Resistance: Burning Skies, análisis

  • La saga Resistance no brilla en PS Vita, a pesar de las interesantes mecánicas de juego
David Osorio Día 21/06/12 - 08:01 h.
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Resistance: Burning Skies
Desarrollado por: Nihilistic
Precio: 46,95 €
Plataforma: PS Vita
Género: Shooter en primera persona (FPS)
Calificación por edad: Para edades de 16 en adelante
Lo mejor
  • Las mecánicas de juego alternables
  • La variedad de armas permite avanzar en el juego de muchas formas
  • El control a medio caballo entre táctil y analógico muy original y cómodo

Lo peor
  • Las serias deficiencias gráficas en vídeos, modelado de enemigos y 
  • Una curva de dificultad mal ajustada deriva en la elevada complejidad de algunas situaciones
  • La linealidad de la aventura


Valoración
6,5 /10

Desde que Resistance: Burning Skies fuese anunciado en la GamesCom de 2011, ha habido mucha expectación por ver el que sería el primer FPS de PS Vita. Por entonces pudimos ver como un valiente neoyorquino del servicio de bomberos entraba en una nave industrial para desalojar a varios civiles envueltos por las llamas. Mera rutina. El paseo de Tom Riley, protagonista de Burning Skies, por los pasillos del polígono industrial dejaron detalles que prometían un juego mimado gráficamente con reflejos en la hoja del hacha que portaba, efectos de luz vivos y con una buena física... Pero el planteamiento que se le dio al proyecto no se acabó llevando al juego, pues, a día de hoy, vemos detalles significativos que han empañado una producción con muy buenas intenciones.

Resistance Burning Skies PS Vita

Cogido con alfileres

No podemos pensar otra cosa: Nihilistic ha hecho los deberes a medias, ya que nada tiene que ver el sobresaliente trabajo en las mecánicas de juego con la insulsa historia llena de scripts o situaciones predeterminadas que se repiten hasta la saciedad. La misma comparación abismal podría darse entre el diseño, tanto gráfico como conceptual, de las armas y de los enemigos, pobremente logrados estos últimos.

Si por algo destaca un FPS es por su inherente carácter lúdico de disparar, destruir y desolar con un gran espectáculo de luces todo lo que se interponga en nuestro camino. Y nadie dice que Resistance no consiga eso. El título que protagoniza Riley es sobradamente entretenido gracias a, como hemos dicho, las mecánicas de juego que resultan de combinar los controles y elementos jugables del título, en este caso, las armas.

Puro entretenimiento...

Si ambas características son lo mejor que tiene el título, más de la mitad del trabajo está hecho. El control, muy bien ajustado a los FPS de las consolas de sobremesa, gracias al diseño de PS Vita y la inclusión del segundo joystiq, se vuelve natural e intuitivo al depender, básicamente, de los gatillos y los joystiqs. La sencillez a la hora de manejar nuestro arsenal se verá potenciada con la inclusión de características táctiles como los iconos de acceso rápido a la derecha de la pantalla. Desde ahí podremos asestar un hachazo, como buen bombero que somos, o lanzar una granada a un cualquier punto de la pantalla tan solo con arrastrarla desde el margen hasta donde deseemos, a la par que se ralentiza el tiempo para darnos un poco de margen.

Resistance Burning Skies PS Vita

Con cuatro dedos manejaremos a la perfección todos los combates, que habrá que encarar con cierta templanza si no queremos recibir tres tiros por la espalda y caer muertos, ya que no hay vida, como en Call of Duty, y cuando se satura la pantalla de rojo el juego termina. Para evitar tal desatino, lo mejor será valerse de las coberturas. Éstas, en vez de solapar a nuestro jugador contra la pared, las detectará el software automáticamente cuando estemos a cierta distancia de un objeto que nos parapete. Gracias a los iconos de estado de la parte baja de la pantalla veremos si estamos corriendo, agachados o cubiertos, dependiendo de nuestras acciones. Es entonces cuando podremos usar el botón L para asomar y disparar o la cruceta para salir por distintos flancos del objeto, algo muy útil en el nivel difícil del juego.

