Las 10 joyas ocultas de Europa

Emilia Romaña, en Italia, y Cantabria, en España, coranan la lista de Best in Europe 2018, de Lonely Planet

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Emilia-Romaña, en Italia, Cantabria en España o Frisia, en Países Bajos son tres de las elegidas por los expertos en viajes de Lonely Planet entre los 10 destinos europeos para visitar este año. Una lista con los mejores lugares por descubrir más allá de los clásicos destinos europeos, incluyendo algunas de las regiones menos visitadas por el turismo internacional dentro de los países más populares. Estas son diez joyas ocultas del continente y ciudades alternativas para los aficionados a la cultura.

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  1. Emilia-Romaña, Italia

    La región de Emilia-Romaña, al norte de Italia, cuya capital y ciudad más poblada es Bolonia, está considerada una de las más fértiles y productivas del país, gracias, entre otras cosas, a la influencia del Mar Adriático que modera el clima en la zona costera.

    El contraste entre la montaña y el mar permite que Emilia Romaña pueda ofrecer al visitante paisajes impresionantes. Es un lugar perfecto para los amantes del mar y del sol, la ribera de Emilia Romaña tiene la playa más larga de Europa y localidades como Rímini, Riccione o Cattolica son sinónimo relax y mucha diversión.

    Los Apeninos, en cambio, revelan su belleza mientras se pasea a caballo entre Parma y Piacenza o bien a pie, visitando los espléndidos parques y las maravillosas reservas naturales. El interior pone a disposición sus centros termales tales como los de Salsomaggiore y de Bagno di Romagna.

  2. Cantabria, España

    Una de las joyas de la España Verde, Cantabria, se sitúa en el segundo lugar de entre las 10 joyas ocultas de Europa, según Lonely Planet. Y es que el turista que se adentra en esta región descubre un viaje lleno de naturaleza, de buena gastronomía y de muestras artísticas únicas. Con un espectacular paisaje, Cantabria cuenta, a lo largo de la costa, con más de 60 playas de arena fina y blanca en localidades turísticas como Laredo o San Vicente de la Barquera. Y en el interior, además de varios Parques Naturales, el Parque Nacional de los Picos de Europa, perfecto para practicar deportes de aventura. Destacan sus diez cuevas prehistóricas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008, la más famosa de todas, la Cueva de Altamira, denominada como la «Capilla Sixtina del Arte Rupestre». Por si todo esto fuera poco Cantabria también forma parte del conocido Camino de Santiago y sus localidades poseen bellos monumentos como el Palacio de la Magdalena de Santander, el Monasterio de Santo Toribio de Liébana o el Capricho de Gaudí de Comillas.

    Un aliciente añadido para la visita es su gastronomía con su rico cocido montañés, cocido lebaniego, los sobaos y la quesada pasiega.

  3. Frisia, Países Bajos

    Frisia, una de las doce provincias que conforman los Países Bajos, es la «bella desconocida de Holanda». Situada al norte del país, esta región, destaca por su paisaje salpicado por lagos, praderas verdes y pequeñas poblaciones con calles empedradas.

    El mar de Wadden está incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco y ofrece un abanico fantástico de naturaleza y actividades.

    En invierno el patinaje sobre hielo atrae a deportistas y aficionados de todo el país que patinan sobre los canales congelados. La provincia se convierte en el centro de la tradicional «Vuelta de las once ciudades», un circuito de patinaje sobre hielo de 200 kilómetros.

    En verano se practica el célebre «wadlopen», que consiste en cruzar a pie la llanura del mar de Frisia en los puntos donde este suficientemente seco, hasta las islas Ameland o Schiermonnikoog.

  4. Kosovo

    Valle de Rugova
    Valle de Rugova - Flickr

    La República de Kosovo está situada en el corazón de los Balcanes y promete un viaje a hermosos paisajes, altas montañas, ciudades con historia, cascadas y antiguos edificios religiosos.

    Uno de los aspectos más destacados de la naturaleza en los Balcanes es el Valle de Rugova en Kosovo; una larga cordillera en la que no puede dejar de visitarse las cascadas de Mirusha.

