Marques de Riscal
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Diez razones por las que Rioja es la joya del enoturismo en España

Rioja, la región vinícola por excelencia, conjuga un gran número de propuestas que van desde visitas y experiencias en bodegas, museos y degustaciones de vino y gastronomía con recorridos por pueblos con historia milenaria y paisajes con encanto

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El enoturismo se ha convertido en una de las actividades del «turismo de interior» más demandadas entre los españoles, y Rioja, la región vinícola más prestigiosa, lidera la oferta para esos nuevos «turistas del vino».

Las tres comunidades autónomas que integran la D.O. Calificada Rioja -La Rioja, Álava y Navarra- así como algunos ayuntamientos de ciudades como Logroño, Haro, Elciego, Laguardia o Aldeanueva que han ido de la mano con diversas entidades públicas y privadas han impulsado el turismo del vino con iniciativas muy diversas que van desde visitas a bodegas -antiguas o modernas- rutas y experiencias por paisajes de viñedos y todo ello enriquecido por una rica gastronomía y atractivos alojamientos llenos de encanto.

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  1. Qué hacer en una bodega

    Especial protagonismo en el desarrollo del enoturismo en Rioja han tenido, además de las propias bodegas, las tres Rutas del Vino creadas bajo el amparo de las Rutas del Vino de España.

    D.O. Ca. Rioja ofrece al visitante la posibilidad de ver al menos dos centenares de bodegas de los más diversos estilos, tamaños y antigüedad. La arquitectura de algunas bodegas las ha convertido en verdaderos iconos del turismo del vino. Las bodegas centenarias también se han preparado para el turismo y han abierto sus puertas con importantes proyectos. Algunas pequeñas bodegas también han visto el enoturismo como una oportunidad para comercializar sus vinos a través del contacto directo con el consumidor.

    Servicios que se ofertan

    Respecto a los servicios que se ofertan junto al recorrido por la bodega, predomina el servicio de wine bar o degustación de vinos y la posibilidad de reservar una comida o un picnic entre viñedos. También encontramos la denominada visita VIP donde la cata incluye la gama más premium de la bodega. Además, son muchas las bodegas que proponen un amplio catálogo de actividades específicas, que van desde exposiciones, conferencias y conciertos musicales, a las visitas nocturnas o teatralizadas, juegos para niños, rutas en bicicleta e incluso participación de la familia en trabajos como la vendimia, sin olvidar las novedades en tecnología, como la realidad aumentada, la geolocalización o las etiquetas inteligentes, todo ello para entretener a los visitantes y hacerles disfrutar de experiencias únicas.

  2. Las catedrales del vino

    Bodega Marqués de Riscal
    Bodega Marqués de Riscal

    La D.O. Ca. Rioja ofrece unas condiciones paisajísticas y un entorno histórico y monumental que la hacen sumamente atractiva para el turismo del vino. Bodegas antiguas y modernas, espectaculares paisajes, fiestas populares en torno al vino o una excelente gastronomía invitan al turistas a disfrutar de Rioja.

    Arquitectura

    La arquitectura bodeguera de Rioja refleja el carácter histórico de la Denominación a través de esas auténticas catedrales del vino que son las bodegas centenarias, con sus impresionantes calados en piedra de sillería. Paulatinamente el estilo arquitectónico de inspiración clásica que ha dominado el paisaje bodeguero riojano ha ido dejando paso a una concepción más abierta y creativa de las bodegas del siglo XXI.

    Por ello, en su afán por permanecer siempre en la vanguardia de la vitivinicultura, los proyectos de nuevas bodegas se han llevado a cabo con propuestas de diseño mucho más atrevidas, algunas con la impronta de reconocidos arquitectos: Calatrava (Ysios), Gehry (Marqués de Riscal), Philippe Mazières (Viña Real), Zaha Hadid (pabellón de catas de López de Heredia), así como de arquitectos autóctonos que también han mostrado sobradamente su capacidad para crear obras de gran altura, como Ignacio Quemada (Juan Alcorta), Jesús Marino Pascual (Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco) o Iñaki Aspiazu (Bodegas Baigorri). El proyecto realizado por J.A. Ridruejo en 1973 para Bodegas Olarra supuso un hito pionero en esta nueva forma de entender la arquitectura en el sector vinícola.

