Diez planes gratis (o casi) para celebrar San Valentín

Parques, museos o puestas de sol para vivir el 14 de febrero el Día de los Enamorados

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Aunque el amor triunfa los 365 días del año, merece la pena celebrarlo con un plan especial al menos uno de esos días. El 14 de febrero las parejas de todo el mundo festejan San Valentín sin importar la edad o el presupuesto. No hay nada más romántico que regalar una flor silvestre o pasear por alguno de los muchos parques españoles. Estos son diez planes, gratis -o casi- con los que vivir el romanticismo al menos un día al año.

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  1. Museo del Romanticismo en Madrid

    El Museo del Romanticismo en Madrid ofrece una visión global sobre el arte, la historia y la vida cotidiana de la España del Romanticismo. Fue creado por Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, II Marqués de la Vega-Inclán (1858-1942), por donación al Estado en 1921, después de haber presentado un conjunto importante de cuadros, muebles y objetos de su propiedad, en una exposición organizada por la Sociedad de Amigos del Arte, como anticipo de lo que sería el futuro museo.

    Los afortunados que se decidan por este plan para San Valentín, además de retroceder en el tiempo y mirar como por una ventana cómo se desarrollaba la vida cotidiana del momento, podrán acceder a una exposición con distintos niveles de información: un itinerario que sigue un criterio temático –en el que se muestran cuestiones históricas y políticas, además de artísticas– y un recorrido ambiental, con especial referencia a los aspectos decorativos y al desenvolvimiento de la vida cotidiana en la época.

    Aunque su entrada general es de 3 euros, los sábados a partir de las 14.00 h su acceso es gratuito. C/ San Mateo, 13. 28004 Madrid.

  2. Parque del Capricho

    El Parque madrileño del Capricho, considerado uno de los más bellos de Madrid, es uno de los grandes desconocidos no solo para los turistas sino también para los propios madrileños. Habrá que retrasar la celebración al 17 de febrero, pues el parque no abre entre semana, pero es una buena oportunidad para acercarse hasta sus nobles puertas franqueadas por tornos que controlan el número de visitantes y pasear por sus 14 hectáreas de forma gratuita.

    Situado en el barrio de la Alameda de Osuna fue mandado construir por la duquesa de Osuna entre 1787 y 1839 y es el único jardín del Romanticismo existente en la capital. De sus rincones destacan la plaza de El Capricho, el Palacio, el estanque, la plaza de los Emperadores, o la fuente de los Delfines y de las Ranas.

    Tras décadas de relativo abandono, en 1974 fue comprado por el Ayuntamiento de Madrid, y en 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural.

  3. Parque Europa

    El día de los enamorados también se puede vivir en familia y qué mejor que hacerlo en el Parque Europa de Torrejón de Ardoz. Con una superficie de 233.000 metros cuadrados, aquí se mezclan las reproducciones de los más emblemáticos monumentos de las principales ciudades europeas con diferentes zonas de ocio y multiaventura. De acceso gratuito, el parque es un lugar excepcional para que niños y adultos conozcan monumentos como la Puerta de Brandeburgo, la Puerta de Alcalá, la Fontana de Trevi, la Torre Eiffel o el Puente de Londres.

    En total el parque tiene 17 réplicas y un fragmento original de Muro de Berlín además de tres lagos navegables, restaurante y cafeterías y un pequeño parque de atracciones pensado para los niños de la familia.

    Torrejón de Ardoz (Madrid). Acceso gratuito.

  4. Perderse en El Retiro

    Pocas propuestas tan románticas que perderse en las 118 hectáreas del Parque madrileño de El Retiro y dejarse llevar sin rumbo fijo. Decenas de paseos se abren paso para que el visitante disfrute de momentos de intimidad.

    El Palacio de Cristal, junto con el lago artificial, fue levantado en 1887. Ambos nacen con vocación internacional, con motivo de la Exposición de las Islas Filipinas, donde se dieron a conocer flores diversas de ese lugar. En el lago, a los pies del Palacio de Cristal se pueden encontrar varios ejemplares del ciprés de los pantanos con la particularidad que tienen sus raíces y parte del tronco sumergido. El edificio está rodeado de castaños de Indias que acrecientan esa atmósfera de romanticismo de principios de siglo.

    En el corazón del Parque se encuentra un gran estanque donde es posible montar en barca (de lunes a viernes, 6 euros). Construido a principios del siglo XVII, este estanque fue el corazón del jardín del palacio de recreo del Buen Retiro y ha servido para acoger espectáculos acuáticos, como batallas navales o naumaquias, y los paseos en barca de los reyes y su corte.

    Aquellos que aún tengan ganas de pasear deberían acercarse hasta la fuente del Ángel Caído, en la plaza del mismo nombre, una escultura realizada por el madrileño Ricardo Bellver en 1877 y que es uno de los tres de este tipo que existen en el mundo.

  5. Disfrutar de una puesta de sol

    Templo de Debot en Madrid
    Templo de Debot en Madrid - Dani Oliver

    En la playa, en la montaña o en algunos rincones de las grandes ciudades se puede disfrutar de románticas puestas de Sol.

