Max Payne fue un juego de acción en tercera persona que, en 2001 y bajo el atento desarrollo de Remedy Entertainment, revolucionó el género con un control ágil, un apartado técnico demoledor, la introducción del tiempo bala y, sobretodo, una narrativa madura y propia de una novela negra. Tras nueve años desde una segunda entrega que no cosechó tanto éxito, la saga vuelve de la mano de Rockstar Games con el fin de revitalizar la imagen de uno de los personajes más destrozados de la industria del videojuego.
Max era un joven y prometedor detective de la policía de Nueva York que, tras sufrir el asesinato de su mujer e hija, se convierte en un hombre hundido en la desdicha. Lo único que cobró sentido en su vida fue la venganza, que una vez saldada se tornó en analgésicos y alcohol con los que huir de su existencia. Forzado a marcharse de la gran manzana, empieza una nueva vida en Säo Paulo, donde trabaja como seguridad privada de una familia adinerada. Sin embargo, otra mujer se cruza en su destino, una a la que no pudo proteger y que ha sido secuestrada.
Max Payne 3 permanece fiel a la narrativa Noir que caracterizó a la franquicia, mostrando la cara más oscura de la soleada ciudad brasileña, del mismo modo que a su mecánica de juego, que se ha visto potenciada por una calidad técnica sin precedentes.

Lo mejor del Noir en tu salón
Esta tercera entrega de las aventuras de Max ha sido planteada como una autentica obra del cine negro. Al igual que en cualquier juego de acción en tercera persona, el jugador debe avanzar de nivel en nivel hasta completar el juego. Sin embargo, Max Payne 3 consigue que esa sensación quede en segundo plano gracias a una formula magistral de narración, que enlaza cinemáticas con jugabilidad dando la impresión de estar dentro de una verdadera superproducción.
Su mecánica jugable bebe de la linealidad que caracterizaba a sus anteriores entregas, donde sólo contamos con un camino repleto de enemigos con los que acabar. Intacto permanece su sello, el tiempo bala, que ofrece tiroteos a cámara lenta de una calidad innegable. No obstante, se han añadido novedades como el sistema de coberturas y una mayor variedad de situaciones durante los niveles.

La primera de ellas se ha llevado a cabo con especial hincapié en las físicas reales generadas por el motor Euphoria, pues según el material de la cobertura y la potencia de fuego del arma de nuestro enemigo se verá destruida forzándonos a movernos continuamente.
Pese a seguir desarrollándose de una forma completamente lineal, se han añadido situaciones más variadas durante los 14 episodios que componen el modo para un jugador. Escenas cinemáticas donde debemos apuntar mientras caemos por una cornisa, situaciones que requieren sigilo o persecuciones en lancha son algunos de los ejemplos que hacen que la nueva aventura de Max sea una experiencia tan entretenida como absorbente.

El mayor culpable de que el jugador quede completamente enganchado al juego es, sin duda, el propio Max. Durante toda la aventura podemos ver como nuestro protagonista debate con sí mismo sobre su pasado, su presente y sobre hacia dónde va su futuro. Le vemos recaer en el alcohol, aborrecer todo cuanto le rodea o hundirse en su lamento por no verse capaz de proteger a nada ni a nadie. Aún así también podemos comprender su fuerza de voluntad o ver renacer al ángel que se oculta tras sus demonios cuando la situación lo requiere.
De este modo, Rockstar consigue que los cambios de parecer de Max se fundan con la jugabilidad y unos incesantes giros en el guión, dando como resultado una de las aventuras de acción más profundas y adictivas de la actual generación.

Tecnología y jugabilidad de la mano
El motor Euphoria, encargado de calcular las físicas de miles de objetos y cuerpos, es una herramienta clave en muchos de los títulos de Rockstar Games. En Max Payne 3 su potencia se ha llevado a un nuevo nivel que no solo es capaz de mostrar un realismo sin igual, sino que además mejora exponencialmente la experiencia jugable.
Gracias a sus virtudes, Max se mueve con total realismo dependiendo de cientos de variantes como la velocidad, el tipo de terreno, los obstáculos e inclinación que éste presente, el peso de su equipo o el impacto de las balas. Del mismo modo sucede con los enemigos, que se ajustan al entorno y reaccionarán al impacto de nuestros disparos dependiendo de la distancia y ángulo del disparo, la postura o de si llevan puesto cualquier tipo de protección antibalas.

