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Domingo, 21-09-08
Miradas pícaras y de complicidad. Ayer, en la clausura del Congreso del PP de Madrid, más de uno y de una se lamentaba de no saber más inglés. «¿Qué dice, qué dice?». Pregunta del millón. ¡Una traducción, por favor! Había que interpretar todas las canciones que se pinchaban cuando un líder «pepero» subía a la tribuna de oradores. Y fueron nueve. Cada uno, una melodía; cada melodía, una insinuación; cada insinuación, un murmullo general. O un semblante de «tierra, trágame».
Ya la jornada anterior, la música había sido una de las protagonistas. ¿Había mensajes y doble intención? Cualquiera sabe. Va a ser que sí. Porque que al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, le pongan eso de Abba de que «Todo va al ganador», o que a Esperanza Aguirre le acompañara la voz de Shakiracon lo otro de «mujer casi perfecta» mientras subía al estrado, no parece que sea mucha casualidad. Pío, pío que yo no he sido.
Fuera lo que fuere, a todos les hizo mucha gracia la idea. El artífice fue Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy y experto en Relaciones Internacionales del PP. Moragas se ha inspirado en la estrategia congresual del Partido Republicano de EE.UU. durante su visita a Minessota. Viaje al que, por cierto, también fue Esperanza Aguirre.
Todos, bienvenidos
[Con voz radiofónica, Gádor Ongil, que ejercía de introductora, fue llamando, uno a uno, a quienes tenían que dirigirse al plenario, abarrotado hasta las trancas. El primero en ser llamado fue Carlos Soriano, presidente del PP de Extremadura, que subió al son de la Oreja de Van Gogh y el estribillo de «... bienvenido a este lugar», algo que el extremeño agradeció de todo corazón. Había captado el mensaje, claro.
La segunda en disertar fue Rosa Estarás, del PP de Baleares, para la que eligieron una movida canción del abundante repertorio de Abba. Hubo que cortar su intervención, a eso de las once y media de la mañana, porque llegaba Rajoy al congreso. Esperanza Aguirre, la flamante reelegida como presidenta del PP madrileño, salió a recibir a su presidente nacional y no tuvo ningún reparo en autoretratarse junto a Mariano con la cámara que le pasó uno de los afiliados.
A ganar en Galicia
Al son de la banda sonora de la película «Rocky», llegó el líder del PP gallego, Alberto Nuñéz Feijóo. Sin ningún parecido con Sylvester Stallone, el gallego comentó que «el mensaje es que el dolor no existe. Pues la derrota en Galicia no va a existir», comentó en referencia a las futuras elecciones en su comunidad autónoma.
El ambiente se animaba. Subía de revoluciones. Todos contentos y pendientes de la siguiente canción. ¿Cuál será? ¿Le pegará al que va a hablar? Sigamos. A Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, le tocó un ritmo muy movido, puro rock. Para Francisco Camps, presidente de la Generalidad valenciana, se eligió a la polémica, pero marchosa,Amy Whinehouse.
El siguiente, esperado y aplaudido, fue el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Ahí fue cuando se armó el taco.Su canción fue «Todo va al ganador» («The winner takes it all»), de Abba, cómo no. Lo mejor, la letra: «No quiero hablar sobre cosas que nos pasaron aunque me hace daño, ahora es historia. He jugado mis cartas y tú también. El ganador se lo lleva todo». Ahí queda.
«Mujer perfecta»
¿Qué le pondrán a Esperanza? Ese era el run-run de la sala según se iban produciendo los turnos de palabra. Pues para la presidenta regional y del PP madrileño volvió a sonar Shakira y su «Don't bother», que se refiere a una dama estilizada, segura, estudiante en colegios de élite, con un francés perfecto y una vida perfecta. ¿Alguien da más? Baste recordar que, el viernes, en la sesión de apertura del Congreso, a Aguirre la acompañó el «Mamma mia», de Abba, que dice más o menos así: «No me puedo resistir a tí. Nunca podría dejarte marchar». Obtuvo, pocas horas después, el 96,34 por ciento de los votos.
Empresarios con sindicatos
Y llegó el turno de Mariano Rajoy. Expectación máxima. Chasco mayúsculo: le pusieron la sintonía del PP. Caras a cuadros en la sala. ¿No había ninguna canción con mensaje para él? ¿O qué?, como contestaría un gallego como él.
La clausura de ayer fue una auténtica pasarela. Juntitos se sentaron el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán; el de la CEIM, Arturo Fernández; el de la Cámara de Comercio, Santos Campano;UGT -Madrid, José Ricardo Martínez, y CC.OO. de la mano de Javier López.
Políticos, casi todos. Repetían Rodrigo Rato y Álvarez Cascos. Ana Pastor, con su buen trato, y Ana Mato, minifaldera. También conversaban Ana Botella y Concha Dancausa. Cerca, el buenazo del padre Ángel, de Mensajeros de la Paz. «¡Hija, hay que estar en todos los sitios!», nos comentaba. ¡Y que lo diga padre, y que lo diga!

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