Publicado Miércoles, 24-09-08 a las 19:15
Investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han hallado en la Vía Láctea un extraño objeto que podría ser el "eslabón perdido" de los magnetares, un grupo de estrellas de neutrones jóvenes con un campo magnético muy intenso.
Este estudio, cuyos resultados han aparecido publicados en el último número de la revista Nature, analiza el comportamiento "único" del objeto encontrado, que experimentó 40 erupciones detectadas en el rango visible del espectro electromagnético.
La actividad duró sólo tres días para desvanecerse inmediatamente después, y se pudo observar desde los observatorios astronómicos de Sierra Nevada, Teide y Roque de los Muchachos.
El investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y primer autor del trabajo, Alberto Castro Tirado, ha explicado a Efe que los magnetares pertenecen a la categoría de estrellas de neutrones o púlsares (remanente final de una estrella con una masa original superior a la del Sol, entre 8 y 15 veces más), y unos y otros se diferencian por su campo magnético.
Los magnetares, de los que se conocen una docena -de un total de más de mil púlsares conocidos-, tienen un campo magnético cien veces superior al resto y diez billones más que el del imán que pegamos al frigorífico. Son objetos únicos, según Castro Tirado, con los campos magnéticos más potentes del universo, pero inactivos durante décadas, de ahí que se conozcan tan pocos. Además, una de sus erupciones puede emitir tanta energía como el Sol a lo largo de mil años.
La familia de las estrellas de neutrones está incompleta y hasta ahora sólo se había podido demostrar que en el extremo más energético se encuentran los magnetares, objetos jóvenes que, en algunos casos, se detectan por sus intensas y fugaces emisiones en rayos gamma, según sendas notas de prensa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del IAA. En el lado opuesto se hallan las estrellas de neutrones aisladas, objetos muy débiles y viejos que emiten rayos X con poca intensidad, debiendo de existir millones de magnetares muertos en la galaxia.
Aunque algunos científicos ya habían apuntado una posible evolución de los magnetares hacia una vejez tranquila y débil, nunca se había detectado un objeto que pudiera encajar entre los dos estadios y probar así esa evolución: "el insólito comportamiento" del citado objeto "lo convierte en el candidato ideal".
Años para corroborar el descubrimientoEn este sentido, Castro Tirado ha insistido en que para corroborar definitivamente este descubrimiento, en el que han estado implicados 42 científicos y ha utilizado datos de ocho telescopios repartidos por el planeta y de satélites de las agencias espaciales americana (NASA) y europea (ESA), es necesaria una observación exhaustiva en el futuro. Será preciso esperar años hasta que se produzca un nuevo período de actividad.
El comportamiento del objeto encontrado confundió en un primer momento a los investigadores, ya que las primeras observaciones parecían indicar que se trataba de un estallido de rayos gamma producido por la muerte de una estrella de una galaxia lejana.
Sin embargo, los investigadores comprobaron después que el objeto no sólo se encontraba mucho más cerca (Vía Láctea), sino que además mostraba un comportamiento distinto, ha apuntado Castro Tirado, quien ha recordado que el IAA y el CSIC disponen de imágenes y animaciones al respecto.
Ha señalado que, si bien se ha dejado la puerta abierta a una segunda posibilidad, la de que el objeto encontrado fuese una estrella binaria de rayos X ultracompacta, el estudio publicado en Nature lo corrobora otro trabajo aparecido en la misma revista realizado por un grupo de investigadores entre los que se encuentra una española.

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