Cuenta atrás hacia los Juegos

El "turista olímpico" vuelve a casa al quedarse sin visado

Julio Tijero, un joven español cuyo rostro aparece en los puestos de los voluntarios olímpicos, ha tenido que dejar China porque las autoridades no le han renovado el visado, como a miles de extranjeros

Pablo M. Díez desde Pekín

Aunque Tijero se ha convertido en una de las figuras más populares de Pekín, sobre todo por hacer patria con la camiseta de la selección española tras su brillante triunfo en la Eurocopa, ni siquiera su fama ha conmovido a las autoridades chinas

Su imagen, sonriente y luciendo con orgullo la camiseta de la selección española de fútbol, se encuentra repartida por todo Pekín, pero él ya no está en la ciudad. Son las paradojas de esta China olímpica, que ofrece su más amplia sonrisa a los extranjeros y, al mismo tiempo, les invita a marcharse del país hasta que concluyan los Juegos.

Eso es lo que le ha ocurrido a Julio Tijero, un joven español que vivía y trabajaba en Pekín asesorando a una empresa de diseño y arquitectura china. Como otros muchos miles de expatriados, se vio obligado a abandonar el gigante asiático el pasado día 10 de julio, cuando las autoridades se negaron a renovarle su visado tipo “F”, de negocios.

Julio Tijero


El rostro de Julio Tijero aparece en los carteles promocionales de los puestos de los voluntarios olímpicos repartidos por todo Pekín 


Como él mismo reconoció ayer a ABC, “mi caso no es sino uno más, pero parece que por salir con cara de idiota en los chiringuitos olímpicos tiene algún interés”. Y es que, para escarnio de los responsables de los visados chinos, Julio Tijero es el rostro del “turista olímpico”, la cara que aparece en los puestos de los voluntarios de los Juegos que se han desperdigado por toda la ciudad para atender a los visitantes.

En dicho cartel, este madrileño de 33 años aparece posando junto a una amiga francesa ante el Templo del Cielo, uno de los monumentos más emblemáticos de la capital china. Aunque, desde entonces, Tijero se ha convertido en una de las figuras más populares de Pekín, sobre todo por hacer patria con la camiseta de la selección española tras su brillante triunfo en la Eurocopa, ni siquiera su fama ha conmovido a las autoridades chinas.

Escudándose en la seguridad, el régimen de Pekín ha restringido los visados para los extranjeros con el fin de impedir que entre los turistas y residentes se cuelen activistas de los derechos humanos, partidarios de la independencia del Tíbet o seguidores del perseguido culto religioso “Falun Gong”.

“No he intentado renovar mi visado en China porque entiendo que el Gobierno no quiere que me quede, así que me he venido de vacaciones”, explicó en un correo electrónico Julio Tijero, quien llevaba dos años residiendo en Pekín y en estos momentos se encuentra en Berlín. A pesar de su abrupta marcha, el joven, que también impartía clases de flamenco y tango a varias desconsoladas alumnas chinas, aseguró que le gustaría volver a la ciudad en septiembre, “después del circo”. Un circo que, por obra y gracia del dictatorial régimen chino, él tendrá que ver por televisión desde su casa.