que los padres se habían marchado con el bebé a un ambulatorio.
Mientras la Policía trataba de dar con el centro sanitario en el que estaban, el 091 recibió otra llamada de un ambulatorio de Zaragoza en el que los sanitarios informaron del fallecimiento de un bebé. Los agentes se desplazaron y dieron con los padres, que quedaron detenidos de forma inmediata.

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