Lunes, 29-09-08
RAFAEL CARRIÓN
ALGEMESÍ. Terminó la feria de Algemesí. Una feria amable y que parte del público trata de hacerla hospitalaria a todos aquellos que acudimos de fuera. Gracias a nuestros vecinos de localidad, por el empeño que pusieron en hacernos una estancia agradable.
La novillada de Cebada, dispar en su comportamiento, no estuvo ni mucho menos a la altura del resto de los encierros que se han lidiado en este ciclo. Al amparo del sello torista, esta divisa se ha hecho un hueco en las ferias, negándoles a los toreros que tienen que apechugar con ellas, una igualdad de condiciones con respecto a otros compañeros. Menos mal que los dos encargados de matarla tuvieron el arrojo para sobreponerse y despacharla con oficio.
Lamelas, curtido en mil batallas, resolvió con desparpajo al mismo tiempo que tapó los defectos que tuvo su primero, un ejemplar con genio y que siempre trató de sorprenderle. Lamelas firmó con la espada ante este ejemplar la mejor estocada de la feria, lo que le ayudó para obtener el doble trofeo. Sin embargo, la espada no le dejó redondear la tarde ante el cuarto, un novillo listo y de cuello ágil, con el que volvió a evidenciar su buen oficio.
Mario Aguilar demostró ser un torero de gran fondo y con unas formas mas refinadas que su compañero. Los lances de recibo, así como las últimas fases de la faena a su primero lo dejaron ver. A sus dos ejemplares, flojo y noble el primero y un regalito su segundo, les dedicó más tiempo del que merecían, sobre todo a este último, que se ensañó con él, después de una voltereta. La espada le cerró la salida a hombros. Antonio Domecq se encontró con un novillo de Jiménez Indárte con muchos pies que le hizo pasar demasiadas fatiguitas. Y José Luis Cañaveral conectó con los tendidos con un rejoneo demasiado acelerado.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...