Sábado, 27-09-08
TODOS los días en alguna de las conversaciones que se tienen es difícil que no salga el tema estrella del momento: la crisis. Y a todos nos afecta la misma; también en las administraciones públicas.
Los gestores «de lo público» también vivimos la crisis como cualquiera. Por eso, la eficiencia (que no eficacia) presupuestaria debe ser ahora mejor que nunca: cumplir objetivos con los mínimos recursos.
Ingresos igual a gastos; hay que cuadrar los ingresos con el gasto. Aunque hay gestores que parecen que este principio básico no lo tienen demasiado claro, como el presidente del Ejecutivo. José Luis Rodríguez Zapatero ha estado diciendo últimamente que iba a aumentar el gasto público en los próximos presupuestos aunque ayer, el vicepresidente económico Solbes indicó que se disminuirá el gasto social y los presupuestos del 2009 serán un 1,5% inferior a los de este año. Es algo lógico, si los ingresos son menores (los impuestos que pagamos), ¿cómo se va a tener un gasto mayor? Sería una locura y caer en un déficit que se tendría que reajustar en el futuro.
Los populares creemos en la disminución de la carga fiscal en ciudadanos y empresas como una de las soluciones a aportar contra la crisis. Un ejemplo de ello es el anuncio de esta semana del presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, de una mayor deducción fiscal en vivienda a las familias con rentas medias.
La política que se está haciendo de grandes eventos y proyectos también es otra de las acciones anticrisis que ayuda a generar nichos de mercado que se puedan ofrecer como oportunidades de negocio al empresariado. Esa inversión pública se reinvierte en nuestra sociedad creando puestos de trabajo y mayor bienestar.
Medidas concretas que afectan al bolsillo de los ciudadanos son las que está pidiendo nuestra sociedad. La Comunidad Valenciana, un ejemplo de ello.

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