Capcom lleva años con una política de desarrollo de títulos muy diferente a los que nos tenía acostumbrados la pasada generación. Ahora deja a algunas de sus sagas más importantes en manos de estudios occidentales. Mucho se ha hablado de la crisis creativa de los estudios japoneses. Sin entrar en ese debate, hay que reconocer que el hecho de que Capcom encargue parte de sus lanzamientos importantes a estudios occidentales es bastante esclarecedor. No son los únicos, Namco Bandai también hace algo muy parecido. Con Lost Planet 3, Capcom ha confiado en los californianos de Spark Unlimited, a diferencia de las dos anteriores entregas que las desarrolló la propia Capcom.

Spark Unlimited es conocido por desarrollar juegos de acción en primera persona tales como Legendary o Turning Point: Fall of Liberty. Es cierto que son dos títulos con críticas muy negativas, juegos menores poco atractivos, pero con Lost Planet 3 tienen el apoyo de Capcom en el papel de productora. Y eso se nota en los primeros minutos que jugamos con Lost Planet 3. El dinero ha sido bien invertido y tiene el aspecto de un triple A digno de una saga de esta repercusión.
El cambio visual respecto a Lost Planet 2 se debe en parte al cambio de motor gráfico, los dos anteriores estuvieron desarrollados con el MT Framework. El Unreal Engine 3 le da un aspecto mucho mejor a E.D.N. III, el planeta donde se vuelve a desarrollar la acción. Otra vez volvemos a los entornos nevados que fue el elemento diferenciador en Lost Planet: Extreme Condition respecto a otros juegos de acción en tercera persona, y que se abandonó momentáneamente en Lost Planet 2.
Pronto se aprecia que el juego está desarrollado por un estudio occidental. Posiblemente el juego tiene menos «personalidad» pero es mucho más compacto en su conjunto, mucho más atractivo y divertido. Además, en esta ocasión el modo para un jugador no ha sido descuidado. Nada más comenzar la demo tenemos que soportar una escena cinematográfica con varios diálogos sin sustancia. Nada demasiado problemático porque con un botón nos la saltamos. Aunque no hayamos visto la escena, el juego se las apaña para indicarnos a donde tenemos que ir. En cinco minutos ya estamos subidos encima de un enorme mecha.

Lo primero son unas pequeñas acciones para hacernos con los controles de la máquina. Todo muy convencional pero funciona y está bien implementado. Una vez que estamos fuera de la base de operaciones, nos encontramos con el entorno nevado, un lugar inhóspito. Desgraciadamente no podemos pasar por todos los sitios con el mecha, así que lo dejamos muy a nuestro pesar. No tardan en llegar los enemigos, ya los primeros nos lo ponen algo difícil, demasiado para ser los primeros. Son de esos enemigos que soportan cargadores enteros de munición, una manera muy rudimentaria de aumentar la dificultad y bastante pesada para el jugador.
De los escenarios amplísimos pasamos a una zona de túneles y cavernas. Allí nos enfrentamos al primer jefe final, que nos recuerda poderosamente a Lost Planet 2. Un cuadrúpedo con varios puntos débiles, bien visibles por el color naranja, que no para de embestir. Aquí no hay coberturas ni forma posible de escapar. Lo mejor es dar volteretas y no parar de disparar. Se nos resiste. Este enemigo también necesita muchas balas para morir pero siendo un jefe final se entiende. Una vez lo eliminamos, el siguiente objetivo es una base humana subterránea, oscura y deshabitada. Por unos segundos parece que estamos jugando a Dead Space. Todo nos remite al genial survival horror de Visceral Games: la estética del lugar similar a la nave espacial, la tensión, el uso de las luces y la oscuridad, el siliencio... Al recorrer los pasillos nos encontramos con varios cadáveres y movimientos sospechosos. Obviamente acaban apareciendo enemigos, en este caso son pequeños y con poca resistencia pero rápidos. Todo como si fuera un Dead Space light.

Para acabar la demo (se nos hizo corta y eso es siempre buena señal) nos enfrentamos al mismo enemigo gigante de antes pero esta vez subidos al mecha. En esta caso el enfrentamiento dura menos y hay mucha más acción. La taladradora que lleva incorporada la máquina es muy eficaz con su trabajo y las pinzas ideales para inmovilizar al enorme monstruo. Es fácil controlar el mecha, tiene un sistema muy sencillo. A diferencia de cuando estamos fuera de él, que se abusa de muchos botones y el esquema de control es algo confuso. Nada que pueda solucionarse con unos minutos de partidas; pero parece que la obsesión por usar todos los botones del mando esté destinada a complicar gratuitamente el juego. Es algo habitual en los shooters actuales pero que se hace especialmente patente en el juego de Capcom.
Lost Planet 3 se pondrá a la venta a principios de 2013 para Xbox 360, PlayStation 3 y PC. El juego promete mejorar a sus sucesores tanto en el plano jugable como en el técnico, algo que no era muy difícil después de la mediocre segunda parte. Poco hemos visto por ahora pero si se consigue dar equilibrio a la campaña el resultado final será un buen juego de acción.