Con mecánicas tan simples y atractivas no habrá más que potenciar el arsenal con el que contará Riley en el juego. ¡Y qué arsenal! Las ocho piezas de coleccionista con las que cuenta el jugador están diseñadas para marcar la diferencia, pues cada una de ellas, además de sus ventajas o perks desbloqueables con la tecnología gris –cubos extraterrestres con el poder de mejorar nuestro equipo-, contará con una habilidad especial. Así, podremos ver desde el común lanzagranadas acoplado hasta una ráfaga de calor liberado que extingue todo, pasando por un campo de fuerza impenetrable o drones esquizofrénicos que atacan a todo.

... pero sin espectáculo

Sin duda, estas son las mayores virtudes de Resistance: Burning Skies. De hecho, son las más deseables, ya que algunos apartados siempre pueden obviarse si el conjunto es bueno. Desgraciadamente, este no es el caso. Ya que no hablamos solo de una pobre historia -narrada con videos de baja resolución que, entre misión y misión, actúan como hilo conductor de la epopeya de Riley-, sino de un mal planteamiento, que hace a Burning Skies un juego repetitivo y con un trasfondo caprichoso. A lo largo de las seis horas de juego existe linealidad absoluta en el devenir de lo acontecimientos. Sin duda, esto es provocado por, primero, la falta de inventiva de los diseñadores de niveles; segundo, el uso de un esquema de combate repetitivo -provocado por el diseño de IA- y, por último, el uso de una gran cantidad de scripts o, como decíamos al principio del artículo, situaciones predeterminadas que están programadas para saltar en determinados momentos del juego.

Resistance Burning Skies PS Vita

Todas y cada una de ellas acaba robando la espontaneidad propia de la historia de una invasión, una guerra y, en definitiva, de un juego de tiros donde tiene que haber más sorpresas para seducir al jugador. Y es que esta mecánica de juego solo se verá interrumpida, de vez en cuando, por pequeñas tareas como rescatar supervivientes -una de las pocas razones que justifican ser un bombero de Nueva York, además del capricho de los programadores de llevar un hacha- y por la interacción casual con algún elemento como botones, documentos y demás parafernalia.

Por esto y más, Burning Skies adolece de su incapacidad para sorprender y sobrecoger. No sorprende porque es predecible y no sobrecoge porque, gráficamente, no está trabajado en muchos aspectos. Para empezar, el modelado y texturizado de las quimeras es pobre y sólo impacta cuando le clavas el hacha en la cabeza a una quimera en un flamante primer plano, pero a cinco metros parece el primo alto de E.T. El motor del juego se dedica a reproducir con acierto nuestro arsenal y los efectos de luz; con cierta consistencia los entornos y personajes secundarios y con desatino enemigos y objetos en segundos planos, algo que, quieras o no, merma el espectáculo visual que debería imperar en un FPS. Únicamente los dos jefes finales de proporciones titánicas del juego llegan a estar a la altura de lo que debiera ser la calidad gráfica de los enemigos, solamente comparable a la terrible IA. Y no queremos decir que las quimeras sean tontas, sino que algún programador pensó que sería buena idea que se moviesen, durante el combate, del punto A al punto B, sin más. O que si una quimera cae, otra corra a ocupar su puesto. Lo único que han conseguido es recrear la barraca de feria de disparar a los patitos de goma. Y así caen los enemigos con jetpack: uno tras otro, uno tras otro...

Resistance Burning Skies PS Vita

El primer paso en los FPS portátiles

Resistance: Burning Skies puede recibir muchas medallas como proyecto de FPS y ser ejemplo para otros tantos en el futuro. Pero si lo miramos, parte por parte, y valoramos cada equipo que conforma Nihilistic, habría que hacerle un consejo de guerra al responsable de los farragosos diseños de niveles, a la brillante mente que diseñó la reposición de quimeras en combate y no hablemos del que se ocurrió enlazar la ejecución del final del juego al control táctil...

El apartado online es insulso y con los típicos modos de juego ya clásicos en los FPS donde tienen cabida hasta un máximo de ocho jugadores. No cabe duda que los próximos FPS para Vita sabrán, gracias a Burning Skies, qué hay y qué no hay que hacer a la hora de crear un juego de tiros para la portátil de Sony.

Conclusión: En conjunto, Burning Skies está cargado de buenas intenciones y de una apartado jugable de primera: entretenido y dinámico, pero no sobrecogedor; algo que a la larga hace jugar por inercia más que por superar un reto, aunque el juego tenga sus momentos de vez en cuando.
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