Las diez rutas salvajes más alucinantes de la Tierra

Dicen que ya no hay territorios por explorar, pero los aventureros aún pueden planear grandes viajes a destinos sin domesticar

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El escritor y aventurero Javier Jayme, colaborador habitual de ABC Viajar, busca en su cuaderno de viajes destinos extremos donde todavía no ha llegado el turismo de masas. Lugares fríos o asfixiantes, donde reinan el silencio y el poder de la naturaleza. Estas son sus tierras salvajes preferidas.

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  1. La Gran Sabana: Tierra de Tepuyes (Venezuela)

    Vista del Kukenan Tepui, Venezuela
    Vista del Kukenan Tepui, Venezuela - Eloy J. Briceño/CC

    La Gran Sabana venezolana constituye un mundo arcaico, medio ignoto, cuyo rasgo característico son sus montañas, esas extrañas mesetas de piedra arenisca, en su mayoría vírgenes, que emergen miles de metros sobre las selvas circundantes con verticalidades súbitas, como torreones inexpugnables. Los indios pemón, sus aborígenes, las llaman tepuyes. O sea: cerros, simple y llanamente, aunque algunas poseen cimas de centenares de km².

    La historia de La Tierra está escrita en sus estratos. Los tepuyes nunca estuvieron sumergidos en los océanos paleozoicos. Nunca fueron cubiertos por los hielos de las glaciaciones. Pisar sus cumbres es penetrar en un paisaje sumamente original: dédalos de grietas y pasadizos, explanadas erizadas de extravagantes formaciones rocosas con reminiscencias prehistóricas y pasmosos endemismos vegetales. «Son islas en el tiempo», aseguran los científicos, «santuarios de reliquias vivientes de flora y fauna únicas en el planeta».

    [También de Javier Jayme: Los glaciares más bellos y frágiles de Europa]

  2. La meseta del Tassili n'Ajjer (Argelia)

    Tassili n'Ajjer, Argelia
    Tassili n'Ajjer, Argelia - Gruban/CC

    Situada en el Sáhara argelino a 2.100 metros de altitud, esta meseta es un capricho de la Geología, que aquí se transmutó en escultora surrealista, moldeando sus rocas de arenisca en estructuras tan insólitas como llamativas: pináculos, tolmos y alrededor de 300 arcos de todas las formas y tamaños, incluyendo los formidables desfiladeros que flanquean su entrada, para superar los cuales y recorrer luego la planicie la reata de burros es imprescindible.

    La meseta del Tassili n'Ajjer es el museo de pinturas rupestres a cielo abierto más grande e importante del mundo. Se llevan censadas unas 15.000 y algunas se remontan a 8.000 años antes de Cristo. Resulta difícil no idealizar la vida prehistórica al contemplar la fauna, los tipos humanos y la profusión de actividades que las mismas sugieren. Porque por aquí corrieron una vez antílopes, jirafas y leones. Hubo ríos cuajados de cocodrilos e hipopótamos en un Sáhara verde. Las piedras así lo evidencian.

    [También de Javier Jayme: el más grande de los exploradores africanos de todos los tiempos: David Livingstone]

  3. La selva de Darién (Panamá)

    Selva de Darién
    Selva de Darién - VISIT PANAMÁ

    Desde que, en 1513, Núñez de Balboa y su hueste atravesaron el istmo del Darién hasta dar con el Pacífico, exploradores y aventureros de toda índole han enfrentado con distinta fortuna el desafío de sus selvas, las más variadas de toda la América tropical. En muchos sentidos, la zona sigue siendo tan agreste como en tiempos de la Conquista. Hablamos de una jungla tupida, lóbrega y hosca, de un genuino infierno verde, parte del cual conforma hoy el parque nacional homónimo que, en sus 160 km de costa a costa, protege uno de los bosques húmedos tropicales menos deteriorados de Centroamérica.

    El Darién resulta una barrera infranqueable. No existe carretera o pista forestal que lo cruce. De hecho, la célebre Panamericana, extendida de Alaska a Argentina, sólo ve rota su continuidad en esta lujuriante frontera vegetal entre Colombia y Panamá.

