Cándido era un perro abandonado, pero desde hoy tiene un nuevo hogar. Irene le ha adoptado para que haga compañía a Fibi. Como buen galgo es elegante, señorial y dormilón. Ésta es una de las 300 adopciones de galgos que cada año tramita la ONG catalana SOS Galgos. Los adoptantes tan sólo tienen que pagar unos 250 euros por los gastos del veterinario. El objetivo, concienciar de que son unos excelentes animales de compañía. Cerca de 50.000 galgos son abandonados cada año. Después de la temporada de caza, muchos dueños ya no les consideran útiles. Algunos de ellos son sacrificados o maltratados.