El resultado es una experiencia cinematográfica incomparable a cualquier otro título de la actualidad. Es imposible no sorprenderse al ver por primera vez a Max ajustar su cuerpo para reposicionar el arma hacia los enemigos, disparar tendido en el suelo o utilizar una pistola mientras sujetamos un arma de mayor tamaño en la otra mano.
Esto también se aplica a la inteligencia artificial enemiga que hace todo lo posible por detenernos, como disparar en el suelo tras haberles roto una pierna o acorralarnos usando la disposición del escenario y destrozando las coberturas más débiles. De hecho Max Payne 3 no es un título apto para impacientes, pues el menor paso en falso significa la muerte de nuestro protagonista incluso en la dificultad más baja.

Rejugable en compañía
Los desarrolladores de Rockstar debieron pensar que el mayor fallo de Max Payne 3 sería su falta de rejugabilidad. Una vez acabada la campaña no hay nada que nos incite a rejugarla, más allá de sus coleccionables y sus niveles de dificultad, ya que cada vez que empezamos una nueva partida debemos ver de nuevo todas y cada una de las escenas cinemáticas y narrativas que lo acompañan. Por ello crearon dos acertados modos con los que expandir su jugabilidad: el modo Arcade y el multijugador.
El primero de ellos nos permite revivir los distintos capítulos de la historia para intentar conseguir la mayor puntuación posible, la cual se basa en nuestra actuación, el uso de los recursos y nuestra eficacia durante los momentos de tiempo bala. Sin embargo, su mayor aliciente se llama Minuto en Nueva York. En dicho modo tenemos un minuto para superar cada nivel de la campaña, minuto que se va ampliando según nuestra puntería y la cantidad de balas que seamos capaces de evadir.

El plato fuerte de su rejugabilidad viene de la mano de un multijugador adictivo, con soporte competitivo para clanes y con decenas de mejoras, accesorios y armas que desbloquear. Dividido en dos modos de apuntado, asistido y manual, cuenta con un editor de clases similar al de la saga Uncharted y cuatro modos de juego. Dos de ellos representan las clásicas partidas de todos contra todos y duelo por equipos, mientras que Max-Sesino y Guerra de bandas ofrecen el toque especial e innovado.
En Max-Sesino, dos jugadores controlan a Max Payne y a su compañero Raúl Passos equipados con mejores armas y habilidades que el resto de participantes. La finalidad del resto de jugadores es la de acabar con ambos. Un modo que ofrece diversión para los atacantes y una intensa sensación de cooperación e inseguridad para los dos defensores.

Guerra de bandas es el modo insignia del multijugador de Max Payne 3. En éste dos bandos, pertenecientes al modo para un sólo jugador, compiten entre sí en partidas que evolucionan según la actuación de sus integrantes creando una historia dinámica. De este modo, cada ronda se convierte en una lucha por conseguir la mejor historia para tu banda, así como conocer los distintos caminos que pueden tomar dichos argumentos.
Lo mejor del modo multijugador es, sin lugar a dudas, su control. Toda la tecnología aplicada al modo campaña se ve aplicada de igual manera en las partidas en línea, de tal manera que el jugador puede sentir la agilidad de un personaje poco armado o el peso de una clase robusta. Como consecuencia, se transmite una enorme sensación de realismo en las partidas y en algunos momentos un aumento de adrenalina al ver de lo que somos capaces utilizando las posibilidades de su sistema de animación.

Pese a todas estas virtudes, la nueva obra de Rockstar también cuenta con puntos débiles. Muchos jugadores pueden encontrar repetitiva su campaña debido a la linealidad de la misma, de igual manera que otros pueden echar en falta un doblaje al castellano o unos subtítulos que no requieran de lupa para ser leídos.
Max Payne 3 es lo que cabía esperar. Una entrega fiel a sus orígenes que se ha visto impulsada por las maravillas técnicas y narrativas de los genios de Rockstar Games. Un juego de acción en tercera persona que no debes dejar escapar si eres fan del género o seguidor de la franquicia.





