Todos los sondeos dan la victoria a Evo Morales en el referéndum de hoy
Niñas en una calle de Cochabamba pasan junto a un cartel que pide el «sí» para Evo Morales en el referéndum. EFE
Domingo, 10-08-08
Con la convicción de que Bolivia mañana no estará mejor que hoy, la población acude a las urnas para ratificar o rechazar la continuidad del Gobierno de Evo Morales y de ocho de los nueve prefectos (gobernadores). La totalidad de los sondeos anticipa una victoria para el presidente pero también para la mayoría de los dirigentes de las provincias con los que está enfrentado.
El resultado, de una crónica anunciada, será la prolongación de una Bolivia que agoniza entre posiciones y personajes radicales. De una población de diez millones, cuatro votará a favor o en contra de la permanencia de las máximas autoridades del país que fueron elegidas hace apenas dos años.
Interrogada la sociedad, por las encuestadoras, sobre su confianza en que la votación de hoy resuelva algún problema, la respuesta mayoritaria fue negativa. El jurista y ex constituyente, Jorge Lazarte, coincide y advierte: «No sólo las encuestas revelan pesimismo, también lo hacen la cantidad de conflictos que ejecutan los grupos afines al Gobierno que no están dispuestos a esperar porque el horizonte se les está haciendo cada vez más borroso». Buen ejemplo de la tensión y el descontento reinante son los mineros, maestros y hasta organizaciones de minusválidos. Estos sectores, tradicionalmente aliados con Evo Morales, hoy demandan en la calle políticas sociales con pensiones y subsidios que el Gobierno se resiste a entregar.
La última semana, como consecuencia de sus protestas, dos mineros fueron abatidos y un tullido pereció por complicaciones respiratorias después de permanecer -pese a la intervención violenta de la Policía- en vigilia.
Sin esperanza para el futuro inmediato de un país que duplica a España en extensión, el denominado e inexistente en la Constitución vigente «referéndum revocatorio» de los mandatos, se consumará en un clima de crispación y desencuentros políticos, sociales y legales. El origen de todos los males es una Constitución estatista e indigenista, -aprobada entre gallos y medianoche y pendiente de ratificación popular-, que provocó la convocatoria -también por las bravas- de cuatro referéndum autonómicos. La situación la resume Carlos Toranzo, economista y miembro de la Fundación Eves: «La ausencia de un estado de derecho ha desembocado en un escenario donde pareciera haber un acuerdo implícito entre todos para aceptar que todos deben violar la ley».
En ese contexto, se explica que el escrutinio seguirá diferentes criterios de recuento, según se trate del presidente y vicepresidente o de los gobernadores. Para destituir a los dos primeros, deberán cosechar tantos votos negativos como los que obtuvieron en las elecciones (53,7 por ciento) mientras que para el resto, si se aplica -como parece- la regla de la Corte Nacional Electoral, se necesitará la mitad más uno en contra.
Las reglas de la consulta
Se llega a esta convocatoria después de que el Senado, donde el partido Podemos, al que pertenece el ex presidente Jorge «Tuto» Quiroga, tiene mayoría, diera luz verde al referéndum. «La oposición reactivó el proyecto pensando que era una buena jugada porque ponía entre la espada y la pared al presidente. Lo que no calcularon es que el Gobierno respondería con otra de mayor envergadura: aceptarlo y poner reglas a su favor», resume Jorge Lazarte.
Los sondeos advierten que Evo triunfará a nivel nacional pero caerá derrotado en los departamentos levantiscos. Eso va a permitir, según Carlos Toranzo, «que todos se van a declarar victoriosos». El polítólogo Gonzalo Chávez, reflexiona: «Va a haber una interpretación regional de los resultados. Algunos van a decirle a Evo Morales: Usted ya no gobierna acá». Esa situación no es descartable en las provincias más opositoras y en especial en el buque insignia de las reivindicaciones autonomistas: Santa Cruz, el departamento que produce un tercio del PIB.
Como anticipo de lo que se avecina vale recordar que los gobernadores de cuatro departamentos y un millar de seguidores se han declarado en huelga de hambre. Por su parte, Manfred Reyes Villa, prefecto de Cochabamba, ha advertido que no reconocerá los resultados del referéndum -heredado de Hugo Chávez- tanto si sale ratificado como si no.
Así las cosas, la consulta popular, en lugar de ofrecer soluciones o «desempates» como algunos califican la situación, lo que hace es destapar el mayor enfrentamiento registrado en los últimos cien años entre el interior y el Gobierno central.
Considerado un pulso en el que no va a haber un vencedor y un vencido claro, la única certeza que parece imponerse en Bolivia sobre este referéndum es que los resultados confirmarán lo que todos saben y apunta Jorge Lazarte: la ratificación de la división de Bolivia.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...