Las claves para hacer un viaje «low cost» a Roma
El traslado en autobús desde los aeropuertos romanos es la opción más económica - archivo

Las claves para hacer un viaje «low cost» a Roma

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Los mejores consejos para que tu viaje a la Ciudad Eterna no te cueste un «ojo de la cara»

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  1. Traslados desde el aeropuerto

    El traslado en autobús desde los aeropuertos romanos es la opción más económica
    El traslado en autobús desde los aeropuertos romanos es la opción más económica - archivo

    Tanto el aeropuerto de Ciampino como el de Flumicino están retirados de Roma pero están muy bien conectados. Si tu compañía vuela a Flumicino, lo más «low cost» es comprar el billete de alguno de los autobuses fletados por empresas como Terravision que cada 30 minutos te acercan a Termini, la estación de trenes más importante de la ciudad italiana. Su coste es de 6 euros y la empresa tiene descuento si coges el billete de ida y el de vuelta a la vez.

    Si has pensado en el tren como medio de transporte debes saber que el «Tren Leonardo Express» cuesta 14 euros por trayecto a Termini y el «tren regional FR1», la RENFE española, sólo llega hasta el pintoresco barrio de Trastevere, un poco alejado del centro, y tiene un coste de 8 euros. Si no te gusta compartir transporte, el taxi es tu opción. Es la más cara ya que tiene un precio fijo de 48 euros desde Flumicino hasta cualquier punto de Roma que esté dentro de las Murallas Aurelianas, y viceversa.

    En cambio si tu vuelo aterriza en Ciampino, existen dos opciones muy económicas. La primera es comprar un BIT por 1,5 euros en un autobus regular que se dirija a la estación de metro Anagnina. Una vez allí puedes usar el mismo billete si has tardado menos 100 minutos desde que lo validaste en el autobús. Anagnina pertenece a la «línea roja o línea A» y tiene conexión directa con Termini. Esta opción sólo es válida si tu vuelo llega antes de las 23:30 que cierre el metro.

    Si por el contrario, tu vuelo llega más tarde, la única opción económica de traslado a la ciudad es, como en Flumicino, comprar un billetes en autocares como los de Terravisión. Su precio es de 4 euros y te acerca hasta la estación de Termini. El taxi tiene una tarifa fija de 30 euros desde el aeropuerto hasta cualquier punto de la ciudad eterna que esté dentro de las Murallas Aurelianas, y viceversa. Puede que te hagan pagar un suplemento de un euro por equipaje si llevas más de una maleta por pasajero.

  2. Transporte público

    Fotografía de una parada de autobuses en Roma
    Fotografía de una parada de autobuses en Roma - archivo

    Con una superficie de 1.285.305 km2 que aloja a más de dos millones y medio de personas, Roma es una ciudad muy extensa. Para cubrir estas distancias, la Ciudad Eterna cuenta con una amplia red de transportes urbanos con los recorrer sus calles. Además, otra ventaja es que las atracciones turísticas romanas como el Coliseo o la Fontana de Trevi están bastante cerca por lo que dando un agradable paseo podrás disfrutar de las preciosas calles de Roma así como ahorrar dinero.

    Si por el contrario decides que prefieres usar el transporte público para moverte por la ciudad existen dos opciones muy económicas. La primera es comprar el «Abono turístico de tres días (BTI)», que tiene un coste de 16,5€, con el que podrás utilizar de forma ilimitada autobús, metro y tranvía desde el primer día que sea validado hasta las 23:59 del tercer día. La segunda y última opción sirve si sólo necesitas un día el transporte público. Para ello debes adquirir el «Billete diario (BIG)» por 6€ y al igual que con el BTI tendrá un uso ilimitado.

    Otra vía, aunque menos económica, es adquirir el «billete único (BIT)» por 1,5€. Es una opción a tener en cuenta si decides moverte a pie durante tu viaje y reúnes en un día las visitas más alejadas del centro como puede ser alguna de las catacumbas, el moderno barrio EUR o la visita obligatoria para las parejas al Puente Milvio. Te permite usar cualquier medio de transporte desde su validación hasta pasados 100 minutos.

    Evita el uso de taxis en la medida de lo posible. Son caros y pueden hacer que el presupuesto de nuestro viaje se dispare. El alquiler de una bicicleta o moto te permite ver la ciudad con más libertad pero es caro ya que una bici cuesta 4 euros por hora.

  3. Alojamiento

    Si quieres que tu viaje a Roma sea «low cost» evita los hoteles como opción para alojarte
    Si quieres que tu viaje a Roma sea «low cost» evita los hoteles como opción para alojarte - archivo

    Elegir bien o mal un alojamiento puede hacer que tu viaje sea un éxito o, más bien, un desastre. En Roma existen muchos B&B, establecimientos caracterizados por sus bajos precios, dónde sólo ofrecen desayuno, pero con unas instalaciones viejas, e incluso, sucias. Los hostales es otra opción «low cost» en la que lo importante es su localización, ya que al igual que con los B&B, no vas a encontrar los muebles más modernos.

    Los apartamentos es la tercera opción más barata. Hay mucha oferta y muy dispar en cuanto a calidad. También, como en todas las ciudades, puedes alojarte en un hotel, pero normalmente es la opción más cara.

    En verdad, la clave para conseguir tanto un alojamiento como un vuelo «low cost» es hacerlo con antelación. Roma es una de las ciudades que recibe más turistas del mundo por lo que, aunque no lo parezca, siempre es temporada alta en cuanto a afluencia. Reservar tu alojamiento con una antelación de un mes y medio o dos puede hacer que te ahorres hasta 40 euros por noche.