  3. Un recorrido por las Rutas del Vino

    Bodegas Ysios, diseño de Santiago Calatrava
    Bodegas Ysios, diseño de Santiago Calatrava

    El programa Rutas del Vino de España se estableció para promocionar el turismo dentro del territorio español a través de los viñedos, las bodegas y lugares de interés relacionados con éstos.

    En la D.O. Ca. Rioja hay actualmente tres rutas del vino: la Ruta del Vino de Rioja Alavesa y la Ruta del vino de Rioja Alta, iniciativas que jugaron un importante papel en el posicionamiento de Rioja en el mapa enoturístico. y una tercera que se ha comenzado a gestar en la zona más oriental de Rioja y que cuenta ya con la adhesión de más de 60 empresas.

    Ruta del Vino de Rioja Alavesa

    La Ruta del Vino de Rioja Alavesa, una de las pioneras en España, es un proyecto colectivo al que se han unido más de 140 establecimientos ubicados en la comarca alavesa, entre los que hay medio centenar de bodegas de distintas tipologías, museos, alojamientos, restaurantes, empresas de actividades y enotecas, con el objetivo de mejorar la experiencia del visitante. Una ruta que, además de la obligada visita a las bodegas, ofrece otros muchos atractivos con los que la Rioja Alavesa sorprende al visitante, como paisajes de viñedos salpicados por pueblos medievales, fiestas que reflejan el estilo de vida de un pueblo, viajes a medida y atractivos alojamientos, como posadas, hoteles o casas rurales, todos ellos llenos de encanto.

    ¿Qué ver en la Ruta?

    Laguardia, capital de la comarca, mantiene su aspecto medieval de fortaleza amurallada y evidencia su histórica dedicación a la vitivinicultura en los numerosos calados subterráneos que horadan la ciudad y que en algunos casos pueden ser visitados por los turistas. La portada gótica de su iglesia, en la que destacan sus esculturas policromadas, es una auténtica joya arquitectónica. La localidad alberga también el interesante centro temático del vino Villa Lucía.

    Elciego, con la impresionante «Ciudad del Vino» de la bodega Marqués de Riscal, y Labastida, otra «cuna» histórica del Rioja, son visitas imprescindibles en esta ruta por tierras alavesas.

    La Ruta del vino de Rioja Alta

    La Ruta del vino de Rioja Alta se sitúa en la zona vitivinícola de la Comunidad Autónoma de La Rioja donde se desarrolló históricamente la cultura del vino de la región.

    ¿Qué ver en la Ruta?Entre los elementos que configuran un escenario irrepetible para el visitante, destaca la riqueza y diversidad del patrimonio histórico – artístico: el Monasterio de San Millán de la Cogolla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997 y considerado la cuna del castellano, el Monasterio de Santa María La Real de Nájera, la ciudad de Haro y la pequeña localidad medieval de Briones son algunos ejemplos. Por otra parte, la comarca cuenta con un entorno natural y un paisaje caracterizado por el viñedo, que conecta el valle del Ebro con las estribaciones de la sierra de la Demanda al sur y los Montes Obarenes al oeste, a través de los valles de los ríos Najerilla, Tirón y Oja.

    En la Ruta del vino de Rioja Alta el visitante encontrará desde las grandes bodegas, algunas centenarias como las que se concentran en el famoso Barrio de la Estación de Haro, hasta los pequeños productores que conservan sus viejos calados en los barrios de bodegas característicos de la mayoría de localidades. Es el caso de San Asensio, que cuenta también con un centro de interpretación del vino y un magnífico castillo del siglo XII desde el que se contempla una espectacular vista panorámica de la comarca de La Sonsierra. La Ruta cuenta igualmente con restaurantes, casas y hoteles rurales con encanto o acogedoras hospederías, así como con el Museo Vivanco en Briones, una referencia internacional.

  4. Espacios para conocer el mundo del vino

    Centro Temático del Vino Villa Lucía
    Centro Temático del Vino Villa Lucía

    El creciente interés de los consumidores por conocer el mundo del vino ha propiciado también la creación de importantes espacios destinados a difundir su cultura, que se han convertido en importantes reclamos turísticos. Es el caso del Museo Vivanco, una iniciativa privada de la familia Vivanco y, sin duda alguna, el museo de referencia no solo a nivel regional, sino a nivel mundial. Con una superficie de 9.000 m2, ofrece un impresionante recorrido sobre la cultura del vino desde la antigüedad hasta nuestros días a través de sus exposiciones permanentes y temporales, y promueve numerosas actividades divulgativas y artísticas en torno al vino.

