LONDRES. La isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, suele ser noticia como paraíso fiscal; esta vez lo es por lo opuesto a un paraíso: el tormento sufrido por niños durante varias décadas en un antiguo hospicio, donde habrían sufrido abusos sexuales, físicos y mentales, con el conocimiento posible de ciertas autoridades de la isla.
El sábado fueron encontrados restos de un menor enterrados bajo el cemento del paseo que rodea el edificio de Haut de la Garenne, en la población de St. Martin. Los perros de la Policía, entre ellos uno que participó en la búsqueda de Madeleine McCann, han detectado otros seis lugares en los que podría haber más restos humanos. Las excavaciones podrían prolongarse durante un par de semanas.
Las inspecciones es fruto de un proceso abierto hace casi dos años, después de tiempo de denuncias desoídas y crecientes sospechas. Desde que la investigación se ha hecho pública, más de 140 personas han acudido a la Policía como testigos de casos de abusos o incluso como víctimas de éstos. Han llegado testimonios de otros lugares, incluso desde Australia.
Probablemente no todas los casos tuvieron lugar en Haut de la Garenne, cerrado como hospicio en 1986 y ahora en funcionamiento como albergue juvenil, pero es allí donde han conducido las pruebas más claras.
La Policía está revisando denuncias de desaparición de niños en los años 40 y 50, aunque en esa época los registros oficiales no eran tan metódicos al respecto. Un antiguo trabajador del hospicio, que ahora tiene 76 años, ha sido ya acusado formalmente de asaltos indecentes de tres niñas.
El Gobierno de Jersey no ha descartado que alguna persona con responsabilidades públicas hubiera estado implicada en silenciar los abusos, pero ha negado que esto hubiera ocurrido de modo coordinado en la esfera oficial.