La semana pasada nos llegó una noticia bastante mala pero no del todo sorprendente. Nintendo, el gigante japonés que llegó a dominar el mercado de los videojuegos durante dos décadas, está perdiendo dinero. Y no se trata de pérdidas poco significantes. El reporte oficial de la compañÃa indica que Nintendo ha registrado 923 millones de dólares en pérdidas durante el primer trimestre del presente año fiscal.
Y eso no es todo. Lo que queda de año no pinta bien para Nintendo. La misma compañÃa prevé más pérdidas durante su segundo trimestre y sus directivos saben que los pronósticos de venta bajarán, independientemente de los datos más o menos decentes que está cosechando últimamente Nintendo 3DS con su bajada de precio.
¿Cuál es exactamente el camino que ha llevado a Nintendo a tener que defender su nombre ante los inversores?, se preguntarán muchos. Algunos pensarán que algo asà le acabarÃa pasando a una compañÃa que parece haber olvidado a la comunidad más hardcore de jugadores; otros confiarán en que Nintendo sepa salir de este bache durante las vacaciones de Navidad, con el combustible que supone este perÃodo para avivar las ventas de todas las compañÃas del sector.
Lo cierto es que, la pérdida de dinero durante los primeros seis meses de cada año fiscal era ya una situación bastante habitual en las cuentas de la multinacional. Sin embargo, a comienzos del pasado año fiscal, Nintendo sufrió pérdidas de 27 millones de dólares. La diferencia con respecto a la última cifra es bastante notable.
Desgraciadamente, ni siquiera la Navidad podrá salvar a Nintendo esta vez. La compañÃa se enfrenta a su primer año rojo en 30 años. Según Satoru Iwata, presidente de la compañÃa con base en Kioto, el hecho de que no hayan sido capaces de apoyar las nuevas consolas, concretamente Nintendo 3DS, con tÃtulos potentes de lanzamiento, ha sido un factor clave. Seis meses después del lanzamiento de 3DS, los responsables de la compañÃa se dieron cuenta de que la portátil finalmente no revolucionarÃa el mercado. El siguiente paso serÃa rebajar su precio. Mala señal.
Nintendo también apunta a la conversión del dólar americano al yen como un factor responsable de su actual situación. Pero el problema, en este sentido, es mucho más complicado de lo que la compañÃa se atreve a confesar. La mayor parte de los beneficios que obtiene Nintendo al año, el 80%, viene del mercado estadounidense. Sin embargo, como compañÃa con base en Japón, Nintendo afronta sus gastos administrativos en yenes. Básicamente, si en la actualidad el yen está alcanzando su mayor valor frente al dólar, la compañÃa japonesa gasta más en Japón de lo que gana en Estados Unidos.
Wii U al rescate
El verdadero problema al que se enfrenta Nintendo es su propia perspectiva. Efectivamente, Nintendo 3DS tendrÃa que haber salido con un potente cartel de juegos. Los tÃtulos casuales no son un problema, de hecho Nintendo encontró en su momento un gran nicho bastante desconocido hasta entonces para la industria. El verdadero problema de Nintendo es su obcecación por recurrir a una infinidad de refritos de sus viejas glorias, obviando de manera incromprensible el mercado que atraen las third parties. Algo que, en principio, pretende cambiar con el lanzamiento de Wii U.
Algo que deberÃa tener claro Nintendo para futuros lanzamientos es que realmente no importa lo potente o revolucionaria que sea una consola nueva. Lo realmente importante para el consumidor son los juegos con los que amortizarla. En este sentido, Nintendo deberÃa tener muy presente la caÃda de Sega para no repetir sus errores.
¿Estamos ante el fin de Nintendo? Por supuesto que no. El gigante japonés está pasando por un bache que le está costando muy caro, pero que es necesario para que la compañÃa termine por renovar su perspectiva de mercado y se suba al carro del siglo XXI.