Double Fine es uno de esos estudios de desarrollo que aparecen sin más, forjados por el espíritu humano de la superación propia y la necesidad creativa. En este caso ese ímpetu, esa necesidad, vino de una de las mentes más alocadas e imaginativas que ha tenido la industria de los videojuegos: Tim Schafer.
Tras estudiar en Berkeley, la universidad de California, Schafer pasó a formar parte de las filas de LucasArts, una de las empresas más importantes de la época y máximo exponente de la edad de oro del género de las aventuras gráficas, ayudando en la versión para NES de Maniac Mansion y controlando la calidad del juego de acción de Indiana Jones y la última cruzada.
Allí fue responsable, junto a Ron Gilbert y Dave Grossman, de crear una de las mejores aventuras gráficas de todos los tiempos, The Secret Of Monkey Island. El título contaba en clave humorística las aventuras de Guybrush Threepwood, un joven que llega a Isla Mêlée con la intención de convertirse en un gran pirata.

Posteriormente, y por primera vez como jefe de proyecto, colaboró con Dave Grossman para crear El día del tentáculo, la disparatada secuela de Maniac Mansion que adentraba al jugador en una divertida aventura a través del tiempo. Justo antes de dejar LucasArts, terminó Grim Fandango, una aventura gráfica de humor negro galardonada con el título al juego del año en 1998.
Fue entonces, tras una década en LucasArts, cuando Tim Schafer fundó Double Fine, empresa a la que se fue uniendo lentamente gran parte de los desarrolladores de Grim Fandango y el mismísimo creador de Monkey Island y Maniac Mansion, Ron Gilbert.

El fruto del esfuerzo
Double Fine se estrenó en 2005 por todo lo alto con Psychonauts, un título de plataformas que aún resuena en la mente de muchos jugadores que esperan con ansias el anuncio de una segunda parte. El título nos ponía en el papel de Raz, un joven que se adentra en un campamento de entrenamiento mental con el fin de convertirse en el mejor Psychonaut. Sin embargo, el argumento se tuerce cuando descubre que todo forma parte de un plan para crear un gran ejército usando la mente de los alumnos.
Psychonauts, lanzado para Xbox, PlayStation 2 y PC, fue aclamado por la crítica, llegando a conseguir el galardón de juego del año según la revista Eurogamer. De hecho, fue tal su aceptación que el mismísimo creador de Minecraft propuso financiar una segunda parte.

Cuatro años más tarde, y bajo la actual generación de consolas, llegó Brutal Legend, un desenfadado título de acción y estrategia dedicado a los amantes del Heavy Metal. En Brutal Legend somos Eddie Riggs, el pipa de un grupo de rock alternativo que es transportado a la tierra legendaria del Heavy Metal. Allí conocerá a los miembros de la resistencia que luchan contra las hordas del mal capitaneadas por Doviculus.
El título mezclaba acción, juegos musicales, estrategia en tiempo real, un mundo abierto y una de las bandas sonoras más impactantes del mundo de los videojuegos, todo un pack de diversión y desenfreno para los amantes del Heavy Metal.

Desde entonces y hasta la llegada del reciente título de Barrio Sesamo para Kinect, la desarrolladora ha centrado sus esfuerzos en el catálogo digital de las distintas plataformas, con juegos como el simpático Costume Quest, el innovador Stacking y el bélico Trenched.
Con la mirada en el futuro
Los máximos exponentes de Double Fine, Tim Schafer y Ron Gilbert, llevan tiempo queriendo desarrollar una nueva aventura gráfica del estilo Point-and-click llamada, por ahora, Double Fine Adventure. Sin embargo, el problema llega cuando las distribuidoras les dan largas bajo la premisa de que es un género que carece de interés en la actualidad.

Por ello decidieron publicar su proyecto en Kickstarter, una web que recoge donaciones para la financiación de toda clase de creaciones, con el fin de que los propios jugadores fueran quienes pagasen la distribución del juego, consiguiendo al mismo tiempo una copia del mismo una vez esté completado y documentales exclusivos rodados durante su desarrollo. Puede parecer una apuesta arriesgada e incluso una locura, pero esta propuesta de Double Fine lleva, mientras escribo estas palabras, la friolera de 1.382.042$ y más de 38.000 donantes en apenas un par de días de su publicación en dicha web.
Este fenómeno no solo demuestra la pasión que pueden llegar a tener los jugadores por su principal hobby, sino también el hecho de que las distribuidoras quizás deberían escuchar un poco más a su público, traer de vuelta las cosas buenas del pasado e invertir en los proyectos más atrevidos e innovadores en lugar de apostar, únicamente, por la seguridad que ofrece otro título del género más vendido del momento.


