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Jueves, 31-07-08
El PSC reivindica, con la boca cada vez más pequeña, el catalanismo. Como supuesta diferencia respecto al nacionalismo. Una relación catalanista con la cultura catalana frente a otra nacionalista. Y puede que exista eso del catalanismo no nacionalista. Pero no en el socialismo catalán. Al menos en el que manda.
En el socialismo que manda, en el socialismo del President que no domina el catalán, hay nacional-catalanismo. El mismo que el del nacionalismo, el que inspira la Ley de Educación de Cataluña. Esa ley por la que un President que no conoce bien el catalán y que envía a sus hijos a un colegio privado extranjero, va a obligar a los catalanes a educarse exclusivamente en catalán.
El nacional-catalanismo es el núcleo del nacionalismo. Pero lo que es ideológicamente asombroso es que haya pasado a ser el núcleo del socialismo. Construir una nación a través de la fabricación de una etnia constituye la esencia de la ideología nacionalista.
Y tanto en el nacionalismo vasco, como en el catalán, como en el gallego, la particularidad étnica más fuerte con la que se cuenta es la lengua. A falta de la raza, que ni existe ni está muy bien vista en estos tiempos, se hace nación con la lengua. Lo que explica ideológicamente los abusos de las políticas lingüísticas nacionalistas. Se impone el euskera, el gallego o el catalán para construir nación. Para tener una etnia como dios manda.
La lengua se pone al servicio de la nación. De la nación de los nacionalistas. Y se obliga a todos, a los nacionalistas y a los que no lo son, a ponerse al servicio de la nación. En eso consiste el nacional-catalanismo.
Su increíble particularidad política actual es que el nacional-catalanismo se practica a través del socialismo. Y aún más increíble, el socialismo y algunos de sus intelectuales pretenden explicarnos que se trata de otra cosa. Que, en Cataluña, el PSC vulnera la ley, desobedece al TSJC y elimina el español en la escuela con el único objetivo de que los niños lleguen a dominar el catalán. Como dijo aquel personaje cinematográfico, «no es nada personal, sólo son negocios». Sólo es el catalán, dice el PSC.

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