    El centro temático del Vino Villa LucÍa, inaugurado en el año 2000 en Laguardia, ofrece un recorrido didáctico e interactivo sobre la cultura del vino en el que destaca la proyección en 4D del cortometraje «En tierra de sueños». También acoge a lo largo del año numerosas jornadas y conferencias, como el Foro de Turismo Enogastronómico de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa.

    Además de estos espacios singulares, la D.O. Ca Rioja ofrece la posibilidad disfrutar de numerosos eventos y actividades surgidos en torno al vino, como es el caso de la novedosa «Cata del Barrio de la Estación», una iniciativa de la Asociación de Bodegas del Barrio de la Estación de Haro que pretende consolidar este singular espacio como uno de los principales destinos enoturísticos del mundo y en la que los asistentes pueden disfrutar durante un fin de semana de los vinos de siete de las bodegas españolas más emblemáticas y participar en actividades dirigidas a profesionales y al gran público.

    La mayoría de pueblos de la Denominación ofrecen numerosas propuestas relacionadas con el enoturismo, bien sea en el marco de sus fiestas patronales o bien como iniciativas específicas. Ejemplo destacado de ello es el municipio de Aldeanueva de Ebro con «Entreviñas», un auténtico festival que reúne diferentes actividades, desde jornadas profesionales de debate a visitas a bodegas, feria de vinos, catas, concursos y actuaciones musicales. Otros ejemplos son las Catas con Estrellas, Música entre viñedos, Las Noches de San Lorenzo en la Sonsierra, Uztaberri Eguna en Lapuebla de Labarca, etc. El Rioja y los 5 Sentidos, organizado desde 1996 por el Gobierno de La Rioja, es uno de los eventos de referencia cuyo completo programa anual pretende impulsar la cultura del vino de Rioja a través de las más variadas disciplinas artísticas, con actividades para todos los públicos.

  5. Paisajes del viñedo

    Las tierras del Rioja no solo se muestran generosas con sus frutos, sino que también son capaces de alegrar nuestros sentidos con su belleza. En otoño el paisaje riojano adquiere tonalidades cromáticas verdaderamente maravillosas. Viñedos y bosques presentan una singular belleza que invita a disfrutar de ella con alegría aprovechando para ello alguna de las numerosas propuestas actualmente existentes. Por ejemplo, el viaje en globo que ofrecen las empresas de la región permite cambiar la perspectiva de Rioja para los visitantes.

    Si se opta por conocer los viñedos a ras de tierra, puede seguirse una de las muchas rutas de senderismo que hay en la zona, alquilando una bicicleta u optando por un paseo a caballo. Los más competitivos podrían animarse a participar en eventos de ciclismo como La Rioja Bike Race o la Eroica Hispania , e incluso en la carrera anual de 11,5 kilómetros a pie por los viñedos de la localidad de Cenicero. También los aficionados a la fotografía tienen su cita en el Rally Fotográfico del Rioja, uno de los varios que se convocan a lo largo del año por parte de bodegas e instituciones.

  6. La fiestas del vino

    Batalla del Vino de Haro
    Batalla del Vino de Haro

    Como la mayoría de las regiones vitícolas europeas con gran tradición histórica, Rioja cuenta con numerosas festividades que celebran el vino en todos sus aspectos, algunas de las cuales atraen a visitantes de todo el mundo. Es el caso de la Batalla del Vino, que se celebra el 29 de junio en la ciudad de Haro, tiene sus raíces en las disputas territoriales con la vecina ciudad burgalesa de Miranda. Los participantes se visten de blanco y, a los pies de la ermita de San Felices, en los riscos de Bilibio, se lanzan vino tinto unos a otros en medio de un gran jolgorio, música y baile.

    La Fiesta de San Mateo y de la Vendimia Riojana se celebra el 21 de septiembre en Logroño y tiene sus raíces en las tradicionales fiestas campesinas de acción de gracias. El acto oficial del 'pisado de la uva', cuyo mosto se ofrece a la patrona de La Rioja, la Virgen de Valvanera, se complementa con vistosos desfiles de carrozas con temática vitivinícola y multitud de degustaciones gastronómicas en la calle.

