El PSOE le dejó solo y el Episcopado pidió no convertir a la religiosa en controversia
Bono renuncia a poner una placa a Santa Maravillas en el Congreso
Jueves, 20-11-08
La monja carmelita Santa Maravillas de Jesús se quedará sin placa conmemorativa de su nacimiento en el número 28 de la madrileña Carrera de San Jerónimo, donde hoy se alza uno de los edificios de ampliación del Congreso. Su presidente, José Bono, ha decidido dar marcha atrás tras ver cómo el PSOE le ha dejado solo y el PP tampoco desea hacer cuestión del tema. De hecho, Ana Mato calificó ayer la suspensión de la iniciativa como una «decisión correcta». Según fuentes cercanas a Bono, éste ha recibido incluso una llamada de la Conferencia Episcopal para no hacer de la religiosa motivo de controversia.
Formalmente, Bono convocó ayer a la Mesa de la Cámara para suspender la ejecución de la placa que ese mismo órgano había decidido el pasado 4 de noviembre. La idea de poner la placa partió del vicepresidente tercero de la Cámara, el popular Jorge Fernández Díaz, quien, tras consultar con su grupo, se lo propone a Bono y éste la asume como propia. El asunto se vio en aquella reunión del 4 de noviembre con la sola presencia de Bono como representante socialista. PP, PNV y CiU no pusieron objeciones , pero la vicepresidenta primera, Teresa Cunillera, adviertió al presidente del Congreso de que el tema puede traerle problemas con el partido. De hecho, Cunillera se ausentó de la Mesa para no tener que votar en contra. El otro representante, el secretario primero y diputado por Huelva, Javier Barrero, estaba de viaje en Cartagena y no fue consultado. Aun así, Bono siguió adelante.
A medida que aparecen las primeras noticias en prensa, el debate se caldea en el seno del Grupo Socialista entre los que argumentan en contra de poner placa a una religiosa en la sede de la soberanía popular (su propio portavoz, José Antonio Alonso, Juan Barranco o Carmen Hermosín) y quienes no ven inconveniente porque se trata simplemente de recordar la efeméride del nacimiento. Hasta que el martes, en la reunión semanal del Grupo Socialista, varios diputados sacan el tema y el estado de opinión en contra toma cuerpo como postura mayoritaria. Un rechazo que se viene a sumar el de los grupos minoritarios como IU, Iniciativa per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya. Todos critican que se dé a Santa Maravillas un tratamiento que no tiene ni el presidente de la II República, Manuel Azaña (en el Congreso sólo tienen placas los Reyes y la diputada Clara Campoamor).
Bronca con el partido
Por la tarde, Bono, ya en minoría palmaria, se encuentra a varios parlamentarios del PP y, comentando lo sucedido en la reunión del Grupo Socialista, señala: «Aquí hay mucha santa y algún malo. Y los del partido propio son unos hijos de puta». Queda inmortalizado por la televisión. A pesar de que pidió disculpas, eso no le evita el chorreo de críticas de su grupo. El más ácido fue Barranco, recomendando a Bono rezar un avemaría «y se le perdona».
Ayer, Bono habló con José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Venía de pasar una mala noche, segun confesó a varios parlamentarios. El presidente del Gobierno diría después que no está disgustado y la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega también quitó hierro, calificándolo de «comentario jocoso». Menos indulgente fue la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, quien dijo no conocer «ningún hijo de puta dentro del partido» y Alfonso Guerra calificó la iniciativa de la placa como «disparatada» y mal «precedente».

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...