Caracas dedica una plaza y un busto al fallecido líder de las FARC, «Tirofijo»
Soto Rojas, un hombre de Chávez, ayer durante la presentación del busto de «Tirofijo» en Caracas. AP
Domingo, 28-09-08
En el barrio «23 de Enero», bastión del chavismo, hay recursos para inaugurar una plaza en honor del fundador de las FARC, Manuel Marulanda, pero no hay dinero para limpiar la basura y dotar el barrio con escuelas y centros sanitarios, que tanto necesita esta populosa zona de Caracas, a pesar de ser vecina de Miraflores, el palacio del Gobierno.
Para rendirle un homenaje al fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), muerto hace seis meses en la selva colombiana, los chavistas decidieron el viernes develar un busto del también conocido por el mote de «Tirofijo», no obstante la protesta de las autoridades de Bogotá.
En Venezuela ocurren cosas insólitas. El presidente revolucionario Hugo Chávez pide un minuto de silencio para el número dos de las FARC, Raúl Reyes, y permite desvelar un busto del terrorista «Tirofijo». Pero a la vez, hace cuatro años ordenó la destrucción de la estatua de Cristóbal Colón y la arrastró por el suelo con júbilo.
«Las FARC representan un ejemplo de lucha y de dignidad», dijo Gustavo Rodríguez, miembro de la la Coordinadora Simón Bolívar (CSB, un grupo radical de izquierdas), financiada por el Ayuntamiento de Caracas, mientras quemaba una bandera de EE.UU.
Martha Lucía Ramírez, ex ministra de Defensa de Colombia, afirmó que para su país «es ofensivo que cualquier persona haga apología de un terrorista. Es frustrante saber que son grupos cercanos al Gobierno». Y el presidente colombiano, Alvaro Uribe, pidió a Caracas «fijar una posición» clara sobre las FARC por el homenaje a Marulanda.

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