    La Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa, de más reciente creación, se celebra el segundo domingo de septiembre, teniendo cada año como escenario una de las localidades de la comarca con el fin de dar a conocer a los visitantes su forma de vida y estrecha vinculación con el vino.

  7. Tierra de placeres gastronómicos

    Los visitantes de la D.O. Calificada Rioja podrán disfrutar de los aromas y sabores de una tierra con una oferta gastronómica basada en la calidad de los productos que ofrece la propia tierra.

    Entre esos productos destacan no solo el omnipresente vino, sino los frutos de una huerta privilegiada: alcachofa, cardo, acelga, borraja, pimiento, espárrago... Ingredientes de un plato imprescindible de la cocina riojana como es la menestra, al que sumar otras dos referencias clásicas: las patatas con chorizo y las chuletillas al sarmiento, cuyo aroma impregna los barrios de bodegas de cualquier localidad riojana en las tardes de merienda, fijándose en la memoria gustativa del visitante como un sello de identidad de esta tierra.

    La principal referencia gastronómica para los visitantes fueron siempre los bares de tapas concentrados en calles de «interés turístico internacional» como la Calle Laurel en Logroño o La Herradura en Haro, con especialidades muy variadas que han evolucionado en el tiempo hasta convertirse en pequeñas joyas gastronómicas.

    Los más sibaritas podrán disfrutar en los restaurantes de la región tanto de los platos clásicos de la cocina tradicional, como de los estilos culinarios más actuales. El sector hostelero riojano, integrado por más de 500 restaurantes y más de 2.000 bares, ha apostado por la excelencia en la oferta turística.

  8. Comer de tapas y restaurantes

    Ambiente de la calle del Laurel, en La Rioja
    Ambiente de la calle del Laurel, en La Rioja

    La D.O. Calificada Rioja cuenta con una vibrante oferta gastronómica capaz de satisfacer un abanico de gustos muy amplio. Las opciones van desde la posibilidad de hacer un recorrido informal a base de tapas por los numerosos bares que hay en todas las localidades de la región, a disfrutar de mesa y mantel en alguno de los restaurantes con estrellas Michelin, en la cresta de la ola del resurgimiento gastronómico español.

    Ir de tapas

    Varias decenas de bares de tapas jalonan las famosas Calle Laurel y San Juan de Logroño, abarrotadas cada tarde por una multitud que se desplaza de un bar a otro degustando las diferentes especialidades que ofrecen. Rodajas de chorizo picante, finas lonchas de jamón ibérico, pimientos rojos asados rellenos de bacalao, setas y champiñones a la plancha, orejas de cerdo y de cordero rebozadas, embuchados, pinchos de tortilla española, son solo algunas de las muchas tapas que se ofrecen junto a una generosa selección de vinos de Rioja de todas las categorías servidos por copas. Similar escenario podemos encontrar en muchas localidades de la región, que también disponen esta singular oferta gastronómica concentrada en calles como La Herradura de Haro o las respectivas calle Mayor de Laguardia, de Nájera, de Elciego, de Calahorra y de tantas otras.

    Restaurantes de primera

    En los restaurantes riojanos se disfrutaba desde hace varias décadas de una cocina tradicional valorada principalmente por la calidad del producto de temporada y algunas especialidades regionales, así como por su excelente relación calidad precio, lo que ha seguido siendo una constante con el transcurso de los años.

    Nombres ya históricos como El Cachetero, Las Cubanas, Chef Nino, La Taberna de la Cuarta Esquina, Sopitas, Beethoven, Terete, han sido algunas de las referencias mejor valoradas. Tan solo un nombre, el de Lorenzo Cañas, apuntaba ya desde finales de los años setenta hacia la alta gastronomía con su ambicioso restaurante La Merced, un hito en la historia de la gastronomía riojana, que le ha reportado el bien merecido reconocimiento como gran maestro de la cocina riojana.