    Entre las ciudades que no pueden faltar en la visita está la ciudad de Prizren donde ejerció una enorme influencia el Imperio Otomano. Muchos de los aspectos más destacados de la ciudad se han restaurado y son accesible para el turismo.

    Gjakova podría ser el pueblo kosovar más auténtico. El casco antiguo de Gjakova fue uno de los centros comerciales más desarrollados durante el dominio del Imperio Otomano en los Balcanes y aunque fue destruido en la guerra de Kosovo de 1999, las calles fueron restauradas en su estilo tradicional.

    La capital, Pristina es el centro de la comunidad internacional, el gobierno, los medios de comunicación y la vida de los estudiantes, la capital respira más el aire del «nuevo Kosovo».

  5. La Provenza, Francia

    La Provenza, al sur de Francia es sin duda la región con más luz del país galo. Visitar La Provenza es llenarse de viñedos y campos de lavanda. Desde Aviñón con el palacio de los Papas, la catedral, la medieval plaza del Horloge y el puente St-Bénézet hasta Aix-en-Provence, son muchos los lugares en los que detenerse como Gordes, uno de los llamados «pueblos colgados» de las montañas de Luberon; St-Rémy o Arles famoso por sus ruinas romanas.

  6. Dundee, Escocia

    La ciudad escocesa de Dundee se sitúa en la costa este, en la bahía del río Tay, cerca de donde dicho río desemboca en el mar del Norte. Mezclando una historia fascinante con un aspecto fresco y moderno, la ciudad de Dundee tiene arte y cultura en abundancia, atracciones para toda la familia y todos los grandes, desde tiendas hasta comida y bebida, y entretenimiento.

  7. Cícladas Menores, Grecia

    Milos
    Milos

    El grupo de islas que constituyen las Pequeñas Cícladas se encuentran entre Naxos, Ios y Amorgós y son lugares alejados de la contaminación y con maravillosas bahías. Las islas de las Pequeñas Cícladas Orientales son Iraklia, Schoinoussa, Koufonisia, Keros, Antikeros, Daskalio y Donoussa, destinos ideales para aquellos que buscan soledad, paz y relax. La áspera belleza del paisaje árido, el mar infinito y las pequeñas y poco frecuentadas ensenadas a lo largo de la costa ofrecen la posibilidad de refugiarse del caos y del stress del mundo moderno.

  8. Vilna, Lituania

    Vilna, capital de Lituania, es una de las más bellas ciudades con el mayor casco antiguo barroco de toda Europa oriental y central incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. A pesar de ser atacada y destruida en numerosas ocasiones, ha mantenido impresionantes edificios del gótico, el renacimiento, el barroco, y el clasicismo, así como su trazado medieval y un ambiente natural.

    Además. la ciudad que se encuentra en la confluencia de los ríos Neris y Vilnia, es una de las capitales más verdes del mundo con una gran cantidad de parques, plazas, jardines y zonas verdes.

  9. Valle del Vipava, Eslovenia

    El Valle del Vipava, en Eslovenia, es el lugar perfecto para todos aquellos que buscan un turismo ecológico y practicar el enoturismo. Es conocido en toda Europa por ser un lugar muy fértil para el cultivo de frutales en el que se pueden realizar multitud de actividades relacionadas con la naturaleza.

    Gracias a la riqueza de sus alimentos, Vipava se ha convertido en un reclamo gastronómico para muchos, aquí podemos degustar auténticas obras de arte con los productos más ecológicos de todo el país.

  10. Tirana, Albania

    Tirana, capital de Albania, es conocida por sus coloridos edificios. Destaca la plaza Skanderbeg, centro neurálgico de la ciudad y en donde se puede comprobar el pulso de la urbe y disfrutar de sus bares y restaurantes.

    Una gran cantidad de los monumentos de Tirana datan de los periodos ilirios, romanos, griegos y otomanos. Entre los principales monumentos está la ya mencionada Plaza Skanderbeg, la Torre del Reloj de Tirana, el Castillo de Petrelë, la Mezquita de Et'hem Bey, la Iglesia del Sagrado Corazón, la Catedral de la Resurrección, la Tumba de Kapllan Pasha, la Madre Albania, Blloku, el Monte Dajt y el Mosaico de Tirana. Para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad nada mejor que subir a la montaña en teleférico.