Tras siete años interpretando a Don Pablo, Pepe Sancho se despide del adorable cascarrabias de «Cuéntame». Un personaje que le ha marcado y por el que siente un enorme cariño. «Ha sido decisión propia» asegura el actor, que volverá pronto a la pantalla
«Dejo "Cuéntame" porque ya no hay sitio para mi personaje en la serie»
Actualizado Jueves, 20-11-08 a las 09:51
—Hoy en «Cuéntame» es 20 de noviembre de 1976 y Don Pablo (su personaje) deja la serie. ¿Coincidencia?
—No creo. Cuando se estaba planificando esta temporada yo avisé a los responsables de la producción mi intención de dejar la serie. Con ellos no ha habido ningun problema, todo han sido facilidades. Me han preparado un final muy bonito con el que me siento muy feliz. Han sido unos grandes profesionales desde el primer momento. Durante estos más de siete años y medio, además de compañeros, los considero amigos.
—¿Cómo han sido estos años?
—Ha sido una de las experiencias profesionales más gratificantes y agradables. Me he dado cuenta de que trabajar en el medio televisivo si se hace bien y con cariño, no tiene nada que envidiar al cine. Tito Fernández marcó el camino y tras su muerte los que le han seguido han sido muy aplicados y en esas estamos. «Cuéntame» es uno de los grandes éxitos de la televisión española en estos momentos.
¿Es un adiós definitivo o volverá Don Pablo de visita a San Genaro?
—No creo. En el guión así lo indica. A mi personaje no le va a suceder nada trágico, pero prefiero dejar la incógnita para el episodio de esta noche. Lo único que le puedo decir es que es emotivo y va a dejar un buen sabor de boca.
Según comentan se prepara un largometraje e incluso de habla de un musical sobre la serie... ¿Estará usted en ellos?
—En la película claro que sí, pero en lo segundo, no lo creo: no estoy yo para bailes.
Durante estos años, ¿cómo ha sido su relación con Don Pablo?
—Por muy despreciables que sean mis personajes siempre les tengo cariño. Don Pablo me ha dado muchas satisfacciones. En algunos momentos parece una caricatura, pero ha caído muy bien entre la audiencia. En los comienzos de «Cuéntame», los guionistas confeccionaron para mi el papel del jefe de la imprenta de Antonio Alcántara: odioso, algunas veces con sentido del humor e incluso en momentos un pícaro de la época. Con el paso del tiempo, me han dejado moldearlo y estoy muy contento con el resultado conseguido.
¿Se puede decir que Don Pablo representa el espirítu de una época?
—Cierto. Y la imagen de unos años difíciles. Un personaje que defendía unos valores que con los nuevos tiempos se quedaron fuera.
Después de tanto tiempo. ¿no le da pena abandonarlo?
—Desde luego que me da mucha pena, pero no tenía mucho sentido continuar. Don Pablo como tal ya no encaja en las tramas futuras de «Cuéntame». Como le digo, hice saber mi opinión a los productores de la serie y ellos supieron comprender.
Tal y como está el patio televisivo en el que la gente se pelea por estar en los medios a cualquier precio usted toma esta drástica decisión.
—Soy actor y una persona independiente y libre. He quedado como un señor.
Al margen de la nostalgia y los estupendos actores, ¿qué cree que ha visto la audiencia para convertir la serie en un éxito televisivo?
—Son historias cercanas que a todos nos ha tocado vivir a todos muy de cerca. Además de un gran trabajo de dirección y de producción.
¿Algún proyecto televisivo?
—Estoy preparando una serie sobre el 23-F para TVE en el que soy Jaime Milans del Bosch. Además estoy metido en un proyecto televisivo sobre la biografía del cardenal Vicente Enrique y Tarancón.

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