Actualizado Sábado, 18-10-08 a las 09:09
Inspectores de Medio Ambiente de la capital revisarán los contenedores de los portales para comprobar si las comunidades de vecinos reciclan correctamente sus residuos. Al edificio que no lo haga, podrá caerle una multa de hasta 750 euros. Lo dice la nueva ordenanza de limpieza y residuos que ayer presentó la concejal Ana Botella.
El texto normativo, del que ayer se adelantaron las principales novedades, regula acciones que, a partir de su aprobación, quedarán prohibidas en la capital. Por ejemplo, reparar un coche en la vía pública, arrojar residuos desde las ventanas, dar de comer a animales ensuciando las calles, dejar residuos fuera de los contenedores de obra o trastos viejos en la vía, introducir materias encendidas en una papelera o dejar publicidad en los vehículos estacionados.
Trabajos para la comunidad
Siguiendo su batalla contra el «graffitti» —«gastamos 6 millones de euros al año en limpiarlos», recordó— , la concejal introduce en la nueva norma sanciones más duras: de 300 a 3.000 euros para las infracciones leves, y de 600 a 6.000 para las graves. Además, se repercute en los autores del dibujo el coste de su limpieza. La sanción podrá pagarse con trabajos para la comunidad.
Una de las medidas más impactantes es la relativa al reciclado: multas de hasta 750 euros a quienes no reciclen. En el Ayuntamiento recuerdan que ya hay inspectores realizando estas tareas, que envían avisos a los presidentes de comunidad si el reciclado no se hace correctamente.
Los conserjes, claves
El área de Medio Ambiente extrema las campañas con conserjes y porteros, piezas básicas para que el reciclado de basuras funcione. En el año 2003, incluso, el Ayuntamiento y Ecoembes organizaron un concurso entre 12.000 conserjes que premiaba al que mejor reciclara con un viaje a Canarias.
Fuentes municipales quisieron aclarar, ante las dudas de muchos madrileños, que aunque vean que en su calle recoge la basura un solo camión, los residuos no se mezclan en él: tienen dos bocas diferentes por las que vierten los restos orgánicos y el resto de desperdicios.
Los propietarios de perros tendrán la obligación de recoger las cacas de sus animales —hasta 1.198,5 toneladas de excrementos caninos se recogieron el año pasado—. Además, la norma regula la limpieza relacionada con la celebración de actos públicos —unos 20 al día en la capital—: se imponen novedades para los actos públicos: sus organizadores deberán garantizar que no se ensucie la calle, y se les podrá exigir fianza para responder de gastos extras por la limpieza. De esta reglamentación quedan excluidas las manifestaciones y concentraciones.
Contenedores tapados
Capítulo aparte merecen los contenedores de obra: el Ayuntamiento tiene previsto homologar los modelos. Será obligatorio taparlos de las 20.00 horas a las 8 de la mañana.
Además, en determinadas zonas —de interés turístico, de ocio, de celebración de eventos deportivos o el Rastro— no podrán instalarse contenedores ni sacos de escombros los fines de semana. Lo que significa que deberán colocarse los lunes y retirarse los viernes, aunque la obra no esté terminada y tengan que volverse a instalar el lunes siguiente.
Abandonar un vehículo en la vía pública conlleva una sanción de hasta 3.000 euros. Además, el propietario del coche deberá costear el traslado y estancia en el depósito municipal.
Ana Botella recordó que el gasto en esta partida se ha incrementado un 50 por ciento durante los mandatos de Ruiz-Gallardón. El servicio de recogida de basuras de Madrid es, dijo, «probablemente el mejor de Europa». Se reciclan al año más de 200.000 toneladas.

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