    Los alojamientos más baratos se encuentran en las inmediaciones de la estación de Termini, una zona relativamente cerca del centro aunque con muy mal ambiente por la noche, marcado por la delincuencia y las peleas. Por ello, otras zonas como los alrededores a la Ciudad del Vaticano o el Trastevere pueden ser una opción ligeramente más cara pero a tener en cuenta.

  4. Comida

    Los establecimientos de pizza «al taglio» son la mejor opción para tu bolsillo
    Los establecimientos de pizza «al taglio» son la mejor opción para tu bolsillo - archivo

    Pasta, pizza, lasaña, paninis o calzone son algunos de los platos típicos de la dieta italiana. Roma está abarrotada de restaurantes italianos, con menús especiales para turistas con un coste medio de 16 euros. En alguno de ellos incluso hay que sumar el IVA o el «servicio», tasas que hacen que nuestro viaje ya no sea «low cost».

    Si quieres que tu viaje sea realmente económico olvídate de los típicos restaurantes y descubre los establecimientos de pizza «al taglio». No hay un precio fijado por cada porción de pizza o calzone sino que depende de lo que comas, es decir, multiplican el peso de tu pedido por un precio establecido lo que te permite de antemano saber mas o menos cuanto te vas a gastar.

    En estos locales te ofrecen una amplia variedad de pizzas, calzones, paninis, e incluso algunos de ellos se atreven con el kebab. Otra opción «low cost» para comer o cenar es recurrir a los restaurantes de comida rápida aunque sean menos saludables.

    En cuanto a la bebida, la mejor opción es el agua. En todos los establecimientos o ultramarinos, el precio de refrescos como la Coca-cola o Pepsi están por las nubes. Cabe destacar que una botella de 50 cl. cuesta 2,50 euros y una lata de 33 cl. cuesta 1,50 euros. ¿La solución? Acudir a las múltiples fuentes que hay repartidas por todo el centro de Roma, están en buen estado, es agua potable y muy saludable para nuestro organismo.

  5. Museos y visitas turísticas

    El Coliseo es la atracción turística de Roma por excelencia
    El Coliseo es la atracción turística de Roma por excelencia - archivo

    Roma está abarrotada de museos, basílicas, exposiciones o atracciones turísticas. En la mayoría, o por lo menos en las que recomiendan a los turistas, hay que pagar entrada. Su precio varía por la edad, si eres estudiante o incluso de la profesión a la que te dedicas.

    Si en el momento en el que haces la visita tienes menos de 18 o eres mayor de 65 años, si eres guía turístico o intérprete o trabajas como periodista tu entrada será gratuita en todos los principales museos y monumentos romanos. En cambio, eres ciudadano de la Unión Europea y tienes entre 18 y 25 años, tu entrada será bonificada con un descuento. Si por el contrario, no estás dentro de alguno de estos grupos, tendrás que pagar la entrada completa.

    El precio medio de las visitas varía entre 7 y 10 euros sin reducción mientras que con descuento se reduce, la gran parte de los casos, a 3 o 4 euros. No parece muy caro si la entrada es reducida, pero hay que tener en cuenta la gran cantidad de lugares que hay que ver en Roma y que todas ellas exigen pagar entrada.

    Existen tarjetas turísticas como la «Roma Pass», válida para dos o tres días, que incluyen el uso del transporte urbano, entrada gratuita a las dos primeras atracciones turísticas que visites y tarifa reducida para el resto. Esta opción es muy atractiva dependiendo de las condiciones anteriormente mencionadas ya que su coste es de 34 euros.

    Una vez en Roma, en las colas de las taquillas para entrar a los monumentos, serás abordado por guías turísticos que te ofrecerán visitas, en grupos reducidos y sin tener que esperar para entrar. Si decides aceptar estos complementos debes saber que el precio medio es de 25 euros. En contraprestación existen audioguias como la de audioguiaroma.com, con un precio mucho menor, y que te permiten visitar los monumentos a tu ritmo, escuchando magníficas y completas explicaciones.

    La clave o el consejo fundamental para que el presupuesto no se dispare es «no volverse loco» a la hora de visitar museos o basílicas. Cuando se está planeando el viaje, es recomendable señalar los museos y atracciones más importantes, teniendo en cuenta que hay que pagar entrada. Una vez seleccionados, hay que elegir qué es imprescindible y qué no lo es. En cuanto a los museos, de entre las decenas que hay, es de obligatoria visita los «Museos capitolinos» o los «Museos vaticanos».

  6. Souvenirs

    Saber dónde comprar los típicos regalos y recuerdos puede ahorrarnos mucho dinero
    Saber dónde comprar los típicos regalos y recuerdos puede ahorrarnos mucho dinero - archivo

    Puede parecer una tontería, pero sabiendo donde o cómo comprar los recuerdos de la Ciudad Eterna puedes ahorrar mucho dinero. En el momento que hagas estas compras debes huir de las tiendas o puestos situados en el centro histórico o cercanos a monumentos o lugares turísticos. El precio de un simple imán para la nevera puede variar entre uno y dos euros mientras que el coste de camisetas u otros souvenirs experimentan grandes oscilaciones.

    Un consejo para conseguir buenos regalos al mejor precio es, a medida que visitas la ciudad, fijarte en los precios de las tiendas. Esto que puede parecer algo lógico puede hacer que nuestro viaje sea realmente «low cost». Los establecimientos de regalos en la periferia o en calles menos transitadas puedes encontrar los mismos souvenirs que en las tiendas más visitadas a un precio menor.