  4. Singularidades del desierto de Danakil: el volcán Erta Ale (Etiopía)

    Lago de lava del Erta Ale (Etiopía)
    Lago de lava del Erta Ale (Etiopía) - Ji-Elle

    Habitada desde hace siglos por la etnia afar, la depresión de Danakil (Etiopía) conforma uno de los espacios más inhóspitos y calurosos del planeta. Es una tierra de cráteres freáticos y llanuras de sal barridas por vientos de asfixiantes humedades donde los termómetros se disparan alegremente por encima de 45ºC. La intensa actividad tectónica de su fondo, por debajo del nivel del mar, esta partiendo África en dos.

    En medio de esta naturaleza dislocada y por completo estéril, los 613 m. del volcán Erta Ale (montaña humeante, en lengua afar), activo desde 1967, constituyen el techo de la depresión. Su cima exhibe uno de los pocos lagos permanentes de lava fundida en La Tierra. El ascenso comporta un recorrido de 15 km, realizable en cuatro horas, a través de depósitos minerales de vívidos colores, lagunas sulfúricas y hornitos burbujeantes, antesala de las calderas del infierno.

  5. Los fiordos magallánicos (Chile)

    Lago Grey, en la parte occidental del Parque nacional Torres del Paine
    Lago Grey, en la parte occidental del Parque nacional Torres del Paine - TURISMO DE CHILE

    La Patagonia Chilena es un admirable disparate geográfico, una zona casi intacta apodada, de modo tan sugerente como inequívoco, Tierra del fin del mundo. Convulsionada, rota y troceada hasta la médula, renuncia a cualquier aspecto de amable tarjeta postal para revestirse de brío y salvajismo en un inextricable mosaico de tierras y mares a partes indistintas. Los ventisqueros y los glaciares, casi todos con salida directa al océano, son los elementos más persistentes y notables del paisaje. Junto a ellos, fiordos, canales, ensenadas, bosques, ríos, rosarios de lagos y de islas componen uno de los espectáculos más sublimes de la Creación. Es, por inconcebible que parezca, la armonía del caos.

    Aquí se halla el más famoso parque nacional suramericano: Torres del Paine. Creado en 1959, la indescriptible belleza de sus pilares de granito, sus espesos bosques, sus lagunas glaciares y su magnífica red de senderos hacen de él un destino puntero del trekking internacional.

    [Descubriendo Chiloé: Así es la Galicia chilena]

  6. Río Nahanni, Canadá

    Fourth Canyon, Río Nahanni, Northwest Territories, Canadá
    Fourth Canyon, Río Nahanni, Northwest Territories, Canadá - Paul Gierszewski -/CC

    El Valle sin Hombres, dicen los indios chipewyan. Y con razón, ya que, en esta inmensa comarca del noroeste canadiense, los innumerables ríos que excavan su lecho entre montañas cubiertas de bosques recónditos, con sus corrientes impetuosas salpicadas de remolinos traicioneros, resultan especialmente salvajes.

    Con todo, el Nahanni, «el Asesino», reúne elementos de una belleza eminente. Remontarlo dentro del parque nacional homónimo ofrece al navegante audaz un espectáculo de desbordante majestuosidad. La aventura supone navegar 150 km desde Hot Springs hasta las cataratas Virginia –las mayores de América del Norte: en un frente de 200 metros el agua se desploma 92, el doble que en las del Niágara-, atravesando cuatro cañones de vértigo, amén de la temible Puerta del Infierno. Los únicos medios prácticos para llegar al citado parque son el hidroavión y el helicóptero.

