Miércoles, 29-10-08
Ni en sus peores pesadillas podía pensar Zakhar Kalashov, uno de los principales «vor v zakonen» (jefes) de la mafia rusa, que su detención por la Policía en Dubai, en mayo de 2006, iba a desembocar en un juicio contra él en España en el que la Fiscalía le pide más de doce años por asociación ilícita y blanqueo de dinero. Es más, intentó aplicar aquí los mismos métodos que en su país para intentar evitarlo, según el escrito de acusación de la Fiscalía, y maniobró para «influir» en el juez instructor de la Audiencia Nacional, en el de Vigilancia Penitenciaria y también en el propio fiscal del caso. Junto a Kalashov, alias «Shakro el Joven», serán juzgados otros once de sus secuaces. Para todos se pide una pena en total de casi 80 años de prisión.
El escrito de acusación, de 51 folios y que fue presentado ayer ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, confirma el alcance de la «operación Avispa», realizada por la Udyco Central de la Comisaría General de Policía Judicial. El documento recoge que aproximadamente desde 2002 Kalashov «es considerado como el jefe de las distintas organizaciones criminales georgianas» asentadas en ese país y también «de las trasladadas a Rusia, fundamentalmente a Moscú, capital en la que Kalashov es uno de los líderes (...) de la organización criminal «Solntesvo»» y de la «Domodedovo».
Actividades
En cuanto al ámbito de influencia de su organización, el Ministerio Público afirma que «se extiende prácticamente por todo el territorio de la Federación Rusa, ocupando importantes posiciones en los países de la CEI y en los países Bálticos»; además, es uno de los «vor v zakonen» («ladrones en ley» o jefes) «de mayor influencia en la criminalidad organizada gestada en la antigua Unión Soviética». Sobre las actividades criminales propiamente dichas, el grupo de Kalashov se dedica al tráfico de armas, asesinatos por encargo y contrabando, entre otros delitos, mientras que en el ámbito económico blanquea sus gigantescas ganancias con el control del juego y los casinos de la Federación Rusa (a través de Leon Lann y Konstantin Manukyan, declarados en rebeldía en esta causa), y en concreto de los famosos casinos de la capital «Cristal», «Golden Palace» e «Imperiia». Al menos desde 2003, el «capo» da órdenes para formar una estructura estable en España para realizar «diferentes actos de conversión o transformación del dinero procedente de las actividades delictivas de Zakhar Kalashov y de su organización». Este individuo, según la Policía suiza, «también poseería una parte significativa de una de las sociedades más grandes rusas de petróleo», la empresa Lukoil.
El fiscal hace una extensa exposición sobre la figura de este poderoso criminal, quien alcanzó la categoría de «ladrón en ley» en 1980 -«se le «coronó», en el argot mafioso- en una reunión a la que asistieron otros cuatro «vor v zakonen» de primera fila a escala nacional. A partir de entonces asume su rol y ejerce como líder o juez, regula la entrada de ingresos criminales en la llamada «obshchak» («caja común de los ladrones»), dice cómo gastar esos fondos para ayudar a los compañeros que están en prisión, compra a policías y armas... Su palabra es ley y si decide que hay que matar a alguien la orden se cumple de inmediato. Participa, además, con un papel decisivo, en reuniones con sus iguales para repartirse negocios y territorios, y el escrito de acusación recoge una organizada por el capo el 20 y el 21 de marzo de 2003 con motivo de su cumpleaños en el «Hotel Montíboli» de Villajoyosa (Alicante) a la que asistió la flor y nata del crimen organizado ruso y de la que la Policía obtuvo datos muy interesantes para la investigación. Esa fiesta fue pagada por Kalashov a través de un tercero. Otra de esas reuniones, en mayo de 2006 y convocada por el capo en Dubai en honor de Viacheslav Ivankov, fue la que le costó su detención.
Un asesinato en España
Para el fiscal, que cita además numerosos informes policiales y hace referencia a sus antecedentes policiales y penales -se le relaciona con un asesinato en España perpetrado en Gerona en mayo de 1998-, no hay duda de que Kalashov es un «vor v zakonen», «lo que conlleva que su patrimonio, en esencia, tenga su origen en actos criminales o delictivos». Además, tiene un «patrimonio sobresaliente» y sin embargo no trabaja. Un ejemplo de todo ello es que es titular de una tarjeta de crédito «American Express Black», del tipo «Centurion», lo que exige gastar más de 200.000 euros al año, con un coste de 2.000, y que no tiene limite de gasto. Además, tenía una mansión en Torrevieja, «Villa Hatuna», valorada en 831.000 euros.
Tras su detención en Dubai, Kalashov montó una estructura en España para que le sacara de la cárcel, en la que jugaban un papel esencial Oleg Vorontsov y Alexander Gofshtein, éste último llegado expresamente desde Rusia y que trajo a España para este fin importantes cantidades de dinero en efectivo procedentes de la «obshchakc». Por su parte, Vorontsov «colaboró tanto en la búsqueda de influencia en los diferentes magistrados como en la ocultación de la responsabilidad del señor Kalashov en este procedimiento». Este hombre fue elegido para la misión, según una conversación telefónica del 14 de octubre de 2006, «por tu talento diplomático. Al parecer de tu familia eres el menos ansioso a derramar la sangre, tienes mucha clase»

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