Últ. actualización
Esperanza Aguirre arrasa en el congreso del PP madrileño con el 96,34 de los votos
Actualizado Sábado, 20-09-08 a las 09:57
La presidenta Aguirre hizo cola, como todos los demás, para depositar su voto. Lo rellenó con su nombre apoyándose en la espalda de la votante que la precedía, y lo introdujo en la urna. Fue la anécdota de una votación que la convirtió, de nuevo, en presidenta regional del PP con un apabullante 96,34 por ciento de apoyos, aún más que el 91,99 por ciento obtenido en el anterior congreso.
En total, votaron 2.086 compromisarios. Siete papeletas fueron nulas; 72, en blanco, y las restantes 2007, todas para Aguirre. Ni un solo voto en contra. Un resultado más que previsible —el ambiente de consenso era absoluto en el XIV congreso—, pero que aún así resulta impactante.
Aguirre estaba exultante; se sabía fuerte y además, querida. De hecho, hasta tuvo un invitado inesperado: Rodrigo Rato, que reapareció en medio del discurso de Miriam Rabaneda —alcaldesa de Pinto—tras un largo paréntesis, para dar calor a la presidenta. También estuvieron con ella María Dolores de Cospedal, Ana Mato, Manuel Pizarro —a quien ha incluido en su comité de dirección—, Soraya Sáez de Santamaría y Francisco Álvarez Cascos. La reelegida presidenta regional se vio respaldada con su presencia por los presidentes populares de Asturias, Cantabria y el País Vasco, y hoy la acompañarán los de Extremadura, Baleares, Galicia, Castilla y León y Valencia. Por cierto, que el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, hará doblete: por la mañana intervendrá en Madrid junto a Aguirre, y por la tarde en Córdoba con Arenas.
Pizarro, en su equipo
En su nueva ejecutiva, la presidenta se acordó de viejos amigos —como José María Álvarez del Manzano— y realizó varias incorporaciones —como el concejal de Madrid Luis Asúa o el inmigrante Washington Tobar.
La presidenta ha contado, para diferentes puestos del partido en Madrid, con hasta 16 concejales del equipo de Ruiz-Gallardón, y con más de una docena de alcaldes, algunos de ellos —los de más de 50.000 habitantes— convertidos en miembros natos.
También ha incorporado a Manuel Pizarro; como tesorero sitúa al también concejal madrileño Carlos Izquierdo, y a Ignacio González le mantiene como presidente del comité electoral. Como ya se había anunciado, Francisco Granados vuelve a ser el secretario general, Gádor Ongil se convierte en la vicesecretaria general —cargo nuevo—, y Borja Sarasola —muy ligado a la presidenta y a Ignacio González— se hace con la poderosa secretaría ejecutiva territorial. Hasta Cayetana Álvarez de Toledo encontró su puesto como responsable de análisis. Y Manuel Lamela, en la ejecutiva. En total, la presidenta leyó una larguísima lista con más de ochenta nombres, entre los que se incluyen los de Sigfrido Herráez, Mercedes de la Merced o Guadalupe Bragado.
Aguirre destacó como valor la unidad de su partido — «somos una piña»—, y defendió su derecho a «decir claro qué es lo que me parece bien o mal», porque «el tiempo del relativismo moral se ha terminado». Antes que ella, Ana Mato la definió como «una de las mejores políticas que hay en España», y denunció —con un argumentario muy «esperancista»— que el presidente Zapatero «castiga y desprecia a los madrileños».
La presidenta defendió la libertad y la defensa de España como claves del PP para evolucionar, dar respuesta a los problemas ciudadanos y como «alternativa real» al Gobierno de Zapatero. España, subrayó está gobernada por un presidente «desbordado por los compromisos sectarios que adquirió con los nacionalistas, por una crisis que no es capaz de afrontar, que ha logrado que España desaparezca de la estela internacional donde Aznar la había situado» y por una persona que «metió a la Nación en la ignominia de la negociación con ETA y que ha hecho retroceder la lucha con el terrorismo». Para rematar subrayó que Zapatero persigue adueñarse de los valores morales de los españoles con el aborto, el «suicidio asistido o el matrimonio homosexual».
Aguirre se mostró —como Granados antes, y todos los que participaron— muy cariñosa con el alcalde Ruiz-Gallardón, cuyos triunfos políticos alabó. El «buen rollo» entre ambos era tal, que hasta el vicealcalde —y rival de Aguirre en el anterior congreso— se permitió bromear sobre cuánto le gustaba discutir con ella».
María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, hizo referencia a los magníficos resultados electorales del PP en Madrid. Aconsejó a los socialistas que, para ganar Madrid, lo primero que deben hacer es «lograr que el Gobierno deje de discriminarla».

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...