    La terraza situada en el templo de Debot, en Madrid, es un ejemplo de ello. Junto al romántico Paseo del Pintor Rosales y el Parque del Oeste, se levanta este templo, regalo de Egipto a España y que tiene una antigüedad de unos 2.200 años. El 14 de febrero son muchas las parejas que se acercan hasta este enclave madrileño para fotografiarse mientras el Sol desaparece delante de ellos.

    [Dos vistas impresionantes de Madrid y Barcelona que muchos turistas no conocen]

    Otro enclave que no puede faltar es el Mirador de San Nicolás, en Granada, desde donde se puede disfrutar de una espectacular vista de la Alhambra miestras el astro rey ilumina los muros hasta que adquiren un color rojizo.

    Si se opta por disfrutar de la playa al anochecher, Ibiza tiene mucho que ofrecer. Cala Comte, al oeste de la isla, es una hermosa playa arenosa rodeada por dos laterales rocosos. Las vistas que ofrece son espectaculares, con la isla del Bosque enfrente.

  6. En el Huerto de Calisto y Melibea

    Uno de los parques más románticos es El Huerto de Calisto y Melibea, un pequeño jardín de 2.500 metros cuadrados en el casco antiguo de la ciudad de Salamanca. En este lugar Fernando de Rojas situó el escenario del trágico desenlace de la novela «La Celestina». Ubicado en la ladera de la antigua muralla salmantina, a los pies del río Tormes, este romántico jardín tiene además unas hermosas vistas de la Catedral. Un lugar recogido y perfecto para que los estudiante salmantinos paseen el Día de los Enamorados.

  7. Visitar la «Ciudad Encantada»

    La «Ciudad Encantada», declarada Sitio Natural de Interés Nacional, está situada en la localidad pedánea de Valdecabras, en pleno corazón del Parque Natural de la Serranía de Cuenca y rodeada de inmensos pinares. La visita, que tiene un precio de 5 euros, transcurre por uno de los parajes más espectaculares de nuestro país, donde además de disfrutar de un romántico paseo podrás conocer y aprender el proceso geológico del karst y admirar sus caprichosas formaciones.

    Su origen se remonta a hace 90 millones de años, cuando la Ciudad Encantada formaba parte del fondo del mar de Thetis. Eran aguas tranquilas, lo que propició la deposición de sales, en especial carbonato cálcico. Al final del Cretácico y como consecuencia de la orogenia alpina, el mar se retiró y el lecho marino, compuesto de piedra caliza, emergió a la superficie. Miles de años de acción del agua, del viento y del hielo hacen que hoy podamos contemplar este impresionante fenómeno geológico en el que niños y adultos disfrutarán de un mágico entorno donde dejar correr la imaginación.

  8. Parque María Luisa

    Sevilla siempre merece una mención, pero si encima es romántica mejor que mejor. Recorrer el barrio de Santa Cruz o disfrutar del Parque María Luisa o contemplar la puesta de Sol junto al Guadalquivir en el paseo de Marqués de Contadero no tiene precio.

    Nos centramos en el parque más grande de la ciudad, el Parque de María Luisa, declarado Bien de Interés Cultural y que formaba parte de los jardines privados del Palacio de San Telmo.

    Sus hermosas plazas, fuentes, paseos con gran variedad de plantas y árboles fueron donados en 1893 por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, duquesa de Montpensier, a la ciudad y reformados, por el ingeniero francés Jean-Claude Nicolas Forestier, conservador del bosque de Boulogne en París, que le dio un toque romántico, inspirado en los jardines del Generalife, de la Alhambra y los Alcázares de Sevilla. Se inauguró el 18 de abril de 1914 con el nombre de Parque Urbano Infanta María Luisa Fernanda.

    Posteriormente, con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, se construyeron las Plaza de España y de América que constituyen unos de sus principales atractivos.

  9. Los Amantes de Teruel

    Mausoleo de los Amantes de Teruel
    Mausoleo de los Amantes de Teruel

    El Mausoleo en el que reposan los restos momificados de Los Amantes de Teruel es una de las citas obligadas para quien se acerca por vez primera a disfrutar de la capital turolense. El año pasado se cuimplió precisamente el 800 aniversario de esa trágica historia de amor que ha hecho famosa esta ciudad dentro y fuera de España. Además, cada año hay dos momentos protagonistas en torno a la leyenda: las recreaciones históricas que llenan de ambiente festivo la ciudad y que tienen lugar en febrero (Las Bodas de Isabel de Segura, Fiesta de Interés Turístico Nacional, del 15 al 18 de febrero) y en los primeros días del otoño (La Partida de Diego). El acceso al mausoleo cuesta 4 euros, y al mausoleo y el conjunto mudéjar, 8.

  10. Romántico paseo en tren por Toledo

    La ciudad de Toledo es una de las más bonitas de España y recorrerla en el tren turístico no solo permite conocer cómodamente las calles más céntricas e importantes del Casco Histórico sino disfrutar de un romántico paseo desde donde apreciar la belleza monumental de la ciudad así como una panorámica desde «La Cornisa» y rivera del río Tajo.

    El tren sale todos los días del año y tiene una duración aproximada de 50 minutos e incluye una parada de 5 a 10 minutos para poder hacer fotos, de la «mejor» panorámica de la ciudad. El recorrido tiene un precio de 4,40 euros.