A lo largo de todo el año los robos de cobre se han multiplicado dejando pérdidas millonarias para empresas y municipios. Y para empezar a hacer frente a tanto daño el ayuntamiento de Figueres ha contratado un nuevo sistema, algo así como un ADN artificial. Se trata de un spray que deja el material marcado y reconocible de por vida aunque sea fundido pues el compuesto aguanta temperaturas de hasta 1.000 grados. Lo primero que han protegido son los ordenadores de los colegios y las alcantarillas del pueblo.
