Sábado, 30-08-08
Conocidos artistas españoles como Alejandro Sanz, Loquillo, Miguel Bosé y Sabino Méndez se han adherido al manifiesto por la libertad de Gorki Águila, el líder de la banda de punk-rock cubana, «Porno para Ricardo», arrestado el lunes por las autoridades de la isla. Los músicos se unen así a la iniciativa de la escritora cubana afincada en Francia, Zoe Valdés, y de un centenar de exiliados cubanos que han hecho circular una carta en la que pedían al popular cantautor, Pablo Milanés, que utilizara el concierto que ofreció el jueves por la noche en La Habana para pedir la libertad del músico detenido.
«Cuba es una dictadura, hay que decirlo alto y claro», afirma José María Sanz Beltrán, «Loco», que ha colgado la carta en su página web (www.loquillo.com). «Esto es algo que ocurre desde hace mucho tiempo, con muchos músicos -no sólo de rock- perseguidos, y hay que denunciar la hipocresía de muchos artistas de este país que miran para otro lado», añade «Loquillo», de gira en Bilbao. «Hasta que no haya democracia en Cuba, yo no toco allí», concluye.
El concierto ofrecido por Milanés el jueves por la noche en el Malecón de la Habana, al que asistieron miles de personas en medio de una presencia policial «inusualmente fuerte», según las fuentes consultadas, terminó en golpes después de que compañeros y amigos de Águila desplegaran a las 8:30 de la tarde -cuando Milanés y el cantante Polito Ibañez llevaban más de una hora de concierto- pequeños carteles de tela con el nombre de «Gorki».
«Corearon su nombre pero apenas duraron diez segundos», explica desde La Habana Reinaldo Escobar, periodista y bloguero que asistió al concierto junto a su mujer, la conocida bloguera cubana Yoani Sánchez, que fue golpeada por desplegar uno de los trozos de tela junto a la novia de Ciro Díaz, otro de los componentes de «Porno para Ricardo». Díaz fue fue detenido durante tres horas por la policía, explicó Escobar, quien aclaró que no le constaba ningún posicionamiento público de Pablo Milanés sobre el caso de Gorki.
De la Vega, desconcertada
El cantante se enfrenta a una pena de cárcel de entre uno y cuatro años en un juicio que se retrasó ayer varias ocasiones, en medio de una gran expectación de periodistas extranjeros y amigos de la banda.
El Gobierno español, por su parte, no parece haber dedicado mucha atención al caso. Ayer, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, puso cara de desconcierto cuando se le preguntó, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, por la posición del ejecutivo sobre la detención del cantante cubano, hecha pública el pasado lunes. De la Vega se limitó a decir que desconocía las circunstancias de la detención y que cuando las conociera «fijaría la posición del Gobierno». Un portavoz del Ministerio de Exteriores indicó ayer a ABC que «hasta este momento, el Gobierno no ha hecho ninguna gestión en relación a la detención».

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