    En los inicios de este siglo XXI nos encontramos con el resurgir de una restauración que eleva los niveles de calidad en el servicio y orienta su oferta gastronómica hacia propuestas muy innovadoras, manteniéndose anclada a la identidad riojana a través de los productos estrella de su agro. La última década nos ha dejado las referencias de más alto nivel, con un grupo de jóvenes cocineros con ambiciones modernizadoras (siete de ellos han creado el grupo Cooking Team), bajo el liderazgo de Francis Paniego (Echaurren en Ezcaray y Hotel Marqués de Riscal en Elciego con dos y una estrella Michelín respectivamente), Kiro Sushi (en Logroño una estrella Michelín) y los hermanos Echapresto (Venta Moncalvillo en Daroca con una estrella Michelín), que abanderan la representación de la alta cocina en Rioja. Alameda, Delicatto, La Galería, La Vieja Bodega, Tondeluna, Moderna Tradición o La Cocina de Ramón son tan solo algunos ejemplos de esos restaurantes de la nueva hornada que han venido a sumarse al buen hacer de los clásicos.

  9. Un Rioja para cada plato

    Proponemos algunos ejemplos de armonización entre diferentes platos y vinos de Rioja, lo que nos permitirá poner a prueba si realmente se trata de vinos muy versátiles en términos gastronómicos, capaces de acompañar platos de todo el mundo. Aunque ya se sabe que en esta materia de los maridajes hay demasiados tópicos, poca ciencia y mucha subjetividad.

    Los vinos blancos jóvenes son excelentes acompañantes de ostras, mariscos y pescados blancos delicados, pero también se pueden armonizar bien con salsas cremosas de pasta, ayudando a contrarrestar su pesadez, así como con la amplia variedad de platos realizados a base de verduras.

    Los blancos con crianza tienen cuerpo y carácter suficientes para hacer frente a las carnes blancas (cerdo, pollo e incluso conejo), así como la delicadeza y equilibrio para poder acompañar el pescado blanco de carne firme como el rape, rodaballo o la merluza, así como la langosta y las vieiras. También acompañan admirablemente a los quesos y, a medida que envejecen y adquieren complejidad, pueden encajar muy bien con platos elaborados a base de setas.

    Los vinos rosados, frescos y de sabor intenso, se pueden compaginar con productos tan “difíciles” como las alcachofas y los espárragos, e incluso pueden hacer frente a las ensaladas aliñadas con vinagreta y a robustos platos de charcutería. También encajan con especias y sabores exóticos, como la mezcla de especias marroquíes llamada Ras-el-hanut, un salteado chino o incluso un plato de sashimi.

    Los tintos jóvenes son lo suficientemente versátiles para funcionar con una amplia gama de sabores, desde pescados fuertes a la parrilla —atún o salmón, por ejemplo—, a unas chuletillas al sarmiento o un plato de embutidos.

    Los tintos de crianza, reserva y gran reserva merecen carnes, cuanto más roja mejor, como el clásico cordero, el chuletón de vacuno y, muy especialmente, todo tipo de carnes de caza, como la perdiz, el venado o el jabalí. El pato es otra posibilidad y el pavo de Acción de Gracias / Navidad adora a los riojas de Crianza y Reserva (el secreto para armonizar a la perfección está en la guarnición, especialmente la salsa de arándanos rojos). Cuanta más edad tenga su Rioja, mejor acompañará los sabores otoñales de setas, caza bien colgada y guisos de carne con tubérculos.

  10. El vino de Rioja fuera de España

    Una de las cualidades del vino de Rioja más apreciadas por los consumidores es la de ser un perfecto acompañante de las más variadas gastronomías del mundo. El Rioja es un vino versátil y fácil de beber, que gusta a casi todos y va bien con casi todos los platos.

    Desde que el vino de Rioja rompió las barreras comerciales del entorno geográfico más próximo ha ido ganando adeptos entre los consumidores de países cuyos hábitos gastronómicos difieren mucho de los nuestros. Conquistar el gusto americano o el chino resulta clave para explicar la capacidad de penetración de Rioja en los mercados.

    Hoy en día el fenómeno de la globalización ha extendido por todos los países no solo el conocimiento, sino también la posibilidad de degustar productos y estilos de cocina de los más recónditos lugares. Y en estas nuevas circunstancias el vino de Rioja sigue mostrado su vocación de universalidad y su capacidad de adaptación a la evolución de las tendencias de consumo, permitiendo disfrutar de un buen plato o una tapa, sea de cocina tradicional o vanguardista, autóctona o exótica. Además, gracias a la diversidad de la oferta de las bodegas de Rioja, sus vinos ofrecen también un amplio abanico de posibilidades para aquellos que afinan a la hora de buscar la mejor combinación posible entre el plato y el vino con que acompañarlo.