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Actualizado Martes, 16-09-08 a las 10:46
Aunque la literatura costurera, como llamaba Coco Chanel a las líneas escritas de los diseñadores, hablara de «realidad reconstruida», en los vestidos de Devota & Lomba había mucho de construcción. Con plisados, con efectos asimétricos. Con la habitual papiroflexia de Modesto Lomba, quien volvía a tener la responsabilidad de abrir Cibeles Madrid Fashion Week, donde todo es grande. Sobre todo los espacios y las distancias. Es un poco como Los Ángeles (por aquello que dijo Bibiana Fernández cuando fue a los Oscar: «Esto es un descampao»). Ifema no es un descampao pero las distancias son otras. Rewind a Devota & Lomba. A través de cubículos de metacrilato, una modelo/bailarina avanzaba a cámara lenta y tomaba del suelo una enorme cartera tipo clutch. Las modelos/modelos seguían en modo ralentizado. Y en tono rosa. Con blanco, con amarillo. Luego vino la etapa marrón clara y más tarde la azul, para acabar en marrón oscuro. Aunque el color que más destacó fue el de la larga melena pelirroja de uno de los dos modelos masculinos (parecía escapado de «Deadwood»). El otro (Cortajarena) también tenía su complemento, unos zuecos de madera. Para que los chicos sientan en pies propios lo que es un calzado imposible para caminar.
La pasarela Neptuno la estrenó Duyos. Con modelos wrap. Envueltas en algo así como banderas. Mucho color carne y mucho tono brillante en unas prendas pegadas al cuerpo o dejándolo ver en transparencias. Tules, muselinas y maillots. Como motivos, rayos. En lugar de rayos y centellas, rayos y volantes. Una combinación rara. Entre luchadora mexicana y bailarina.
Matisse y las odaliscas
Ailanto era Marruecos, el Rif, mezclado con los colores de Matisse (algunos de sus motivos estaban estampados). También había algún momento perrofláutico en pantalones de arpillera. Pero tan fino… Odaliscas contemporáneas (de los años 80) muy Ailanto. Muchas rayas (composiciones realmente bonitas) y muchos estampados. Vestidos rectos por delante y voluminosos por detrás. Bermudas, alguna de encaje (esa cosa que le ha dado a Prada este año). Saharianas y gabardinas, faldas pantalones y túnicas drapeadas. Los colores, el khaki, el blanco y negro o el rosa (uno de los colores más presentes a lo largo de la jornada). Y los tejidos, otomán de lino, muselinas, voiles… Un vestuario para «El Cielo protector» (si estuviera ambientada en los 80).
Lemoniez trajo «una mujer imperturbable a los caprichosos dictados de las tendencias de moda» (literatura costurera). Y tanto. Muy correctos pero de otra época. Túnicas beis, vestidos maxis de día, color tierra, largos monjiles por debajo de la rodilla, un vestido fucsia de media manga abotonado por delante, vestiditos tapete con el frente de gruesos bordados de flores en algodón. Y sombreros que se pondría Doris Day.
Victorio & Luchino tenían volantes & volantes en su larguísima colección. Y mucho color beig, incluso en un bustier bastante inquietante. Madonniano y color carne. Brilló el morado procesión. En vistosos vestidos que bailaban al andar, en bañadores y en unas sandalias tremendas con cordones (también se podría hablar de los ojos morados de las maniquíes, de ese maquillaje de moratón). Otra fase era la de los vestidos estampados. Y la noche, azul china. Quizá porque el azul es el nuevo negro. No sería por la teoría del duque de Windsor, que se hacía los esmóquines azules ya que con la luz artificial se veían más negros que los negros.
Amaya Arzuaga hizo uso de unos lazos (más que ornamento, silueta) para la ratita presumida gigante después de un experimento. Y jugó más que nadie (y mejor que nadie) con los volúmenes. Algunos. con pliegues, inspirados en la arquitectura de Kurokawa. Como siempre, Arzuaga trajo la luz. En su apología de la tecnología, del high tech, puso flecos láser a unos vestidos y cables de fibra óptica (que se iluminaba) a otros. Ángel Schlesser, muy clásico (hasta tenía vestidos romanos), reinterpretó el esmoquin (blanco) con pantalón negro de lamé. Cerró Agatha Ruiz de la Prada con una línea de microestampados de los 50 y con cascos de moto.

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