  7. El Outback (Australia)

    Uluru (Ayers Rocks)
    Uluru (Ayers Rocks) - VISIT AUSTRALIA

    Geológicamente, la esencia de Australia –probablemente el continente más antiguo del planeta- se encuentra en el Outback, ese vasto territorio de horizontes abiertos y cielos despejados, casi totalmente deshabitado, que ocupa el 80% de su territorio. Su ecosistema más representativo lo constituyen los desiertos centrales (los de Simpson y Gibson, el de piedras de Sturt), superficies sin fin maltratadas por el tiempo y por el clima: enormes llanuras de rocas silíceas, de sal o de barro cocido por el calor. Un mundo fantasmal y baldío en el que los retorcidos eucaliptos y espinos blanquean bajo un sol despiadado.

    La solemnidad del relieve y lo anchuroso de los paisajes atraen poderosamente a los viajeros, si bien la mayoría de ellos identifican el Outback con Uluru (Ayers Rock) y Kings Canyon, sus formaciones rocosas más singulares.

  8. Esencias del Karakorum: el glaciar de Baltoro (Pakistán)

    Glaciar de Baltoro, visto desde el aire
    Glaciar de Baltoro, visto desde el aire - Guilhem Vellut

    En lo relativo a las montañas, la cordillera del Karakorum –que no la del Himalaya- es el zenit de la Creación. No existe otro lugar en La Tierra donde el relieve alpino adquiera una presencia tan vasta, tan completa y tan avasalladora.

    La principal puerta de entrada a este colosal universo montañoso es el glaciar de Baltoro, en el norte de Pakistán, que, con su lengua de 57 kilómetros, es uno de los mayores del orbe fuera de las regiones polares. Actualmente constituye uno de los recorridos de montaña más espectaculares y solicitados. A lo largo del mismo se alinean cuatro de los catorce «ochomiles» (cumbres que superan dicha altitud, en términos de los alpinistas) existentes en el Planeta, incluido el K2 (8.611 m.), la segunda cima mundial, sólo por detrás del Everest (8.848 m.).

  9. El reino himalayo de Dolpo, Nepal

    Caravana de Yaks cerca de Saldang, al norte de Dolpo
    Caravana de Yaks cerca de Saldang, al norte de Dolpo - Carsten.nebel /CC

    Dolpo, una de las mesetas más altas del mundo, constituye uno de los últimos reductos de cultura tibetana en estado puro. Se trata de un enclave nepalés de 7.200 km² -800 menos que la provincia de Madrid- fronterizo con China, en el llamado Himalaya Interior, región de llanuras desérticas de clima frío y seco con profundos valles arbolados al sur habitados durante todo el año.

    El acceso al también conocido como Reino Escondido exige atravesar a pie altísimos pasos de montaña, lo cual hace preciso organizar caravanas de yacks. Hasta 1990, cuando el gobierno de Nepal abrió el territorio a la libre circulación de extranjeros, los dolpo-pa, sus habitantes, seguían conservando el estilo de vida de los nómadas transhimalayos de hace más de dos milenios. Y entonces desconocían la rueda, los plásticos y la llegada del hombre a la Luna.

  10. Isla Decepción (Antártida)

    Vista general de la Base Antártica Española “Gabriel de Castilla” (isla Decepción, Antártida) en diciembre de 2014,
    Vista general de la Base Antártica Española “Gabriel de Castilla” (isla Decepción, Antártida) en diciembre de 2014, - UNIVERSIDAD DE GRANADA

    Nacida hace un millón de años, la isla Decepción representa una de las singularidades más notables del Planeta. Se trata, en esencia, de un volcán activo en el archipiélago de las Shetland del Sur, frente a la Península Antártica, con una treintena de cráteres que han vomitado millones de toneladas de lava en el último siglo. Su extraordinario paisaje se reparte entre glaciares permanentes, velados por cenizas, que cubren el 57% del territorio, áridas laderas volcánicas, playas con fumarolas y varios lagos –el llamado Kroner es la única laguna geotermal del Continente Blanco.

    Geográficamente, Decepción es una herradura con una amplia caldera central invadida por las aguas marinas que penetran por un estrecho canal, Los Fuelles de Neptuno, formando un atracadero interior natural, Puerto Foster, parada consuetudinaria de los grandes cruceros turísticos.

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