A cada uno de los 23 activistas, 14 de los cuales ya se rebelaron en el levantamiento de 1988, le cae una pena de 65 años un día después de que un bloguero disidente fuera condenado a 20 años
Condenas ejemplares de la Junta militar birmana a los opositores de la “Revuelta Azafrán”
Miembros de la Junta militar birmana/ PABLO M. DÍEZ ABC
Actualizado Martes, 11-11-08 a las 20:34
Lucharon por llevar la libertad y la democracia a Birmania en 1988 y el año pasado y, en ambos casos, consiguieron lo mismo: dar con sus huesos en la cárcel y, esta vez, puede que hasta el fin de sus vidas.
Según han denunciado sus familiares, han sido condenados a penas ejemplares 23 opositores que se manifestaron en septiembre del año pasado contra la Junta militar birmana durante la denominada “Revuelta Azafrán”, cuando cientos de miles de personas siguieron a los monjes budistas de este paupérrimo país del Sureste Asiático y se echaron a las calles para protestar contra la subida del precio de la gasolina.
A cada uno de ellos le cayeron 65 años de cárcel, por lo que alguno acabará muriendo entre rejas. Entre ellos, destacan 14 activistas del grupo “Generación del 88”, como se conoce a los estudiantes universitarios que, en aquel entonces, se levantaron contra la dictadura militar y cuya rebelión fue sofocada a sangre y fuego por el Ejército.
De hecho, se calcula que más de 3.000 personas murieron en el aplastamiento de la revuelta de hace dos décadas, pero fueron muchos más los desaparecidos y detenidos víctimas de la represión.
Algunos de los cabecillas de aquel movimiento, que volvieron a movilizarse el año pasado, son nombres conocidos de la disidencia birmana como Nilar Thein, su esposo Jimmy y Thin Thin Aye, alias Mie Mie. Según Amnistía Internacional, esta mujer de 36 años sufre una enfermedad cardiaca como consecuencia de su detención, pero sus carceleros se han negado a prestarle atención médica. Por su parte, Nilar Thien se vio obligada a abandonar a su bebé cuando hubo de ocultarse tras participar en las primeras marchas que tuvieron lugar en agosto del año pasado contra el fin de los subsidios estatales a los combustibles.
“Condenar a estos activistas a tantos años de prisión por expresar sus opiniones muestra la falta de derechos humanos en Birmania”, denunció a la agencia AFP Nyan Win, portavoz de la Liga Nacional para la Democracia (LND) que lidera la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. Confinada bajo arresto domiciliario durante 12 de sus últimos 19 años, la “Dama” es el principal icono de la lucha por la democracia en Myanmar, el nombre original con que la actual Junta militar rebautizó al país al hacerse con el poder tras la caída del veterano dictador Ne Win en la revuelta de 1988.
Aunque los generales prometieron elecciones democráticas en 1990, no respetaron la victoria de Aung San Suu Kyi en las urnas. Desde entonces, Birmania está dirigida por un régimen brutal que ha sumido a esta nación en la miseria y que condena desde la misma cárcel de Insein a disidentes y blogueros como Nay Phone Latt. Detenido en enero, a este joven que no llega a la treintena le han caído 20 años por utilizar internet para dar a conocer al mundo las penalidades que sufre la paupérrima Birmania bajo el yugo de la Junta militar, que se dedica a expoliar sus ricos recursos naturales mientras el 90 por ciento de sus 57 millones de habitantes subsiste con un euro al día.

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